miércoles, 7 de octubre de 2026

Fiestas en los pueblos

 Fiestas en los pueblos


CON el paso del tiempo, las costumbres cambian, las modas varían, los gustos son otros. Leyendo viejas crónicas, uno se entera que las fiestas de nuestros pueblos han perdido tipismo. El Ollasko-Joku ya nadie sabe lo que fue: Lo voy a explicar, tomando los datos de una crónica de 1897. que ya lo describia como una fiesta que había sido

Las fiestas de nuestros pueblos solían por lo general durar tres días, y el último lo dedicaban a la fiesta llamada 'Ollasko-Joku Aquel día, los mozos del pueblo, acompañados del clásico y tradicional "thun-thun” iban casi a la hora del alba, de caserío en caserío, lanzando irrintsis, haciendo piruetas y pidiendo aguinaldo, como en Navidad. En la mayoría de los caseríos les regalaban gallinas, pollos o huevos, y en alguno les daban dinero, que lo llevaba el boltzero de la cuadrilla. Dos miembros de ésta llevaban un palo largo, al que ataban por las patas a los pollos y gallinas que recibian.

A las once de la mañana, daban por terminado el recorrido y en la plaza del pueblo bailaban un aurresku, al que asistía la mayor parte del vecindario, no faltando las echeco-andres, bien acicaladas, luciendo sus mejores galas, de acuerdo con las modas de la época. La fiesta se interrumpía para almorzar y proseguía a las 4 de la tarde. Según el cronista Juan José, en la mitad de la plaza suelen abrir un hoyo cilíndrico de unos 40 centímetros de diámetro y medio metro de fondo, para que la gallina o gallo pueda caber con toda holgura. En la parte superior o rasante con la superficie del suelo, colocan una tabla que sirve de tapa a la cavidad efectuada, y que tiene en su centro un orificio donde se adapta el cuello de la gallina que oculta su cuerpo en el hoyo.

Mientras el tamboril toca un paso alegre, uno de los mozos con su espada en la mano y vendados los ojos con un pañuelo de seda, se acerca desde un extremo al centro de la plaza, bailando alrededor de la víctima, para que en un momento dado, y enfilando la espada, de un tajo a la cabeza del ollasko que sobresale del suelo y sea degollada por completo

Se coloca otro pollo o gallina en el agujero, y otro mozo luego otro y otro repiten la operación. Termina la fiesta con el aurresku y el tradicional fandango, hasta que la campana de la iglesia da el toque de oración. Luego los mozos comen los pollos que decapitaron en la fiesta

Si hoy se celebrase esta fiesta ¿qué dirían los que como Brigitte Bardot defienden a los animales como si fueran seres humanos?


(07.10.1997)


Curiosidades

 Curiosidades


EN otoño de 1888 el alcalde de San Sebastián, don Gil Larrauri, publicó un bando contra la blasfemia. Decía el primer magistrado municipal: Habiendo notado con profundo sentimiento que de algún tiempo a esta parte trátase por unos cuantos seres degradados de introducir en este pueblo repugnantes y exóticas costumbres contrarias a la natural sencillez y bondad de los habitantes de San Sebastián, así como su nunca desmentida honradez y cordura; siendo ya de lamentar algunos sucesos, consecuencia lógica de tales costumbres de las que son corolario forzoso la inmunda blasfemia, espectáculos torpes más que incultos siempre escandalosos, y el uso, cobarde y siniestro fin, de armas prohibidas por la ley, con el propósito firme de impedir la repetición de semejantes sucesos y alejar el temor de que por efecto de esa repetición pueda llegar a adquirir carta de naturaleza en este país, aún cuando a ello por fortuna no se presten los hábitos honradísimos de sus hijos.

Advierto por este bando, que sin perjuicio de las medidas que adopten las autoridades judiciales y gubernativas, castigaré con todo el rigor que me permitan las leyes a cuantos en la vía o establecimientos públicos blasfemen, profieran palabras o cometan actos impropios de un país culto, así como aquellos a quienes se les sorprenda con armas prohibidas o armas lícitas si no van provistos de la necesaria licencia, para lo cual hemos dado terminantes órdenes a los agentes de mi autoridad, de cuyo cumplimiento le exigiré la más estrecha cuenta

Aquel año se organizó en San Sebastián una original diversión inglesa, desconocida en España, el 'Rally-Paper'. Consistia esta diversión en salir anticipadamente por el campo un 'sportman’ que va dejando rastro con una gran cantidad de papelitos de color recortados.

