viernes, 13 de enero de 2023

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DE DIBUJANTE A CONSUL

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Treinta años surcando los mares

Dos nombres olvidados

Juan Iturrioz

Casas Consistoriales

Dos estampas

La clínica de las Mercedes

 Fue en 1982 cuando cerró sus puertas la clínica de Nuestra Señora de las Mercedes. Las había abierto el domingo 12 de enero de 1913, instalada en la antes villa "Ferminacho", de Ategorrieta.

Se hallaba al fondo de un jardín cuya delantera ocupaba el palacete del doctor Luis Egaña , que ornó su fachada con la portada del Colegium Chimicum de los Amigos del País, desmontada piedra a piedra al desaparecer el edificio de Vergara. Más tarde, el trazado de la actual avenida de Navarra, partió la finca en dos.

La nueva clínica fue dirigida en sus comienzos por los doctores Modesto Huici y Luis Egaña, cirujanos y directores del Hospital Civil de Manteo en diferentes épocas y era un edificio de planta baja y dos pisos. En la planta baja  se hallaba la sala de espera, el cuarto de curas, el consultorio y dependencias de la clínica. En el piso principal y parte del segundo estaban los cuartos de enfermos, clasificados en categorias. La capilla y departamento de religiosas-enfermeras ocupaban parte del piso segundo.

En un cuerpo del edificio de nueva construcción se hallaban la sala de operaciones y el gabinete de esterilización, provistos de modernos aparatos de desinfección del material quirúrgico, adquiridos en la casa Schaerer de Berna y Ficoteaud de París.

Al cuidado de los enfermos y al frente de la administración de la nueva clínica se hallaban religiosas de la Orden de Nuestra Señora de la Merced. "Su hábito blanco, escribía el cronista que hizo la reseña de la inauguración, tan bien cuadra en aquel recinto, revestido todo el de paredes blancas esmaltadas".

A la inauguración asistieron los doctores Celaya, Acha, Muñagorri, Urrutia, Icazategui, Ramoneda, Antín, Oreja, Vidaur, Alzúa, Beguiristain, Bago, Echauz, Pérez Cuadrado, Errandone, Tamés, Eizaguirre , Subijana, Castillo, Elvira, Uzcanga, Ayestarán, Kutz y Larburu, y de la provincia los doctores Aramburu, Juaristi, Apaolaza, Albea, Sarasqueta y Carril.

En sus casi setenta años de vida pasaron consulta y operaron en las Mercedes, además de los dos fundadores, los doctores José María Zurriarain, Leandro Martín Santos, Valentín Fort, Ignacio María Barriola, Juan María Arrillaga, Gil Clemente, José Eugui, Jaime Ormaechea. ... Y las monjas de las Mercedes fueron sustituidas por las de la Providencia y durante muchísimos años prestó en la clínica sus servicios el practicante Semperena.

Cuando cerró sus puertas terminaba un capítulo de la historia médica de la ciudad.

R.M.-KOXKAS.- D.V. 12/01/1993.

Labor de la Justicia

Las visitas del Maligno

El carácter donostiarra

La Liga 1931

Actividad de la Justicia

Anuncios de 1879

La guillotina en San Sebastián

Más noticias

"Cañoyetan"

El maestro Santesteban

Doña Thyra Ekwall de Ullman

martes, 10 de enero de 2023

CRISTINA ENEA

 El origen y primeros años del Parque Cristina Enea es muy complejo. Sus emplazamientos se fueron formando a lo largo del siglo XIX, con la agregación y concentración de diversas tierras y caseríos particulares al parque residencial, perteneciente a un único poseedor.

Cristina Enea fue la más antigua de las fincas rústicas señoriales de nestra ciudad. Comenzó a formarse hacia 1863, fecha del derribo de las murallas de San Sebastián. Antes del viejo parque aquello era un conjunto sin árboles ni muros de cerramiento. "Constituído por varios caseríos rústicos, cada uno de ellos rodeado de tierras de labor, esto es de sus pertenecidos respectivos, manzanales o sembrados".

