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sábado, 10 de septiembre de 2022

"OTELLO"

 'Otello'

VICENTE Escudero era el crítico musical de EL DIARIO VASCO y firmaba sus crónicas con el seudónimo de Tristán de Easo. Reunía en su persona la modestia y el conocimiento musical. Cuando hacía un elogio de un artista o una obra, valía oro, pues todo el mundo sabía que los juicios que emitía Escudero eran acertados y justos.

Por eso a todos los que trabajábamos con él hace cuarenta y tantos años nos llamó la atención cuando una noche llegó a la redacción más locuaz que de costumbre y lo primero que dijo fue: «Vengo de asistir a la mejor representación de una ópera que recuerdo. Y he seguido muchas en mi vida».

Venía del Teatro Victoria Eugenia donde aquella tarde del 10 de setiembre de 1954 se había representado la ópera Otello, dentro del programa de la Quincena Musical. Y venía entusiasmado. No era para menos la cosa, pues aquella representación había reunido elementos de excepcional valía en el foso y en la escena.

Allí estuvo aquel día el maestro Emilio Tieri, músico de gran talento y exquisita sensibilidad, y allí estaba nada menos que la orquesta del Mayo Florentino, joya y garantía del buen éxito de la reunión y que desde el primer compás supo dejarse sentir, a lo largo de los cuatro actos, como protagonistas por su calidad, matices y unidad que ofreció en todo momento. Esto era algo de lo que escribió aquella noche nuestro compañero Escudero.

Todos bordaron la ópera de Verdi. Y si me he referido a la orquesta del Mayo florentino, no puedo silenciar a nuestro Orfeón Donostiarra. Allí estaban ochenta voces seleccionadas, impresionando al público. Y en el escenario el tenor dramático Vittorio de Santis, una voz y un actor, que se paseó por las regiones agudas y centrales con una naturalidad que ponía a prueba sus facultades técnicas. A lo largo de los cuatro actos supo estar en su lugar y hacer un papel con una naturalidad y un dominio de la escena excepcionales.

Y junto a él, la soprano Cesy Broggini, artista y cantante, que parecía que el papel de ‘Otello' había sido escrito para ella. Su dirección, dulzura y espiritualidad imprimieron a la escena un carácter encantador. Y además era bellísima y delicada. Cautivó aquella voz, una de las más ricas y puras de la lírica italiana. Fue la triunfadora junto a Vittorio de Santis. También triunfaron aquel día nuestros Carlos Munguia, Joaquin Deos y Licia Galvano

Otello volvió a representarse el domingo, 12. Dejó un gratísimo recuerdo que perduró durante mucho tiempo en los anales de la vida artística donostiarra.


10 septiembre 97 KOXKAS - R.M.


martes, 6 de septiembre de 2022

CIUDA ÚNICA

 Ciudad única


A lo largo de los últimos cien años, y mejor podia decir ciento cincuenta, han sido muchos los periodistas que han divulgado por el ancho mundo los encantos de San Sebastián, de sus playas, de sus alrededores, de sus fiestas tradicionales, de su cocina, de su mar embravecido unas veces y en calma absoluta otras.

Podría recogerse en varios volúmenes toda esta prosa, elogiosa y generosa, y así tendríamos una visión bastante completa de cómo ha ido evolucionando la ciudad según pasaban los años y a las diligencias sucedía el ferrocarril y al paleto la cazadora y la camisola, al embarillado corsé el dos piezas-a veces una-playero, al canotier y el bombín la pelambrera suelta.

Uno más de los que escribió sobre San Sebastián fue Fernando Díaz Plaja que en 1954 decía:

«San Sebastián es la ciudad bonita por excelencia, la ciudad cómoda de temperatura y de clima. En San Sebastián la vida veraniega es, sin ninguna duda, la prolongación de la madrileña y, como tal, se prepara todos los años a dar en los meses de julio, agosto y septiembre lo más civilizado y maduro que el arte y la cultura pueden ofrecer. Se abren exposiciones de pintura, se trae a Rosario y Antonio cada uno por su lado, naturalmente; a los ballets de Cuevas, a la Orquesta Nacional, a Mariemma, a los Coros.

Cuando las grandes ciudades se amodorran, ésta despierta, se yergue y se muestra como un derroche de sensibilidad y de buen gusto, más notable por el contraste con su pequeñez fisica, con sus dimensiones reducidas de población veraniega.

Una de las cosas que más impresionan es precisamente el poder ir por la noche a ver la compañía de 'La Máscara', que dirige Luca de Tena; al concierto de la Orquesta Nacional; a oír a Lola Membrives o a 'sentir' a Calderón de la Barca, mientras al final de la calle la mirada se derrama sobre la plateada superficie del mar hasta encaramarse por el monte Igueldo o por las colinas que la bordean al Este. Es decir, cuando se percibe el inmenso lujo de ser ricos de espíritu sin necesitar el rascacielos, el asfalto y los ruidos estridentes de una urbe, todos los peajes a que la civilización nos obliga cuando nos da algo de su encanto.

Y que no se paga en San Sebastián como no se paga en otras pequeñas ciudades convertidas en gigantes un par de meses al año. Salzburgo o Beyruth, por ejemplo.

San Sebastián es una organizada maravilla, ciudad limpia, refinada, cuidada como un jardín, la ciudad que inventó el árbol preciso el tamarindo que festonea de verde La Concha sin ocultar el mar con sus ramas- y que se lava todas las noches con agua de lluvia para aparecer en su punto todas las mañanas».


R.M. - 5 septiembre 99 KOXKAS -


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