domingo, 4 de octubre de 2026

Un día de otoño

 EL primer día de octubre de 1903 pasó la tormenta dejando algo más que el eco del trueno rodando por el infinito y la luz siniestra del relámpago. Llantos y lágrimas sembradas al paso al arrancar, tronchando árboles y arrasando vides, la última esperanza del labrador.

Al día siguiente amaneció espléndido, soberbio, que animaba a vivir la vida del campo, donde se respira el olor de heno mezclado con el suave aroma de la manzana, que iba cayendo...

Aquel día de octubre fue retratado en el periódico con la prosa que copio a continuación: *Fue ayer el primer día de vida escolar, día de los buenos propósitos, de las santas intenciones. Si no con los labios al menos con el pensamiento dijeron ayer los escolares dulces requiebros al libro de texto, colocado frente a ellos para saciar los más nobles apetitos: el ansia bendita del saber.

Quien el primer día de clase no acaricia con mimo el tomo de doradas tapas exornadas con los atributos de la ciencia y coronadas por ángel o mujer, que es lo mismo, que lleva en su mano corona de laureles y despide de sus ojos ráfagas de gloria... ese no llegará jamás a gustar el más dulce de los deleites. Ese no gustará en la vida la velocidad.

Son ya las tardes y las mañanas más calladas en la ciudad y en las aldeas, el labrador espera sólo las primeras aguas que ablanden el suelo para meter el arado y clavar la azada que remueve los terrenos sobre los que ha de caer pronto el grano arrojado por hábil sembrador, y sólo escucha a las madrugadas y a los atardeceres el esquileo de las mulas y las coplas del garrido mozo que se acompasa de coplas no exentas de poesía.

A propósito recordamos una de aquellas, oídas en pleno campo, mientras la yunta hacía surcos y surcos con monótona uniformidad, y que no resistimos a la tentación de transcribir: "En donde te habrás criado /manojo de violetas/que no tienes quince abriles/y ya por otro me dejas".

En las grandes poblaciones, el menestral y el obrero sólo se permiten el lujo de holgar el domingo y la vida de la fábrica y del taller es también callada; sólo la pizpireta costurera, la alegre modistilla, a la caída de la tarde, interrumpe el silencio de la calle con su charla, tanto más agradable cuanto más insustancial; como bandada de gorriones después de una nevada en corral abundante en granos, salen las oficialas queriendo hablar, con los breves momentos que median del taller a su casa, cuanto pensaron o imaginaron en ocho horas de trabajo.

Y así se va deslizando hora tras hora, día tras día, el tiempo del vivir.....

(04.10.2001)


sábado, 3 de octubre de 2026

Curiosidades

 Curiosidades

R.M.

UNA de las villas más bonitas de San Sebastián, que gozaban de una situación privilegiada, era Villa Barcaiztegui. Se encontraba en Miraconcha, la última subiendo al Palacio de Miramar, a un tiro de piedra de éste.

Esta espléndida posesión perteneció a los condes de Llobregat, después la familia catalana de Gener-Vidal y luego a doña Teresa Barcaiztegui de Zappino

El marqués de Caviades, Angulo de apellido, al llegar la fiesta de Santa Isabel de Hungría, quiso hacerle un obsequio a su esposa y la compró por 550.000 pesetas. La marquesa rebosaba satisfacción aquellos días de 1927, ante tan precioso regalo.

Aquella villa había sido residencia del embajador de Egipto en 1925 y en 1926 del embajador de Italia. El arquitecto don Francisco Urcola hizo una serie de reformas en la casa y allí se fueron a vivir los marqueses de Caviedes. Esta villa fue derribada hace unos años y sustituida por otra.

Unos días después de esta compra, Villa Zinza, situada en Ategorrieta, perteneciente a la familia Dotres, la adquiría el opulento noble francés conde de Labry por la cantidad de 450.000 pesetas. En esta villa estuvo alojado el mariscal Petain cuando era embajador de Francia en España, en 1939.

En 1902 la noticia fue una boda: la bailarina española Anita Delgado, que había actuado en San Sebastián, estaba bailando en un café de Madrid.

A la boda de Alfonso XIII y la princesa. Victoria Eugenia, vino el maharajá de Kapurtala, la vio actuar, se enamoró de ella y se casaron

¡Una bailarina malagueña. casada con el maharajá!

Veinticinco años después llegaron sus bodas de plata matrimoniales y en Allanabad las celebraron por todo lo alto. Al banquete asistieron dos mil invitados, muchos lores y representantes de las grandes potencias

Y otra noticia de sociedad de aquellos días otoñales de 1927: la muerte del sultán de Marruecos, Muley Yusef. Dejaba ¡trescientas viudas!