Entre la calzada de Eguia, el camino y la finca de Mundaiz, las riberas del Urumea y el palacio y parque del conde de Alcolea, nacería la bellísima finca que Lasala concibió, comprando media docena de caseríos. El primero de ellos fue Miquelene y sus pertenecidos, unas veinticuatro áreas de tierras, comprado en junio de 1863 a los hermanos Fernández Garayalde y otra parte de Ramón Mancisidor, en 1869. La finca aumentó en su extensión con la adquisición de dos caseríos más : Chicoene y Manuene, de 25áreas cada uno.

En 1866 Lasala adquirió del marqués de San Felices, don Francisco Ignacio Guillamas y Castañón, un predio rústico de 3.026 pies cuadrados, agrandándose la finca el mismo año con parte de la finca rústica llamada Manuel enea, sita en Eguía en el término denominado Torrea, adquirida a don Francisco Saenz y Abalos y poco después con la casa Egañategui, propiedad de doña Gervasia de Iturralde y Egaña.

La finca aumentó en extensión en 1877 con el sembradío y manzanal y la casa Toledo-Chiqui, procedente del caserío Capitán-enea, 42 áreas, propiedad de los señores Saenz Izquierdo. 

En 1882 se adquirió un trozo considerable de terreno a la Compañía del Ferrocarril del Norte, entre las ya posesiones del señor Lasala y el camino construido por el Ayuntamiento hasta el alto de Mundaiz, 6.962 metros cuadrados aproximadamente. En 1866 se compró al dueño del caserío Lerinene un manantial de agua.

Se acondicionaron aquellas tierras labrantías convirtiéndolas en parque, se trazaron caminos y sendas, se hizo el lago, se plantaron árboles, convirtiéndose la finca en un bello parque a la inglesa. Don Fermin Lasala y Collado, duque consorte por su casamiento con doña Cristina Brunetti Gayoso de los Cobos, duquesa de Mandas y Villanueva, condesa de Belalcazar, quiso que la finca en honor a su mujer se llamara Cristina Enea, nombre inalterable según la escritura de donación de la finca 

R.M.-KOXKAS - D.V. 11/01/2003


Pequeñas noticias

Real Patente

San Telmo cumple 50 años

Las angulas

Cosas curiosas

Leon Degrelle

Bajo las bombas

El Club del Aire

La espada de Boadil

Santesteban

Fútbol internacional

Noticias de enero 1881

Cuando aquí llovía

Presupuesto municipal

La duquesa de la Torre

La Casa de Socorro de la Patronal

La Casa de Socorro

ALGUNAS CURIOSIDADES

El autor de "Marichu"

¡Aúpa la Real donostiarra!

 AHORA que la Real Sociedad de Foot-Ball está `pasando unos malos momentos, voy a recordar en esta columna el nacimiento y primeros pasos del club donostiarra. En 1903 se creó en San Sebastián el San Sebastián Recreation Club que vestía unas camisetas con franjas verdes y amarillas 

Los alcaldes solteros

Curiosidades

Bartolo

Salas de San Telmo

Artistas amateurs

Enero de 1892

Escuela de pesca

Proyecto de exposición de ropas

La expansión de la ciudad

Un hombre original

Un rato a números

El Estatuto Real

lunes, 9 de enero de 2023

Temporal en el Cantábrico

 Aquella jornada del lunes 9 de enero de 1924 la recordaron durante mucho tiempo nuestros arrantzales. El Cantábrico enfurecido, dijérase que quería adueñarse de la ciudad. A la hora de la pleamar, el temporal alcanzó extremos de gran violencia entrando el agua por las calles próximas al Rompeolas. En la de San Juan incluso se notaba el efecto del oleaje. El cine Miramar sufrió las consecuencias del agua lo mismo que el Paseo Nuevo donde los bancos fueron arrancados de cuajo. El pretil que se estaba construyendo en el Paseo de Salamanca desapareció y sillares de gran tamaño fueron a parar a las calles Euskalerria y General Jáuregui. Un trozo del barandado del puente del puente de María Cristina, de mármol comprimido y hierro, fue derribado.

