jueves, 8 de octubre de 2026

LA PRODUCCIÓN DE LECHE MATERNIZADA

 LA leche que se daba al niño recién nacido y meses posteriores no podía ser digerida en muchos casos por causas diversas, recurriéndose a la química y a la bacteriología para destruir los agentes deletéreos. Pero no bastaba, y se comenzó a preparar una leche parecida a la de la mujer, leche maternizada. Pero este recurso no estaba al alcance de todos, pues era preciso una preparación delicada, una serie de operaciones que exigían los laboratorios especiales.

Entonces intervino la Diputación de Guipúzcoa, organizando primero la Granja Fraisoro, situada en Villabona, y después montando un departamento a través de las Cajas de Ahorro en el mercado de San Martín, el de la Gota de Leche, que fue inaugurado el lunes 28 de septiembre de 1903 Al acto asistieron el Rey Alfonso XIII, la Reina Madre doña Maria Cristina, los príncipes y la infanta Maria Teresa, que llegaron acompañados por el ministro de Jornada conde de San Bernardo, las duquesas de Santa Mauro de Sartago y San Carlos y las marquesas de Moctezuma y Navarrete. Con las reales personas llegaron los generales Pacheco, Cerezo y Bascarán. Un público numeroso ocupaba las calles de San Martín y San Ignacio de Loyola, que estaban adornadas con mástiles cubiertos de flores y ramajes.

La banda municipal tocó la Marcha Real y acto seguido penetraron las personalidades invitadas al acto en el local destinado a las manipulaciones para maternizar la leche, en el que había una máquina de vapor del sistema La Perfecta y otras sistema Diigenette.

En presencia de los asistentes hizo las precisas manipulaciones en catorce litros de leche, procedentes como todo lo que allí se estilizarÍa, de la Granja Fraisoro, eL director de ésta, Mr. Enrique Delairé, quien al mismo tiempo iba explicando aparatos y manipulaciones. En el local había unas cuantas mesas sobre las que estaban las medidas y pesas que servían para la mayor exactitud de la operación.

La Gota de Leche no sólo facilitaba leche maternizada sino también quesos y mantecas, naturalmente esterilizados y exentos de cualquier elemento patógeno.

El alcalde señor Elósegui pronunció en el acto unas palabras y después corrió una cortina y apareció a la izquierda del vestíbulo una lápida de mármol conmemorativa de la inauguración con la siguiente inscripción: La Gota de Leche, Inaugurada por S.M. la Reina Madre doña Maria Cristina de Habsburgo y Lorena. Dia 28 de septiembre de 1903.

Los invitados fueron obsequiados con un lunch y las reales personas con ramos de flores.


(08.10.2002)


Blas de Lezo

 Blas de Lezo

UNA de las ilustres figuras que dio Guipúzcoa fue la de Blas de Lezo, el legendario héroe de Cartagena de Indias. Vio la luz primera en Pasajes de San Pedro en 1689, ingresó en la armada y en 1704 era guardia marina, en 1710, capitán de fragata y dos años más tarde capitán de navío merced a las once presas, la menor de ellas de veinte cañones, que hizo con su fragata

Ascendido a jefe de escuadra y a teniente general más tarde, mandó varias flotas y estuvo al frente de la comandancia general de Cádiz. Su justa celebridad la ganó en la gloriosa defensa contra el almirante inglés Vernon, en el sitio de Cartagena de Indias.

Era jefe como marino y como gobernador de la citada población contribuyó con su defensa a que en marzo del año 1740 y en mayo siguiente no se apoderaran los ingleses de la plaza y el puerto de Cartagena de Indias.

Pero los ingleses tenían puestos sus ojos en esta población y el 16 de marzo de 1741 se presentaron de nuevo ante la plaza para conquistarla. Hasta sus aguas llegó la más formidable escuadra que había salido nunca de Inglaterra, compuesta de treinta y seis navíos de línea, buen número de fragatas, bombardas, brulotes y ciento treinta transportes, con diez mil hombres prestos en cualquier momento al desembarco.

Dos historiadores, Francisco Serrato y Cesareo Fernández Duro, narraron aquel sitio y aquella heróica respuesta. «A pesar de lo seguro que contaban el triunfo, desembarcaron los invasores, fueron heroicamente batidos más de una vez por los mil cien hombres de tropa y quinientos de milicia con que contaba el general Lezo, que quedó victorioso en tan peligrosísima ocasión, después de haber causado a los ingleses considerables pérdidas, así en gente como en buques

Setenta y tantos días duró aquella lucha, y a las heridas que tenía de otros combates, unió Blas de Lezo otras, y en la misma ciudad de Cartagena de Indias fallecía el 7 de septiembre de 1741 el heróico marino guipuzcoano.