Un cronista comentaba que repartida asi la viudez entre tantas, les ha de tocar a poco el sentimiento del amado esposo desaparecido, como en vida de éste les tocaria igualmente a poco el amor.

Probablemente el Sultán fallecido no conocería ni de vista a muchas de sus esposas, pero no por eso dejaban de ser esposas, lo que les permite vanagloriarse de no haber quedado solteras y abura, en su viudez, pueden recordar con la misma emoción sentimental al marido y hasta tendrán derecho para hacer imprimir en sus tarjetas de visita el añadido de 'viuda de Muley Yusef.


(03.10.1997)


El Palacio del Mar

 El Palacio del Mar

FECHA importante fue la del 1. de octubre de 1928, día en que se inauguró el llamado Palacio del Mar. Todo había comenzado el 22 de septiembre de 1915, cuando la Sociedad Económica Vascongada de Amigos del País aprobó por unanimidad un proyecto presentado por don Ramón Luis de Camio.

Se acordó construir un edificio donde instalar todas las dependencias del futuro Museo Oceanográfico, Laboratorios y Acuario. Se pensó en un principio en la explanada que fue Batería de Bardocas, en Urgull, pero fue denegado el permiso, y después se acordó construirlo en el final del muelle y del Paseo Nuevo, Por fin el 22 de septiembre de 1925 se puso la primera piedra del Acuario. El arquitecto Juan Carlos Guerra hizo los planos y dirigió las obras.

Se gestionó con la Estación Zoológica de Nápoles, el envio de un técnico que asesorara en todos sus detalles la construcción del Acuario. Se designó al profesor Marco Fedele, subdirector del Acuarium de Nápoles, uno de los Acuarios mejor dotados y más visitados por el turismo y las grandes eminencias científicas. El citado profesor se propuso nutrir las piscinas con los ejemplares más curiosos de la fauna cantábrica y crear grutas que cautivasen a la gente.

El edificio construido sobre las rocas del mar costó 280.000 pesetas, las instalaciones 40.000, el material más de 60.000 y el resto de las instalaciones, mobiliario y museo alrededor de 120.000 pesetas. En la planta baja estaba el museo de historia natural y cuatro laboratorios de química y biología. En los sótanos, el Acuario con las piscinas. La sala recibía luz natural por la parte superior, y para los días nublados había una instalación eléctrica. Dos motores suministraban constantemente el agua del mar necesaria para las piscinas. Al final del salón se instaló la Escuela de Fogoneros.

En el piso superior estaba el Museo Naval en el que figuraban casas antiguas de navegantes famosos y reproducciones de navíos históricos, como el 'San Juan Nepomuceno', la nao 'Victoria' de Elcano y la iglesia de Guetaria. En el Acuario había trece amplísimas piscinas donde el público podía contemplar las especies vivas capturadas en nuestras aguas, sus formas, colores y costumbres.

El agua se aspiraba del mar y una bomba la arrojaba con presión a fin de que arrastrarse burbujas de aire y con ellas el oxígeno necesario para las especies que las poblaban.

A la inauguración asistieron los Reyes don Alfonso y doña Victoria Eugenia, la Reina Madre doña Maria Cristina y el presidente del Gobierno don Miguel Primo de Rivera

(03.10.1998)


Apellidos vascos

 EL apellido Garcia es uno de los que con mayor frecuencia se da entre los españoles. Pues bien, este apellido es de origen vasco. Don Ramón Menéndez Pidal, cuya autoridad en filología nadie pondrá en duda, en su obra “El idioma español en sus primeros tiempos”, asegura el origen vasco del apellido Garcia. 

Al referirse al dialecto leonés, heredero del romance cortesano de la época visigótica, dice: “Hay que tener en cuenta que las emigraciones del País Vasco fueron importantes, cuando hallamos varios pueblos con el nombre de Bascones en Asturias y tres en Palencia, Vascois, Bascus, en Galicia; Vascos, Vascao, Vascoes, Vasconicellos, en Portugal.

Alfonso III casó hacia el 870. con la princesa de la Casa Real de Pamplona llamada Jimena, con Ia cual parece que se introduce este nombre en León, uno de los hijos de esta reina se llamó García, nombre vasco que debe haber entrado también en el Occidente por la influencia

José de Arteche, en un trabajo del que tomo estos datos, dice que Garcia, lo mismo que Ochoa o Ozenáriz o su variante Aznar, más tiene traza de nombre pirenaico precristiano usado más tarde como apellido. Garcia evoca el oso -artza-, como Ochoa o Azenariz aluden al lobo y al raposo”

Gonzalo Manso de Zúñiga, en el Boletín de la Real Sociedad de Amigos del País de 1949, escribía sobre el hallazgo de nombres vascongados en la Rioja Alta, región que, tras el repliegue árabe, fue repoblada por vascos. Se puede asegurar que no hay una sola familia altorriojana que no tenga un alto porcentaje de sangre vasca