En el Real Club Náutico quedaron inundados los salones de la parte baja donde los muebles flotaban sobre las aguas. También La Perla sufrió daños  siendo la circulación por la Concha peligrosa, pues el agua saltaba sobre el paseo. Cerca de la cárcel de Ondarreta fueron derribados los postes sostenedores de los cables del tranvía, teniendo que suspenderse el servicio. Las aguas batían los muros de la prisión.

El "Mamelena 3", de la casa Mercader era juguete de las olas . Tres hombres luchaban para gobernar el barco que a las ocho y media de la noche fue lanzado contra la playa, a la altura del Pico del Loro, embarrancando en la arena precisamente en el lugar que pereció el aviador Lebrón. Los tres tripulantes saltaron a la playa, pudiendo salvarse. El barco había intentado ganar el puerto de Pasajes, pero no pudo y con averías en la máquina entró en la bahía varando en la playa. A bordo quedaba un perro que no quiso abandonar la nave.

El bergantín "Ricardo", de matrícula de Luarca que venía con carbón para la Sociedad Vega de Seoane estaba amarrado a una boya en la bahía pero el mar arrancó la cadena de la boya y arrastró al barco hasta la primera rampa de la bajada a la Concha. Se creyó que iba a estrellarse contra el Náutico. Una vez varado se esperaba que el capitán saltara a tierra , pues los siete tripulantes por orden de éste habían abandonado el barco horas antes. El capitán Ramón Pérez Vidal, ante la magnitud del temporal, entró en la bahía y amaró el barco a una boya que consideraba segura quedando a bordo mientras ordenaba a la tripulación que abandonara el buque. Al soltarse éste de la boya, se creyó perdido. Pero el "Mamelena 6" le lanzó una cuerda y sujeto a ella se tiró al agua subiendo a este barco por la parte de proa.

Peor suerte sufrió el "Vicentita" que había salido en lastre de Pasajes para Avilés y que al llegar a Machichaco, ante la fuerza del temporal, volvió a Pasajes. Con el timón averiado y la máquina destrozada, el barco se partió en dos a la entrada del puerto, cayendo la parte de proa hacia Pasajes y la de popa hacia el mar. De los diez tripulantes solo uno, Servando García Suarez, consiguió salvarse.

Fueron aquellos hombres las únicas víctimas humanas de aquel temporal de hace sesenta años

R.M.-KOXKAS - D.V. 10/01/1984

PASAJES ANCHO

 Pasajes Ancho es un pueblo que ha nacido no hace mucho, poco más de dos siglos. Existía un molino, unas ciénagas, unos juncales, una laguna que se llenaba de agua salobre dos veces al día y se volvía a vaciar, a impulsos de la marea que se adentraba pugnando por invadirlo todo. 

Un viajero, en 1848 contaba como se estaba construyendo la carretera que unía San Sebastián con el Camino Real de coches en Oyarzun, y eran de ver "los trabajos del puente , de considerable extensión, que se estaba construyendo para pasar el nuevo camino sobre el derrame de la ría en la alta marea..... Oímos un ruido y un voceró infernal. Eran las bateleras que rodeaban un coche que acababa de bajar de San Sebastián, y se disputaban la preferencia para conducir a los viajeros...."

