Fraile y artista
FUE dibujante, grabador y pintor, pero lo primero fue fraile y en los cuarenta años que estuvo en su celda del convento no dejó un día de trabajar con su lápiz, su pincel y su buril, y no dejó de orar siguiendo las normas de su orden. Era fray Matias de Irala, y no nació en Guipúzcoa sino en Madrid el año 1680, siendo hijo de una ilustre familia de Anzuola que se había trasladado a la Corte por motivos particulares y por ello el futuro fraile no vio la luz primera en la patria de sus padres.
Desde muy joven se sintió llamado por la fe cristiana al convento, y se sintió también inclinado a la pintura. A los veinticuatro años de edad tomó el hábito en el convento de la Victoria de la Corte.
Conocidas las disposiciones del joven fraile hacia la pintura, le dieron sus superiores facilidades para que cultivara sus facultades de artista. Su biógrafo escribió que vivió durante cuarenta años sin salir de la celda sino para ir al coro y al refectorio, con edificación de toda la comunidad por su modestia, silencio, pobreza y humildad, y con aprecio de los artistas por su continuo estudio e inteligencia en el dibujo y por la dulzura con que enseñaba a los que se aprovechaban de sus luces
En el convento dejó varios cuadros siendo notable el que podiamos titular "San Francisco de Paula repartiendo hierbas y frutas a los pobres para remedio de sus dolencias". En la iglesia magistral de Alcalá de Henares había otro lienzo, un retrato de Santo Tomás de Aquino.
Entre las muchas obras debidas al buril de fray Matías de Irala se halla una Concepción sobre un grupo de ángeles ejecutado en 1713, las portadas de la obra histórica "Monarquía indiana" (1723), la del libro titulado "Defensorio de la religiosidad de los caballeros militares". Grabó con carácter y gracia las estampas de las "Aventuras de Telémaco y varios retratos, entre ellos el del cardenal Molina
Falleció en 1753, a los setenta y tres años de edad y su biógrafo "Mendiz Mendi" no sabía si algún dibujo, grabado o pintura suyas llegarían a la villa de Anzuola, y al fraile Matias de Irala le sucedió lo que a Baltasar de Echave, Ignacio de Iriarte, Miguel de Olarreaga, Miguel de Osarin, Gabriel de Anziondo, Juan de Arriola, antiguos pintores y dibujantes guipuzcoanos de gran renombre, de los cuales no se encuentran en Guipúzcoa ninguna de sus obras.
Fray Matías de Irala dibujaba y pintaba confortada antes su alma con los Sacramentos y las oraciones. Una vida ejemplar con el rosario y con los pinceles, y a muchos guipuzcoanos nos agradaría poder disfrutar de una muestra de su obra
(05.10.1999)