Muchos apellidos portugueses tienen origen vasco. El segundo apellido del que fuera durante muchos años jefe del Gobierno portugués, Oliveira Salazar, 'suena' a vasco. Cuando se leen las actas del proceso de beatificación de San Francisco Javier, sorprende la abundancia de apellidos vascos ostentados por portugueses que allí aparecen, muchos de ellos deformados. Araujo no es sino la deformación del vizcaíno Aravio, Aguilar, secretario del embajador portugués que acompañó al santo desde Roma a Lisboa, es un Aguirre, Saraiva, el médico que lo sangró en Mozambique, es un Saravia”

Hay muchos apellidos que por sus alteraciones fonéticas no parecen de origen vasco. Así, Miura y Murube, famosos en la historia de las ganaderías de reses bravas, proceden el primero de Fuenterrabía y el segundo de la anteiglesia de Galarza, en Arechavaleta

El escritor Mariano José de Larra era un Olarra, Narvaez. el general isabelino, un Narvaiza, el político Sagasta, un Sagasti y así enumerariamos decenas de apellidos vascos

(03.10.1999)

El nombre de San Sebastián

 Cuántas poblaciones en España llevan el nombre del santo mártir romano? San Sebastián, según los antiguos geógrafos, se llamó sucesivamente Saltus Bassiani, Collippo, Indanusa,Izurun y república Oiausense. Luego tuvo los nombres de Easo y Donostia, pero el de San Sebastián es el que lleva nuestro pueblo y por el que es conocido por todo el mundo.

Pero hay más lugares que llevan el nombre del soldado asaeteado por ser cristiano en la Roma раganа. Нace años Alfredo Laffitte publicó una relación de lugares que en la Península y en las islas que se Ilaman San Sebastián. A ella me atengo.

San Sebastián de las Reyes, en las proximidades de Colmenar Viejo en la provincia de Madrid

San Sebastián de la Gomera, capital de la isla del mismo nombre, en Canarias, con escasa población pero con una espaciosa rada con capacidad para más de cuatrocientos barcos. Pertenece a la provincia de Santa Cruz de Tenerife,

También en aquellas islas existe San Sebastián de Galdar, cerca del partido judicial de Guia

En Andalucía, en Córdoba, San Sebastián de los Ballesteros, pueblo agrícola por excelencia, donde se recogen copiosas cosechas de cereales gozando de fama sus garbanzos. Y en Cádiz San Sebastián de Barrameda, un grupo de cortijos de pocos vecinos

En Cataluña hay dos pueblos con el nombre de nuestro santo. En las proximidades de Sort, en Lérida, San Sebastián de Bahent, con muy pocos vecinos. San Sebastián de Montmayor, perteneciente al partido judicial de Granollers, en la provincia de Barcelona

En la montaña cántabra hay varios San Sebastián. Cerca de San Vicente de la Barquera, en Santander, está San Sebastián de Garabandal Próximo a Castro Urdiales existe una aldea llamada San Sebastián, sin más añadidos. Y no lejos de Potes está San Sebastián de Liébana.

En Asturias hay un pequeño pueblo próximo a Oviedo con este nombre. En la provincia de Pontevedra, no lejos de Vigo, hay otro San Sebastián perteneciente al Ayuntamiento de Gondomar. Y otros dos más, en tierras de Galicia uno es una aldea del Ayuntamiento de Salamonde, partido judicial de Celanova en la provincia de Orense, y el otro San Sebastián de Tabazos, poblado del Avuntannento de Viana del Bollo, partido judicial de Puebla de Trives, también en la provincia de Orense

El mártir romano tenía por lo que se ve gran ascendencia entre los españoles cuanto tanto prodigaron su nombre por los pueblos

(03.10.1996)

jueves, 1 de octubre de 2026

Lo que vió Jovellanos

 En aquel viaje de 1791, tras llegar a San Sebastián Gaspar Melchor de Jovellanos visitó otros pueblos de Guipúzcoa. Pero antes de partir a pie hasta la puerta de Tierra, visita a M. Cabarris en su quinta: Buen hombre, buena mujer, seis hijas feas, bien criadas; su hijo, empleado en la Compañía de Filipinas, residente en Pasajes. Visita a los marqueses de Rocaverde, ella Mazarredo, pudiendo estar más expresivos. Al caballo de Jovellanos le sacaron un clavo, pero continuó viaje hasta Hernani donde fue a ver la iglesia. Retablo de arquitectura, esculturas muy medianas; en el presbiterio, al lado del Evangelio, la sepultura del célebre Juan de Urbieta, que prendió a Francisco I de Francia en Pavía: inscripción en lienzo que copiara el beneficiario, con la cédula de Carlos V, en la que concedió el blasón y acaso el testamento y otras memorias,