Pasajes era una pequeña villa que constaba de dos barrios, el de San Juan y el de San Pedro, divididos por un profundo brazo de mar, de modo que la comunicación entre los citados barrios se mantenía por medio de barcas, pues no había puente que las uniera. Hace algunos años, escribía Gregorio Humbrados Oñatibia, de quien tomo estos datos, se pensó en la construcción de un gran puente colgante, pero se abandonó el proyecto por su excesivo costo; la población nada tiene que ver y sólo el puerto ha adquirido gran celebridad, por ser el más seguro de toda la costa y por los astilleros que tuvo, donde se fabricaron todas las capitanas de las armadas de España durante la dominación de la Casa de Austria. Manuel Abella dice que en 1800 no se construían ya tantos bateles como en tiempos antiguos, sobre todo en el reinado de la Casa de Austria, "cuando se fabricaban en unos astilleros muchísimas capitanas  y almirantas, y se equipaban en el mismo puerto las mayores armadas del océano", y nos señala que en el actual Pasajes de San Juan se hallaban  los grandes astilleros de la Compañía de Filipinas y en San Pedro "está una grada del Rey, donde se han construido navíos de línea, etcétera.."

En Pasajes Ancho lo más notable era un molino o "Molinao", movido por la fuerza de las mareas, que al subir precipitaban el agua por la "bocana" donde se asentaba el molino, e impulsando las paletas de la rueda hidráulica, se precipitaban en la laguna que se extendía tras el Molinao hasta anegarla, y entonces, dejando de funcionar el mecanismo, esperaba el molinero a que volviera a bajar la marea, para que abriendo de nuevo "la bocana" se volviera a poner en movimiento todo el ingenio, esta vez en sentido contrario, pues ahora vertía en la bahía el agua que se había almacenado en la laguna, hasta quedar exhausta. Todo esto nos cuenta Gregorio Humbrados Oñatibia.

R.M.-KOXKAS -D.V. 09/01/2003



El misionero guipuzcoano

Un héroe del mar

El casero vasco

La Escuela de Náutica

Mari

Fiesta en el Cantábrico

El de hace un siglo

Anuncios

Cambia el tiempo

Homenaje a Mari

Mari, héroe del mar

Reglamento de mendicidad

Mari, el héroe

Dictado de Reino

Anuncios

domingo, 8 de enero de 2023

CHRISTMAS DE HACE SIGLOS

 Los christmas más variados y artísticos saludaban las Navidades hace ya siglos y entre los que invadieron muchos hogares tiempo atrás figuraba los de los Hermanos Laborde, cuya fábrica de broca era conocida en todo Guipúzcoa.

El tema más reiterado y completamente explotado en la ilustración plástica de estos christmas  era el de las ferrerías guipuzcoanas. Así el de aquel año hacia literaria y gráfica referencia a la visita que hizo el rey Felipe III a la ferrería de Yarza, en Beasain, el 2 de noviembre del año 1615 de paso para la frontera de Francia, con motivo del episodio que se llamó de las entregas reales.

La representación gráfica era de E.Truchuelo y grabado a pluma recogía el epidodio de la visita regia. Aquella visita tuvo mucho eco en toda la provincia de Guipúzcoa. Representaba el dibujo el Rey  y sus acompañantes suntuosamente vestidos y tocados de grandes y onduladas pelucas, que escuchaban las explicaciones que dos ferrones cubiertos de pies a cabza con grandes camisones, o desnudo el busto, según sus respectivas faenas lo requerían, daban a Su Majestad y al séquito real. Una referencia literaria completa muy lograda la gráfica ilustración. Ochenta ferrerías grandes y treinta y ocho con martinetes accionados con agua funcionaban nada menos a la sazón, o sea a principios del siglo XVII en la sola provincia de Guipúzcoa, que producían anualmente unos 120.000 quintales de hierro y acero. No sólo exportábamos entonces a Castilla, Andalucía y el resto de Es`paña, en cantidades más o menos elevadas, sino también a Francia, Inglaterra, Flandes, Italia y otras partes de Europa, y cantidades importantes a todas las Indias occidentales, esto es, a América. Dícese, según algún cronista que recogió aquel histórico viaje, que contemplando el Rey las difíciles operaciones de la forja y barrenado de un mosquete, el veedor e inspector de fábricas le dijo al monarca: "Majestad, forjadas ansí e mas dificultosas, tiene en solo la Provincia de Guipúzcoa más de ochenta mil".

