De la torre a la bandera
CUANDO se inauguró la parroquia de San Ignacio, el año 1897, no se había construido la torre. Costeadas las obras por un legado del filántropo duque de Mandas, se levantó ésta y se quiso inaugurar, aún sin terminar totalmente, en la festividad de la Inmaculada de 1928. Aquel 8 de diciembre sonaron por vez primera las campanas de moderno estilo que complementaban la torre.
El coste aproximado de la obra fue de unas doscientas mil pesetas. En ellas se incluía el coste del campanario, que era modelo en su género, uno de los mejores de España. Baste saber que para mover las campanas, una de las cuales tenía un peso de 2.000 kilos, bastaba tocar un conmutador que estaba en la sacristía. El resto del campanario lo componían tres campanas de 750, 350 y 250 kilos cada una de ellas.
El reloj de la torre era de lo más moderno, electromecánico, y fue costeado en parte por varios feligreses. Su coste fue de 10.000 pesetas,
La altura de la torre era de 54 metros, y era de estilo gótico.
El 7 de octubre de 1928 jugaron en Atocha la Real Sociedad y el Pasayako, partido que tuvo un 'aperitivo' ceremonioso, con motivo de la entrega de la nueva bandera que por suscripción popular se la regalaba al equipo donostiarra
Al pie del monumento a Alberto Machimbarrena se verificó la ceremonia. El sacerdote don Paulino Goitia bendijo la preciosa bandera y acto seguido la esposa del presidente de la Real, don Luis Pradera, pronunció unas palabras en euskera ofreciendo la enseña.
El capitán del equipo donostiarra, Antón Arrillaga, contestó con otro discurso. Recogió la bandera y se trasladó al campo de juego seguido de todos sus compañeros de equipo, que fueron acogidos por el público con prolongados aplausos.
Con el sobrante de la suscripción recaudada, el comité organizador de este regalo adquirió unas camisetas que las estrenaron aquel día, así como unas carteras de piel con artísticas incrustaciones en oro, para los jugadores y el entrenador Benito Díaz.
Después del partido fue izada la nueva bandera en el domicilio social del club, que entonces se hallaba en el edificio del cine Miramar, donde también estaba el Museo Naval Por la noche hubo música y alegría general en los alrededores del Rompeolas, cuyos restos se pueden ver aún delante del nuevo muro del Paseo Nuevo, frente al paseo de Salamanca
Volviendo al partido con el Pasayako diré que vencieron los donostiarras por 5 a 2, siendo el equipo éste: Izaguirre, Arrillaga, Galdós, Amadeo, Marculeta, Trino, Bienzobas, Mariscal, Cholín, Kiriki y Yurrita.
(07.10.1999)
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