Con referencia a Juan de Urbieta, expresa Jovellarios haberle mostrado en Madrid doña maría de Alzaraizaga, viuda del capitán Sebastián de Urbieta, la certificación que decía así: “Francisco, por la gracia de Dios rey de Francia. Hacemos saber a todos aquellos a quien tocare, que Juan de Urbieta, del señor don Hugo Moncada, fue de los primeros que se hallaron en mí riesgo cuando fuimos preso delante de Pavía, y nos ayudó con todo su poder a salvar la vida, en que le estamos en obligación, y entonces nos pidió diésemos libertad a dicho señor Hugo, su amo, nuestro prisionero, y porque esto es verdad dimos firmada la presente de nuestra mano. En Piquetón, a cuatro días del mes de marzo de 1525. Francisco”.

Describe luego la iglesia, digna de ser catedral y el pa seo con bellísima arboleda de altas hayas tras la iglesia, el juego de pelota, la plaza y la vega, a la espalda del pueblo. Dice que los hombres que iban al mercado de Tolosa vestían camisa hien limpia, calzón de lienzo o paño, justillo sin mangas, de bayeta o de estameña, una chamarreta con ella al hombro, nunca puesta, albarcas o alpargatas con peales de márraga negra con listas blancas o al contrario, en la cabeza, sombrero o montera achatada en lo alto, algunos con gorra flamenca, tegida, resto de los antiguos bonetes.

Las mujeres con justillo, en mangas de camisa, medio pañuelo al pecho (que es por lo común escaso), saya de bayeta o lienzo pintado, mandil de telilla del Bearn negra y encarnada, a cuadros, de graciosa vista en la cabeza, pañuelo blanco extrañamente atado. Son de regular estatura, algunas muy altas, ágiles y limpias. aunque no me parecen serlo tanto como las vizcaínas.

(02.10.1996)


La Batalla de Beotibar

 EN un estrecho valle de Guipúzcoa, con caseríos y aldeas pequeñísimas por donde corre un torrente nacido en los manantiales de Urio y Elosua, donde se alzan las villas de Ibarra, Elduayen. Berrobi, Belaunza y Berástegui, allí está Beotibar, un punto donde se desarrolló un capítulo de la historia de nuestra tierra. Allí tuvo lugar hace seis siglos una batalla sobre la que han llegado hasta nosotros noticias confusas, contradictorias, que pese a las investigaciones llevadas a cabo por historiadores de nuestro tiempo, no se han podido aclarar

La batalla tuvo lugar a un tiro de mosquete de esta villa de Berástegui, camino de Navarra, como escribió Henao en sus 'Antigüedades de Cantabria'. Fue en septiembre de 1321 entre navarros y guipuzcoanos, pero no se sabe el número aproximado de los que combatieron en aquella batalla. Algunos afirman que eran ochenta mil los que formaban el ejército franco-navarro que venía a conquistar Guipúzcoa, teniendo enfrente solamente a ochocientos guipuzcoanos. Pero ¿cómo un número tan reducido de combatientes guipuzcoanos pudo vencer a tan crecido ejército como era el invasor, al que causaron nueve mil muertos, logrando un botín valorado en cien mil libras?

Un autor de aquellos días, coetáneo del rey Alfonso el de las Navas y de la batalla de Beotibar, que no era ni navarro ni guipuzcoano, sino gallego, Rodrigo Yañez, en su "Poema de Alfonso VIII de Castilla" escribe sobre aquella legendaria lucha: Navarros e su campaña, con muy muy gran poder entraron/ por tierra de la montaña/ Amenazando (a) los cas-tellanos/ que todos serían muertos./ Supieronlo (los) lepuzcoanos/e tomaron los puestos./Con los de la montaña/ todos fueron ayuntados./ Asaz poca compaña/ todos apeonados

Los invasores entraron según el poeta «con muy gran poder, y se encontraron con un enemigo reducido, asaz poca compaña, gente de a pie, todos apenoados. Los guipuzcoanos con calderos llenos de piedras hicieron frente a la invasión, deteniendo al enemigo y haciéndolo huir Las calderas que tuvian/ con sogas ataron./De piedra las henchian/ e del monte las echaron-

Lo importante de la batalla fue las posiciones que ocupaban los guipuzcoanos: eran dueños de las montañas y las piedras y las calderas las arrojaban desde lo alto. Los que apoyaban estos datos fueron criticados. Arturo Campión califica de turbio historiador al bachiller Zaldivia, cuyo libro 'Suma de las cosas cantábricas y guipuzcoanas, el más antiguo libro de historia de nuestra provincia, escrito en el siglo XVI. relata la batalla de Beotibar ¿Cuál fue el dato auténtico?

(01.10.1999)

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