El Rey debió pensar que la Real Provisión firmada en Lerma (Burgos) cinco años antes, confirmando a todos los naturales de la provincia de Guipúzcoa en su hidalguía de sangre al fuero de España, estaba bien firmada. Así lo dijo uno de los cronistas de la época que recogieron aquella visita regia a las ferrerías de Guipúzcoa. A él he seguido yo en la elaboración de estas koxkas.

R.M.-KOXKAS -D.D. 08.01.2003

Biblioteca Municipal

Acuerdos municipales

Las angulas

Academia de txistu y danza

Modas

Más temporales

Valores mobiliarios

Bandos

La Caja de Ahorros en 1910

Industrias en la ciudad

El problema de la mendicidad

1887

 1887 fue importantísimo para el futuro de San Sebastián. Aquel año, el 13 de agosto, iniciaba su primer veraneo la Reina Regente doña Maria Cristina, que permaneció en la ciudad hasta el 25 de septiembre. A excepción del año 1898, en que por razones de la guerra de Cuba no vino, no faltó la Soberana a su cita veraniega  con San Sebastián, siendo su última estancia en 1928, falleciendo el 6 de febrero de 1929. No hace falta decir lo que la estancia de la Corte entre nosotros supuso para la ciudad, contribuyendo a hacer de San Sebastián uno de los primeros centrso turísticos de Europa. Fue para San Sebastián lo que la emperatriz Eugenia de Montijo para Biarritz, quien en compañía de su esposo Napoleón III visitó en diversas ocasiones nuestro pueblo, conservándose de su primer viaje una bella estampa que muestra Errege-Soro o campo de maniobras (Alderdi Eder) con un arco de triunfo, un alarde de tropas y las imperiales personas desembarcando en La Concha para entrar después en la ciudad por un boquete abierto en las murallas.

Pero volvamos a 1887, pleno de acontecimientos importantes y que se inicia con la inauguración el 1º de julio del Gran Casino, quemándose por la noche una colección de fuegos artificiales que no pudo ser la proyectada, de la casa Ruggieri, la más famosa de Francia, que había lanzado sus cohetes y bombas ante los reyes de la Casa de Francia y ante Napoleón, pues al no llegar a tiempo hubo de ser sustituída por una colección del pirotácnico local Esnaola, que tenía su taller en Morlans. Ese mismo día  daba su primer concierto la Banda Municipal y la gente se reunió en el Boulevard para apreciar el arte de aquel nuevo conjunto. Dirigió aquel día la banda el maestro Rufo Montilla. Aquel mes, el día 18, comenzaba a funcionar el primer tranvía urbano, tirado por mula, con el recorrido Concha -Alameda - Ategorrieta, haciéndose en aquella jornada una recaudación de 570,90 pesetas.

El día 3 de julio se inauguró el frontón de Jai Alai, en Ategorrieta con un partido en el que jugaron Mardura y Baltasar Azpeitia contra Elícegui y Chiquito de Eibar. Pocos días después, el 31 de agosto, asistió la Reina Regente al frontón a presenciar el partido entre Mardura de Azpeitia y Chiquito de Eibar contra Elícegui de Rentería y Manco de Villabona. La Reina al ver la habilidad del manco, que tenía amputado un brazo, lo llamó al palco con quien estuvo charlando y demostrando el pelotari la habilidad que tenía, ayudándose con la boca, para manejar cualquier objeto. La Reina obsequió a los cuatro pelotaris con botonaduras de oro.

El 9 de septiembre, con asistencia de las personas reales, tuvo lugar la colocación de la primera piedra del monumento a Oquendo, que tardaría varios años  en inaugurarse por diversas razones administrativas y económicas. Y aquel verano se instalaron las cuatro primeras lineas telefónicas con que contó San Sebastián y que iban al Palacio de Ayete, al Ministerio de Jornada instalado en el Hotel de Londres de la Avenida, al Gobierno Civil y a la Guardia Civil.