Escogía los lugares más a propósito con sus obstáculos, saltos y otros incidentes de las carreras de caballos. Los jinetes que van a correr el 'Rally-Paper salen siguiendo los lugares señalados con los papeles de colores, alcanzando el premio el primero que por el camino señalado llega al límite de la carrera, es decir, la meta. El primer 'Rally-Paper tuvo lugar por la ribera de Astigarraga una vez recogida la cosecha de maíz de 1888, participando bastantes caballistas y no faltando en la prueba las caídas

El puerto de San Sebastián conocía hace un siglo un constante movimiento de barcos de carga. El 2 de septiembre de 1888 entraron el vapor español 'Fernández Sanz, con carbón, el 'San Miguel', con cemento igual que el "Urola', el Zurbarán procedente de Liverpool, saliendo a Bayona el 'Leonor.


(07.10.1998)


De la torre a la bandera

 De la torre a la bandera


CUANDO se inauguró la parroquia de San Ignacio, el año 1897, no se había construido la torre. Costeadas las obras por un legado del filántropo duque de Mandas, se levantó ésta y se quiso inaugurar, aún sin terminar totalmente, en la festividad de la Inmaculada de 1928. Aquel 8 de diciembre sonaron por vez primera las campanas de moderno estilo que complementaban la torre.

El coste aproximado de la obra fue de unas doscientas mil pesetas. En ellas se incluía el coste del campanario, que era modelo en su género, uno de los mejores de España. Baste saber que para mover las campanas, una de las cuales tenía un peso de 2.000 kilos, bastaba tocar un conmutador que estaba en la sacristía. El resto del campanario lo componían tres campanas de 750, 350 y 250 kilos cada una de ellas.

El reloj de la torre era de lo más moderno, electromecánico, y fue costeado en parte por varios feligreses. Su coste fue de 10.000 pesetas,

La altura de la torre era de 54 metros, y era de estilo gótico.

El 7 de octubre de 1928 jugaron en Atocha la Real Sociedad y el Pasayako, partido que tuvo un 'aperitivo' ceremonioso, con motivo de la entrega de la nueva bandera que por suscripción popular se la regalaba al equipo donostiarra

Al pie del monumento a Alberto Machimbarrena se verificó la ceremonia. El sacerdote don Paulino Goitia bendijo la preciosa bandera y acto seguido la esposa del presidente de la Real, don Luis Pradera, pronunció unas palabras en euskera ofreciendo la enseña.

El capitán del equipo donostiarra, Antón Arrillaga, contestó con otro discurso. Recogió la bandera y se trasladó al campo de juego seguido de todos sus compañeros de equipo, que fueron acogidos por el público con prolongados aplausos.

Con el sobrante de la suscripción recaudada, el comité organizador de este regalo adquirió unas camisetas que las estrenaron aquel día, así como unas carteras de piel con artísticas incrustaciones en oro, para los jugadores y el entrenador Benito Díaz.

Después del partido fue izada la nueva bandera en el domicilio social del club, que entonces se hallaba en el edificio del cine Miramar, donde también estaba el Museo Naval Por la noche hubo música y alegría general en los alrededores del Rompeolas, cuyos restos se pueden ver aún delante del nuevo muro del Paseo Nuevo, frente al paseo de Salamanca

Volviendo al partido con el Pasayako diré que vencieron los donostiarras por 5 a 2, siendo el equipo éste: Izaguirre, Arrillaga, Galdós, Amadeo, Marculeta, Trino, Bienzobas, Mariscal, Cholín, Kiriki y Yurrita. 


(07.10.1999)


Un grabado de la Virgen

 EL pueblo donostiarra siempre tuvo una gran veneración por Nuestra Señora del Coro, patrona de la ciudad. En épocas pasadas fue más cálida esa veneración. Cuando San Sebastián estaba encerrada en sus murallas, cuando registraba un intenso comercio con el Nuevo Continente y los barcos de la Real Compañía donostiarra de Caracas cruzaban constantemente el Atlántico en unas navegaciones que tanta riqueza aportaban y añadían una prosperidad que llegaba a todos los donostiarras, éstos acudían a postrarse ante la Virgen del Coro, lo mismo el anciano para alcanzar muerte santa, la madre joven para la curación de su enfermito, el piloto por su feliz navegación, según escribió el historiador Francisco López Alén.

Que venía tal príncipe, que llegaba tal o cuál monarca, éste o aquel personaje, ya se sabía, la primera visita a la Virgen del Coro, y reyes y magnates y próceres y hombres de fortuna, cedían a la imagen joyas valiosas.

Se cree que el Vicario Miguel Antonio de Remon se puso en contacto con un artista de categoría, Josef Ximeno, de la Real Academia de San Fernando y le encargó hiciera un grabado en cobre representando a la Virgen del Coro. El grabado se conserva y era un dibujo elaborado con mano maestra.