Dice Serrato que el insigne general Lezo únicamente pudo ostentar como reliquias gloriosas conquistadas en aquel desesperado combate, los balazos que le condujeron al sepulcro. Y aquella sangre derramada fue el más elocuente testimonio de sus acciones».

Veintiún años después de su muerte, en 1762, se dio a los descendientes del Blas de Lezo el título de marqueses de Ovieco, en reconocimiento a los grandes méritos y servicios prestados por el héroe de Cartagena de Indias.

San Sebastián le dedicó una calle unos años más tarde, en 1894.


(08.10.2000)


En el muelle

 En el muelle

EL. San Sebastián de finales del siglo XIX ofrecía el contraste de los meses de verano, con la gente donostiarra y forastera -ya se había iniciado la etapa de turistas de fuera,llenando las calles, los paseos, las playas, los teatros, etcétera, y el resto del año con muy poca gente en paseos y calles, quedándose gran parte del vecindario en sus casas

Era aburrida la ciudad... pero no toda. En el puerto había animación y bullicio y entretenimiento. Claro es que por allí huele a pesca y a veces se respira carbón y otras humo escribía el periodista A.M. Castell, y con frecuencia sale uno con los oídos destrozados si la gente femenina riñe por un quítame allá esas sardinas En el puerto siempre había algo nuevo o, por lo menos, algo que entretenía.

La embarcación que vuelve de la pesca y en la cual comienzan las múltiples operaciones de descarga y baldeo, la extracción de la pesca, con su recuento y su reparto; el pescador que salta a tierra y coge en brazos para comérsele a besos y caricias al hijito que le espera impaciente, la preparación de las expediciones de pescado... ¡oh!, esta tarea es de lo más curiosa y entretenida

Antes de llegar las lanchas con la pesca, todo era silencio en el muelle, oyéndose sólo los martillazos de los que en los soportales hacen las cajas en las que se enviarán las sardinas al Interior de la Península

Hombres, mujeres y niños empuñan el martillo y las tablas ya cortadas a la medida van uniéndolas con cuatro clavos. Las cajas llegan a formar montones desordenados.

En cuanto llegan a puerto las barcas con la pesca, cambiaba la decoración. Se colocaban unos tableros sobre caballetes y a su lado unas grandes tinas con sal para rociar la pesca, a fin de que se conservara mejor. Hay que ver, escribió el periodista, la agilidad con que, especialmente las mujeres, llenan las cajas de sardinas, tan bien puestas, con tal orden y simetría, que cuando la pequeña caja está llena, parece que encierra una trenza de plata primorosamente hecha-

Las cajas ya llenas se colocan en carros de dos ruedas tirados por un caballo que marcha a la estación para ser cargadas en el tren con destino generalmente a Cataluña y Aragón.

Las mujeres que trabajaban en el muelle en estas operaciones de preparar el pescado para la exportación, no paraban de hablar y sus voces se oían entre los golpes de martillo y las voces de los hombres que daban órdenes desde los barcos a tierra y desde tierra a los barcos..

En el muelle no reinaba el aburrimiento. Allí reinaba la actividad, la animación, en fin, la vida. Y era el mejor lugar para combatir el aburrimiento

Hoy probablemente la actividad arrantzale sea menor, pero sigue viva la vida en el puerto


(08.10.1999)


Versos a la venta

 Versos a la venta

AQUELLOS que ya pelan canas se acordarán del espectáculo de las pescadoras vendiendo por las calles su mercancía y llenando de gritos, de anuncios diría yo, el ambiente. Era aquel el último acto de una representación ¿vale la palabra? que se iniciaba de madrugada y por otros actores: los pescadores. Salían en el rigor del invierno a la una o las dos de la madrugada con intenso frío, expuestos a verse convertidos en témpanos y dispuestos a luchar contra los embates del Cantábrico. Un cronista que escribió sobre nuestros pescadores dijo que "abandona" el hogar a la hora del mayor reposo y cruzan por el muelle para alejarse en breve de el e Internarse en el mar o ir a tocar las costas de otra provincia o de otra nación para tal vez volver con un desengaño. Contraen deudas para adquirir sus aparatos de pesca y suministro de carnada que pagan con los primeros productos, y se lanzan al mar en busca del "modus vivendi El segundo acto es la llegada al muelle, donde les esperan las mujeres, sus mujeres e hijas, para después de subastarse el pescado salir corriendo por las calles a venderlo. El cuadro del muelle era único

Y tras hacerse con la mercancía, venía la venta callejera. Un poeta, Marcelino Soroa, cantó la escena en unos versos que bien merecen que yo reproduzca, sacándolos del olvido. Decian asi:

"Somos pescaderitas/que con salero/recorremos las calles del pueblo entero,/tan vivarachas/que exclaman los que miran/ ¡ay qué muchachas!