Visto a un siglo de distancia, se puede decir que ese año comienza a cambiar el rumbo de la ciudad que de ser un pueblo marinero y mercantil pasa a ser cosmopolita y turístico, predominando la hostelería sobre el tráfico mercantil y a los nombres de Lizasoain, Mercader, Arana, Osacar... sucederán los Dupouy, Galarreta, Juantegui, Lestgarens.....

R.M. - KOXKAS - D.V. 08/01/1987

Los de Ingenieros

Balleneros

Mari

 Su figura pertenece a la leyenda y en el recuerdo no ya de su generación sino de las posteriores sigue viva la estampa del mariñel valiente que muere en el mar por haber arriesgado su vida para salvar las de sus compañeros. La placa que en el sencillo monumento que se alza en el muelle a su memoria dice muy espartanamente : "A la memoria de Mari (Jose María Zubía), humilde pescador que coronó su vida de abnegación heróica y murió trágicamente al dar auxilio a varios náufragos el 9 de enero de 1866"

El mar fue su tumba: El mar que había sido testigo de su laboriosidad pescadora y de su abnegación en diversas ocasiones. Nacido en Zumaya en 1809, vivió siempre en San Sebastián, donde era querido por todos , por su carácter, su bondad y su maestría en el arte de la pesca. Había intervenido en diversos salvamentos, tal vez el más espectacular el registrado en julio de 1861 en las proximidades de La Concha y en el que Mari consiguió arrancar de las olas a los náufragos: Fue recibido en el muelle en olor de multitud y entre la gente que esperaba al héroe estaba la artista Teodora Lamadrid, que por aquellos días actuaba en el Teatro Principal. Fue en este coliseo donde unos días más tarde se le rindió un homenaje en el que la citada artista representó "Adriana Lecouvreur" y al final de la representación, Mari, que había asistido a la función desde un palco, entregaba a la artista una corona de flores diciéndola: "Esto me han entregado para tí"."Para mi no, para ti", contestó Teodora mientras el teatro estallaba en una calurosa ovación.

El 9 de enero de 1866 el temporal ponía en grave peligro a una barca fuera de puntas. Salió Mari con la suya par auxiliar a los que luchaban contra el oleaje. La lancha de Mari, que era seguida por la gente agolpada en las estribaciones de Urgull e Igueldo, desaparecería y volvía a aparecer, juguete del mar embravecido.  Se le veía a Mari, de pie, dirigiendo a los hombres que en su lancha remaban. Pero en un golpe de mar, ésta volcó y entre los remos y la espuma Mari y sus hombres intentan salvarse. Otro lobo de mar, el "Olandés", sale a todo remo para salvar a los náufragos y consigue recoger a todos menos a uno, Mari.

En recuerdo de Mari, aquel domingo de Carnaval salió una comparsa de marineros que recaudaron fondos para socorrer a su familia y levantar un monumento en su memoria. Tomaron parte en ella todas las clases sociales y la dirigió Ignacio Tabuyo, padre del que años después sería alcalde de la ciudad. Había en la comparsa bandas de música, parejas de baile, coros, una carroza que representaba una concha tirada por delfines y acompañada de cuatro genios rodeando a Neptuno, que era el popular cochero Bastanga, que iba con su tridente. Un grupo de niños, entre los que figuraban donostiarras que serían ilustres años después (Pavía, Calbetón, Laffitte, Blasco, Peña, Marqueze, los Vinuesa....), iban vestidos de marineros con pantalón blanco, blusa garibaldina roja con anclas doradas en el cuello y sombrero de hule y cantaban una marcha escrita por el poeta Ramón Fernández con música de J.J.Santesteban :"Rudos hijos de Neptuno/sin más timbre ni fortuna/ pueblo le hace nuestra cuna/nuestra tumba será el mar./ Cien y cien borrascas fieras/ azotaron  nuestras frentes/ y otras cien si más invierte/nuestra palma salvó audaz".

R.M. - KOXKAS - D.V. 08.01.1984

¡Aquellas finales....!

sábado, 7 de enero de 2023

EL FRÍO EN OTRAS ÉPOCAS

 Cuando el frío, las heladas y nevadas llegan a nuestra tierra guipuzcoana, los comentarios de la gente giran siempre sobre si se ha conocido otro invierno más riguroso que el que viven los que ahora charlan sobre el tema.

