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miércoles, 6 de noviembre de 2024

1991 - La mortalidad en 1901

 El 12 de agosto de 1878 se inauguró el cementerio de Polloe, siendo el primer cadáver inhumado el de doña Josefa Echeverría Recarte.

martes, 6 de septiembre de 2022

FRÉGOLI

 Frégoli


EL nombre de Leopoldo Frégoli fue uno de los más sonados en los últimos años del siglo XIX y principios del XX. La cara enjuta, angulosa, el mirar vivísimo, la fisonomía graciosa de aquel artista italiano eran conocidas en media Europa. Era un artista que sabía sentir a través de distintos temperamentos, viviendo la vida de todos los tipos que encarnaba con admirable maestría.

Frégoli era altamente supersticioso y creía que su buena suerte la debía a una herradura que llevaba siempre sujeta al cinturón, de la que no se desprendía nunca. Cuando fue soldado le enviaron a las posesiones que Italia tenía en Africa.

Allí, en el campamento militar para distraer los ocios, se construyó un teatro donde se representaban las obras más de moda. Frégoli era el personaje de aquellas veladas.

Un día, los principales actores de aquella 'compañía' se indispusieron y la función anunciada se suspendió, y entonces Frégoli se presentó al general y se comprometió a representar una obra que él había escrito titulada 'El camaleonte' y en la que hacía cinco personajes. Representó a maravilla los personajes de marido burlado, de esposa infiel, de amante atrevido,de criado que de nada se entera...

Vuelto a Italia emprendió en 1892 una campaña con próspera fortuna, acariciado por los aplausos de todos los públicos. Se contaba que antes de salir para Africa, estando en Bolonia, pidió permiso al teniente de su compañía para ir a un baile de máscaras, permiso que no le fue concedido.

Entonces Frégoli se vistió de mujer y saltando por la ventana tomó un coche y fue al baile. Allí estaba su teniente. Se acercó a él y consiguió que le hiciera mil arrumacos y le pagara la cena y el champagne. Volvió al cuartel y cuando llegó el teniente se le acercó y después del 'sin novedad' le dijo Frégoli que no había faltado nadie aquella noche.

Aquel artista se presentó en San Sebastián en el Teatro Circo el 2 de septiembre de 1901 y alcanzó un gran éxito. La fama que tenía hizo que el teatro estuviera de bote en bote. Cantó con hermosa voz una picaresca canción francesa, una romanza y luego apareció el transformista demostrando que era un artista inimitable. «Un ser privilegiado en quien están reunidas todas las condiciones del arte y el talento», decía el cronista.

Apareció como cantante, actor, ilusionista, prestidigitador, músico, clown, ventrílocuo, director de orquesta... Hizo prodigios de maestría, sobre todo en una pieza tocada con cascabeles que resultó de una armonía completa.

Gustó extraordinariamente y aquel día y los siguientes que actuó la gente salía complacidísima.


KOXKAS R. M.5 septiembre 2000


lunes, 18 de marzo de 2013

LA ÚLTIMA BALLENA

Última ballena pescada en Orio el 14 de mayo de 1901.
FUE la capturada en aguas de Orio en 1901 la última ballena de las que se acercaron a nuestras costas y cogieron nuestros pescadores?. Eso decían en la vecina villa y publicaron una hoja en versos narrando la efeméride. Fue el 14 de mayo de 1901 cuando a las 9 de la mañana apareció en la costa. Iba y venía y se sumergía para volver luego a aparecer.

"A ratos, introduciendo su chato hocico en la arena la removía levantando grandes pelladas por encima de las olas. Simplemente, el cetáceo se restregaba en la arena", publicó el periódico.

Un pescador la vió y dio la voz de alerta.

miércoles, 13 de marzo de 2013

CURIOSIDADES

El primer anuncio de la próxima llegada de las Navidades aparecía en los escaparates. Junto a otrsas golosinas, allí estaba en cajón o en barras el turrón, teniendo a su lado las olorosas aceitunas, las encendidas granadas, las peladillas bien envueltas en su capa de azúcar, los anises confitados, la garrapiñada, todo ese mundo de delicias.
Al turrón le siguen el ejército de botellas y capones, de fiembres y pavos, de frutas sabrosísimas, de manjares incontables. Si en los días de Navidad sabe mejor el turrón, ¡qué deseado es siempre!¡Qué dulce es gustar siempre un cachito del azucarado postre!.
La llegada del turrón era saludada en los periódicos de hace un siglo, que daban cuenta de que establecimiento había sido el primero en ponerlo en sus escaparates, como aviso urgente de que las Navidades estaban llegando.
El cine llegó a nuestra ciudad hace un siglo. Entonces se llamaba Cinebiógrafo y las sesiones que daban eran cortas pero variadísimas. Vea el lector el programa que anunciaba el Cinebiógrafo Lumiére para el domingo 8 de diciembre de 1901.
Primera sesión, a las 4 de la tarde : escenas cómicas. Magia moderna. Gabinete encantado. En la ratonera. El diablo en el convento. Regalo: rifa de una carabina Eureka.
Segunda sesión, a las 5 de la tarde: Escenas marítimas. Seis retratos una peseta. Los apuros de don Cleto. Pirámides humanas. La luna, a un metro. Regalo: rifa de un servicio de porcelana para su muñeca.
Tercera sesión, a las 6 de la tarde: Desfiles militares. Baile en el Olimpia. Entierro de la reina Victoria. Llegada de un tren. La Cenicienta. Regalo: rifa de un tren.
Cuarta sesión, a las 7 de la tarde : Escenas infantiles. Danza de fuego. La portera burlada. Episodios del Fausto. Corrida de toros. Regalo: rifa de una preciosa muñeca.
El cinebiógrafo de Bellas Artes, aquellos primeros días de diciembre de 1901, proyectaba Noel y anunciaba La caperuza roja, el popular cuento que todos los niños conocían, para los próximos días. Antes había proyectado la Cenicienta y Juana de Arco.
Por aquellos días, en un par de escenarios hacían sus galas y su modo de retorcerse siete u ocho chiquillas "de esas que van de bellas".
Con la cabeza coquetonamente cubierta por un sombrero, con la vistosa falta de colorines "previamente recogida como si estuviera pasando a pie un río, y el pañolón de Manila rodeado al cuerpo", comienza la suerte del tirabuzón, o sea, la del sacacorchos.
Aquellas chicas se retuercen, hacen cosas raras con los pies, con las manos, con todo el cuerpo, volviendo locos a los espectadores.

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