Ya bien cuando corremos nos param o os/chardin vizi vizuyac/listas gritamos/gritos agudos, de modo que nos oigan los sordomudos

Tendemos la mirada/cesando el canto/por ver si nos preguntan a cuarto, cuánto?/

sardina buena./contestamos nosotros. / a real docena..

Con dimes y diretes/de que si es cara/resulta que tenemos /una algazara,/ y el son de guerra/termina por soltarnos/alguna perra.

El plato nos presentan, nos agachamos, / y una y otra docena/contando vamos/¡ay que platada/se llevan ciertas gentes /por cuasi nada!

Nos dejan tan contentas/los perros chicos/que de bailar dan ganas/unos zorcicos,/con un braceo/que a más de cuatro en tierra/les da mareo.

Tomamos nuestras cestas y a toda prisa/seguimos el camino/que se divisa,/con voces finas/vendiendo, vuelta al muelle/por más sardinas


(08.10.1998)


Anuncios

 Anuncios


EN 1884 no hacía falta ir al médico. Con leer los periódicos y seguir lo que decían los anuncios, estaba uno curado. Voy a reproducir algunos.

El 18 de septiembre publicaba El Eco de San Sebastián este anuncio: ¿Quiere usted librarse de costras en la cabeza? ¿Quiere usted entonar la piel y no tener granos, manchas ni asperezas en el cutis? Eche usted un chorrito de "Agua de colonia Orixe en el agua cuando usted se lave y verá cómo me da las gracias

¿Desea usted no padecer de blanduras de ojos ni de lagrimeo en la vista, tener la tez fresca y aterciopelada y poner su rostro a cubierto de la inclemencia de las estaciones?

Pues no use otra cosa que la fragante, delicadísima y superior 'Agua de colonia Orixe que se halla de moda entre las personas del buen tono madrileño y recomendada como la mejor por las eminencias científicas-

Otro anuncio para la salud: Emulsión de Scott de aceite puro de hígado de bacalao, con hipofosfitos de cal y de sosa. Es tan agradable al paladar como la leche. Cura la tisis, la anemia, la debilidad general, la escrófula, el reumatismo, la tos y resfriados, el raquitismo en los niños.

Frasco grande a 24 reales. pequeño a 13. Se vende en las principales farmacias de San Sebastián. Depósito, farmacia de M. Tornero

Termino con otro anuncio para la salud. Las aguas acidulas, de Marmolejo, gaseosas, bicarbonatadas, sódicas, ferruginosas y litiracas. Sin rival para la curación de las dispepsias, catarros del estómago, vesicales e intestinales, bilis, gastralgia, congestión e inflamación del hígado, cólicos nefríticos y hepáticos, cálculos y arenillas, desarreglos menstruales, clorosis y otras enfermedades del estómago, bazo, hígado, riñones y vías urinarias”

El ir a las aguas de Marmolejo era como ir a Lourdes.

Dejemos los remedios medicinales y vayamos a la estética.

Lean ustedes:

“Onésime Dauty. Profesor de peinados de París, se pone a disposición de las señoras para todo lo que se relacione con el arte de su profesión. Peinado de cena. Peinado de baile. Peinado de sociedad. Especialidad de peinado histórico con polvos.

Almacén de perfumería de las primeras fábricas de Francia e Inglaterra Artículos de fantasía. Salones especiales de peinar para señoras y caballeros. Calle Andia número 9 San Sebastian

Y para terminar: El Louvre, Bengoechea 2, anunciaba trajes a medida desde 25 a 150 pesetas. Se hacían en casos de urgencia en veinticuatro horas.

¡Aquellos anuncios!


(08.10.1997)


El juego de pelota

 El juego de pelota

R.M.

EI juego de pelota pasa por periodos de languidez a los que suceden otros de apasionamiento y de constantes partidos y retos. Hay épocas en que unas cuantas figuras extraordinarias en el frontón avivan la afición.

Más de un observador de la vida de nuestros mayores se preguntó dónde y cómo había nacido el juego de pelota y no encontró unos datos para poder sostener una tesis

Se dice que a mediados del siglo VII lo impulsó un navarro, que explotándolo, ganó buenos dineros, y sus paisanos se aficionaron a aquel juego original y para ellos hasta entonces desconocido. San Ignacio de Loyola el día anterior de retirarse del mundo y dedicarse a la mayor gloria de Dios, asistió a un partido en Azpeitia. Se sabe que en el reinado de Felipe Il había partidos de pelota y Quevedo habla de ello.