Copio a un cronista local que escribió esto en 1956. Resulta imposible saber a ciencia cierta, de un modo matemático si los fríos que se han llamado históricos fueron más o menos rigurosos  que los que hemos padecido en los últimos inviernos. Ello obedece a que en la actualidad nos guiamos en la determinación del frío por los termómetros, que al ser un invento relativamente reciente sólo puede proporcionarnos datos relativamente recientes.

Para la determinación de los fríos más o menos antiguos tenemos que valernos de otras apreciaciones y comparaciones, que no por menos matemáticos son menos expresivas. Así por ejemplo, el invierno de 1788-89 fue muy riguroso en Guipúzcoa. Comenzó en los primeros días de diciembre y continuó hasta Pascau de Resurreción con vientos, nieves copiosas, heladas, aguas y truenos que molestaban mucho. Un invierno largo y crudo de verdad. El día más terrible fue el 6 de enero del 89.

Diez años después se registró otro mal invierno: el de 1798-99. Comenzó el 21 de diciembre con una fuerte helada, que continuó hasta el 17 de enero y fue in crescend, en términos que se hacían intolerables. Toda la hortaliza de los campos quedó destruída y los nabos llegaron a corromperse hasta el punto de que apestaba su olor. En veintitrés días no se vio una sola nube en el cielo; durante este tiempo el aire era tan sutil y gélido que, al decir de los contemporáneos, impedía la respiración.

El invierno de 1829-30, fue, quizá, el más cruel de los que conocieron los contemporáneos. Principió con una nevada el 21 de diciembre  y desde el 25 en adelante nevó tan abundantemente como nunca se había visto antes. Subsistió la nieve en los tejados desde el citado 21 de diciembre hasta el 19 de febrero siguiente, teniendo para el fin más de media vara de espesor, pues con la intensidad del frío nada se derretía. Heladas y nevadas se sucedían y fue tal la fuerza de aquella que el 28 de diciembre por la noche, alcanzó el termómetro Reaumur los diez y medio grados bajo cero.

Nuestros antepasados pasaron las suyas, llegando en Tolosa a que el Ayuntamiento procediese a hacer una corta de los árboles de los paseos públicos, en la imposibilidad en que estaban sus vecinos de salir al campo a proveerse de leña.

Cosa bien sensible, dice Gorosabel, pero muy preferible a que una parte de la población pereciera de frío por falta de combustible

R.M. - KOXKAS - D.V. 07/01/2003

La niebla nos invade

Acuerdos municipales del siglo XVII

Curiosidades

Noticias de dos monasterios

Así nos vieron

Teléfono Provincial

Gran temporal

Curiosidades

Enero 1902

Anuncios de 1900

Policía urbana

Nombramientos

El primer director

Valle Inclán

El hotel que no se hizo

Baroja y los concejales

Juguetes

Curiosidades

Cuando llegan los Reyes Magos

Versos a los Reyes Magos

Temporales

Los datos estadísticos de enero de 1926

En ayuda de Andalucía

La batelera de Pasajes

Un bando

El Cuarto de Socorro

Notas locales

Normas de Policía urbana

Cónsules franceses

Agustín Embil

Caridad

El mar de los vascos

La Gimnástica de Ulía

El Tenis

LA MODA EN EL SIGLO XVIII

Nueve grados bajo cero

Se inaugura el frontón de Atocha

El hijo del Almirante

De un siglo a otro

De la diligancia al tren

El Rotary Club se extiende a San Sebastián

Caja de Ahorros

Curiosidades de aquella San Sebastián

Como se escribía

Curiosidades

Sesión municipal

Versos en honor de "Leo de Silka"

Números

Pequeñas noticias de enero 1888

Baile de Reyes

Rudesindo Bornás

Casas solariegas

El estudiante de Miramar

Cultura

LA CAJA DE AHORROS

El frontón Moderno

El frontón de Atocha

Más sobre la angula

Encalla un barco

Superstición y religión

La gran nevada de 1895

2.177 granadas

En enero

Un suceso

El Marqués de Rocaverde

Más de Urgull

Juan de Olazabal

Clima de guerra

Una gran nevada

Palacios

Donostiarras honorarios

martes, 3 de enero de 2023

GRAN TEMPORAL

 Fue aquella noche del 29 al 30 de diciembre de 1951 una que dificilmente olvidarán los donostiarras que la vivieron.