En medio de dos columnas jónicas y sirviendo de bóveda un arco, se halla la Virgen del Coro. Coronan la parte alta grupos de serafines, a los lados aparecen cuatro reyes sobre un árbol genealógico, en la base una cartela sostenida por dos ángeles y en el centro se puede leer lo siguiente:

-Retrato de la milagrosa Virgen de Nuestra Señora del Coro, que se venera en la parroquia de Santa María de la M.N. y M.L. ciudad de San Sebastián. Dibuxado y grabado en Madrid por un profesor acreditado teniendo a la vista la Santa Ymagen que a causa de la invasión de los franceses, embarcó consigo en una lancha del muelle de aquella ciudad D. Miguel Antonio de Remón, cura y vicario de la misma parroquia la tarde del 2 de agosto de 1794, en la que una repentina y terrible tempestad sumergió otra lancha ahogaron 30 personas e impidiendo al Vicario el llegar al Puerto de Guetaria, pero atravesando con felizidad la peligrosa Barra de Orio y contando este prodigio entre los continuos que se experimentan de la Santa Imagen, llegó con ella el Vicario a Madrid el 25 de abril de 95. La Santd. de Benedicto XIII concedió siete años y otras tantas cuarentenas de indulgencias perpetuamente a todos los sacerdotes que celebrasen misa en el altar de esta Santa Ymagen, y a los que la oyeren. Han de tener la Bula de la Sarıta Cruzada-.

(07.10.2000)


martes, 6 de octubre de 2026

Corsarios guipuzcoanos

 Corsarios guipuzcoanos


Cuando llegaron los marinos vascos a Terranova  у соmenzaron a explorar las pesquerías de aquellas costas? Es difícil, por no decir imposible, saberlo, pero parece que a finales del siglo XV ya había allí pesquerías

Una cédula de 1511 ordenaba a Juan de Agramonte que fuera con dos navíos en busca de Terranova con una tripulación española.

Un documento que arroja luz sobre las actividades de los marinos vascos en el siglo XVI trata de una investigación que fue hecha en San Sebastián en 1555 por orden del rey de España.

Da a conocer el documento los nombres de marinos, capitanes, pilotos más célebres, así como los nombres de los navíos, armadores, clases de municiones empleadas y las aventuras de los corsarios en la costa cantábrica.

Entre los capitanes citados en el documento hay tres de San Sebastián, el primero Martin Cardel capitán y armador, quien declara que fueron más de 300 los navíos armados durante la guerra con Francia. El con seis navíos entró hasta 12 leguas al interior del canal de Burdeos, bajó a tierra con 300 arcabuceros y asaltó y robó poblaciones, haciendo grandes destrozos entre los enemigos del país

En 1544 otro donostiarra, Domingo de Albistur, se apoderó de mueve grandes embarcaciones que volvían de Terranova cargadas de bacalao y aquel año, ayudado por otro donostiarra, Pablo de Aramburu, se apoderó de 49 navíos franceses cargados también de bacalao, navíos que tenían cañones de bronce y hierro, Estos tres corsarios donostiarras afirman que los hombres de su provincia muertos durante la guerra con Francia pasaban de mil y que unos mil navíos grandes y pequeños fueron arrebatados a los franceses con un número  aproximado de doce mil prisioneros

Los corsarios de Pasajes también se distinguieron con sus actos de arrojo. El capitán Martin de Echave cuenta que en 1535 tomó ante la Rochelle un corsario francés y en las costas de Galicia se apoderó de un gran navío galo, con buena artillería. Afirma que los corsarios de Pasajes habían tomado desde el principio de la guerra más de dos mil cañones. Otro pasaitarra. Miguel de Iturain, se apoderó de varios navíos que regresaban de Terranova El piloto Pérez de Hoa de San Sebastián, dice que en 1535, de acuerdo con el capitán Juan de Erauso, con un navío de 100 toneladas llegó a Terranova donde se apoderó de 12 navios franceses cargados de bacalan y armados.

Todos estos datos los tomo del estudio que hizo Leo Bouysson.


(06.10.1996)


lunes, 5 de octubre de 2026

Fraile y artista

 Fraile y artista

FUE dibujante, grabador y pintor, pero lo primero fue fraile y en los cuarenta años que estuvo en su celda del convento no dejó un día de trabajar con su lápiz, su pincel y su buril, y no dejó de orar siguiendo las normas de su orden. Era fray Matias de Irala, y no nació en Guipúzcoa sino en Madrid el año 1680, siendo hijo de una ilustre familia de Anzuola que se había trasladado a la Corte por motivos particulares y por ello el futuro fraile no vio la luz primera en la patria de sus padres.

Desde muy joven se sintió llamado por la fe cristiana al convento, y se sintió también inclinado a la pintura. A los veinticuatro años de edad tomó el hábito en el convento de la Victoria de la Corte.