Hasta 1860 sólo se jugó en este país al largo, al rebote y al remonte con guante corto Desde 1870, aproximadamente, los juegos de largo y de rebote cayeron en desuso, viniendo a ser sustituidos por el de pared o blé, que se ha jugado indistintamente a guante, a cesta, a pala y a mano, quedando en un momento dado en favor de la cesta que hoy domina en el País Vasco. La cesta llegó a adquirir tales proporciones de largura que la denominaban el 'Mauser' de la pelota, escribió un critico

Eliseo Reclus dice: El juego de pelota es la gloria de su país, es un verdadero placer la asistencia a él y un extraordinario goce la habilidad de los jugadores. La pelota, potentemente lanzada, va viene y se lanza como un alado sin caer en tierra en varios minutos y las miradas de la multitud, arrastradas por ella, la siguen en todas sus curvas a través del espacio

En el siglo XIX la pelota conoció días de una popularidad tremenda. En casi todos los pueblos de Guipúzcoa se levantó un frontón y ya no tuvieron los chicos que jugar en los arkupes de la iglesia. Los chavales, al salir de la escuela,o jugaban al toro o a la pelota. En nuestro siglo, el fútbol ha desterrado a la pelota.

El historiador Lavigne refiere que en los días de Napoleón, catorce soldados vascos se hallaban en un regimiento acampado en las orillas del Rhin y al tener conocimiento que en Saint Etienne de Baigorry se preparaba un gran partido de pelota, cruzaron Francia, tomaron parte en el partido, jugaron y ganaron, regresando a filas en vísperas de la batalla de Austerlitz, en 1805.

Tres de las más grandes figuras que ha dado la peta Atano III. Abrego y Gallastegui, todavía están con nosotros


(08.10.1996)


miércoles, 7 de octubre de 2026

Fiestas en los pueblos

 Fiestas en los pueblos


CON el paso del tiempo, las costumbres cambian, las modas varían, los gustos son otros. Leyendo viejas crónicas, uno se entera que las fiestas de nuestros pueblos han perdido tipismo. El Ollasko-Joku ya nadie sabe lo que fue: Lo voy a explicar, tomando los datos de una crónica de 1897. que ya lo describia como una fiesta que había sido

Las fiestas de nuestros pueblos solían por lo general durar tres días, y el último lo dedicaban a la fiesta llamada 'Ollasko-Joku Aquel día, los mozos del pueblo, acompañados del clásico y tradicional "thun-thun” iban casi a la hora del alba, de caserío en caserío, lanzando irrintsis, haciendo piruetas y pidiendo aguinaldo, como en Navidad. En la mayoría de los caseríos les regalaban gallinas, pollos o huevos, y en alguno les daban dinero, que lo llevaba el boltzero de la cuadrilla. Dos miembros de ésta llevaban un palo largo, al que ataban por las patas a los pollos y gallinas que recibian.

A las once de la mañana, daban por terminado el recorrido y en la plaza del pueblo bailaban un aurresku, al que asistía la mayor parte del vecindario, no faltando las echeco-andres, bien acicaladas, luciendo sus mejores galas, de acuerdo con las modas de la época. La fiesta se interrumpía para almorzar y proseguía a las 4 de la tarde. Según el cronista Juan José, en la mitad de la plaza suelen abrir un hoyo cilíndrico de unos 40 centímetros de diámetro y medio metro de fondo, para que la gallina o gallo pueda caber con toda holgura. En la parte superior o rasante con la superficie del suelo, colocan una tabla que sirve de tapa a la cavidad efectuada, y que tiene en su centro un orificio donde se adapta el cuello de la gallina que oculta su cuerpo en el hoyo.

Mientras el tamboril toca un paso alegre, uno de los mozos con su espada en la mano y vendados los ojos con un pañuelo de seda, se acerca desde un extremo al centro de la plaza, bailando alrededor de la víctima, para que en un momento dado, y enfilando la espada, de un tajo a la cabeza del ollasko que sobresale del suelo y sea degollada por completo

Se coloca otro pollo o gallina en el agujero, y otro mozo luego otro y otro repiten la operación. Termina la fiesta con el aurresku y el tradicional fandango, hasta que la campana de la iglesia da el toque de oración. Luego los mozos comen los pollos que decapitaron en la fiesta

Si hoy se celebrase esta fiesta ¿qué dirían los que como Brigitte Bardot defienden a los animales como si fueran seres humanos?


(07.10.1997)


Entrada destacada

LAS CALLES ANTES DE 1813

Antes de la destrucción de San Sebastián en 1813, la ciudad era insalubre, mal ordenada, lúgubre. La actual Parte Vieja, que se levantó sobr...