Soplaba un viento huracanado como pocas veces se había registrado en San Sebastián, que se unía al imponente rumor del mar y al constante y amenazador embate de las olas contra los muros de costa de la ciudad.

Al día siguiente los periódicos  daban cuenta de la triste noche pasada. Un cronista contaba que eran las tres de la madrugada y la ciudad estaba a oscuras cuando la curiosidad por ver lo que pasaba le empujó a abandonar su casa e irse a la calle. Luego contó sus impresiones que voy a copiar.

"El aspecto que ofrecía la ciudad en ese momento, uno de los más álgidos del temporal, es verdaderamente impresionante. La oscuridad es total y absoluta en calles y paseos; no se ve un solo foco de luz, un escaparate, un taller, una ventana iluminados; oscuridad negra y profunda. 

La terrible violencia del viento me impide andar, y lo que no deja de ser paradógico, me impide al mismo tiempo detenerme. El vago resplandor, de algún relámpago y el sordo rumor de algún lejano trueno, los violentos aguaceros pero, sobre todo, el mar, presente hasta en el aire, fuertemente impregnado del salitre, crean en torno al solitario paseante nocturno un extraño y patético complejo.

Apenas ven sus ojos, empañados de brisa los cristales de sus gafas, más que el breve círculo en el suelo que su dinamo alumbra, Ha de evitar los paseos de árboles, cuyas ramas que se desgajan son un peligro. Ha de evitar las calles, a las cuales la quinta columna arroja las tejas y pizarras que levanta el viento, los tiestos de las ventanas , las molduras de cemento mal fraguado, a alguna que otra persiana de madera mal afianzada, que se deshace con estrépito sobre el pavimento.

Ha de evitar las orillas del río, aún aguas arriba, a las que salta la oleada , incluso en lugares tan insólitos como los Paseos de Francia o de los Fueros. Ha de evitar los puentes, barridos por las olas que estallan contra sus pilares  y rebasan su balaustrada. Y ha de cerciorarse bien del terreno que pisa, evitar los socavones , o los cascotes, o el pozo cuya tapa-registro ha sido arrastrada lejos.

En estas condiciones, andar se hace difícil, penoso y cansadísimo. No se ven almas vivientes. Diríase que la ciudad está inhabitada.

Silenciosos, cautelosos, sin el estrépito que acostumbran en pleno día, autos del servicio de incendios, incendian un momento, con la luz potente de sus faros, las calles y paseos que atraviesan.

Es tal la violencia del viento y el agua pulverizada que llenan el aire frente a la bahía de la Concha, que me veo obligado a no entrar en dicha zona"

R.M. - KOXKAS -03.01.2003

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(EL DIARIO VASCO - 30.12.1951)(LA VOZ DE ESPAÑA - 30.12.1951)

Cantares navarros

Llega el frío en 1905

Al comenzar un año

Don Agustín Embil

Los mejores deportistas

Año Nuevo

La Maternidad

Memorias de Bancos

Al comenzar 1891

Al comenzar el siglo

El túnel de Urgull

Naufragio de un pesquero

La proclamación de Alfonso XII

Al comenzar 1886

Gayarre

Trabadelo

Los viejos tranvías

Entrada destacada

LAS CALLES ANTES DE 1813

Antes de la destrucción de San Sebastián en 1813, la ciudad era insalubre, mal ordenada, lúgubre. La actual Parte Vieja, que se levantó sobr...