Conocidas las disposiciones del joven fraile hacia la pintura, le dieron sus superiores facilidades para que cultivara sus facultades de artista. Su biógrafo escribió que vivió durante cuarenta años sin salir de la celda sino para ir al coro y al refectorio, con edificación de toda la comunidad por su modestia, silencio, pobreza y humildad, y con aprecio de los artistas por su continuo estudio e inteligencia en el dibujo y por la dulzura con que enseñaba a los que se aprovechaban de sus luces

En el convento dejó varios cuadros siendo notable el que podiamos titular "San Francisco de Paula repartiendo hierbas y frutas a los pobres para remedio de sus dolencias". En la iglesia magistral de Alcalá de Henares había otro lienzo, un retrato de Santo Tomás de Aquino.

Entre las muchas obras debidas al buril de fray Matías de Irala se halla una Concepción sobre un grupo de ángeles ejecutado en 1713, las portadas de la obra histórica "Monarquía indiana" (1723), la del libro titulado "Defensorio de la religiosidad de los caballeros militares". Grabó con carácter y gracia las estampas de las "Aventuras de Telémaco y varios retratos, entre ellos el del cardenal Molina

Falleció en 1753, a los setenta y tres años de edad y su biógrafo "Mendiz Mendi" no sabía si algún dibujo, grabado o pintura suyas llegarían a la villa de Anzuola, y al fraile Matias de Irala le sucedió lo que a Baltasar de Echave, Ignacio de Iriarte, Miguel de Olarreaga, Miguel de Osarin, Gabriel de Anziondo, Juan de Arriola, antiguos pintores y dibujantes guipuzcoanos de gran renombre, de los cuales no se encuentran en Guipúzcoa ninguna de sus obras.

Fray Matías de Irala dibujaba y pintaba confortada antes su alma con los Sacramentos y las oraciones. Una vida ejemplar con el rosario y con los pinceles, y a muchos guipuzcoanos nos agradaría poder disfrutar de una muestra de su obra


 (05.10.1999)


COSAS CURIOSAS

 


COSAS CURIOSAS

En el otoño de 1963 hubo restricciones eléctricas cheverisimas, con el consiguiente oscurecimiento de escaparates y calles, que le daban a la ciudad un aire muy antiguo o una fisonomía nueva, la de las ciudades en guerra del inmediato pasado, oscurecidas, camufladas en la noche a los ataques de la aviación. Lo comentaba el periódico donostiarra La Voz de España del 20 de noviembre:

«Sería cosa de ir pensando, como han hecho en no se que pueblo de Navarra, en la resurrección de la costumbre antigua del sereno con chuzo, farol, hora y oración en la densa tiniebla de la primera madrugada o en el alba-cielo sucio-de maitines.

Lejos, al otro lado de la ria, el pitido triste de una locomotora de vapor, muy siglo XIX. Un pitido que, a veces, según la dirección del viento y del grado de humedad, se expande y llena todos los ámbitos vacíos y desiertos de la ciudad nocturna: soportales, verjas desoladas de edificios públicos y bancarios -sin un latido humano detrás, cornisas, ventanas de casas desiertas en invierno, franqueadas por el viento, la herrumbre y el verdín.....

Uno imagina que ese gemido es, más que mecánico, casi el clamor de una bestia antidiluviana que la industria hubiera tenido que volver a crear, para sustituir la tracción de diplodocus Y que no puede pasar el ras de la tierra, ni menos ascender hasta la oquedad de los campanarios, que a esta hora transparentan un cielo desnudo y hacen resonar un cósmico, casi perceptible, eco de las estrellas. La claridad eventual del cielo y una esfera de reloj son la única iluminación perceptible. El alumbrado municipal, de tan cotidiano, se olvida y no consigue traspasar las lunas de los escaparates; en ellos, los objetos parecen fríos, desolados, inertes, casi mercancía de sórdidos traperos».

La estatua del almirante Oquendo, situada en la plaza entre el teatro Victoria Eugenia y el hotel Maria Cristina, fue obra del escultor Marcial Aguirre. Debía ser de mármol de Carrara de primera calidad. Las necesidades eran 73.000 pesetas y la comisión municipal encargada de la obra sólo disponía de 42.000. El Gobierno cedió 5.000 kilos de bronce en piezas de artillería. Hubo inconvenientes para que la estatua estuviera terminada el día de la inauguración del pedestal. El Ayuntamiento acordó colocar si no la estatua definitiva, una imitación en bronce.

El 12 de septiembre de 1894, aniversario de la batalla que Oquendo ganó a los holandeses, se celebró la inauguración con asistencia de las personas reales. Hasta mayo del año siguien te no se colocó la estatua defi nitiva, que ahí sigue presidiendo uno de los lugares más bellos de San Sebastián.


(05.10.2002)


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