El órgano de la parroquia de Santa María fue adquirido el año 1862, construido por la casa A. Cavallecol, de París. Lo costeó el Ayuntamiento donostiarra y costó diez y seis mil duros.
Tiene tres teclados de octava tendida para las manos y un teclado de pisas de 27 notas para los pies. El teclado mayor tiene los siguientes registros : flautado, veintiséis, violón, trece, flauta, trece, violón, trece, flauta armónica, viola, de gambas; octavas y tapadillo.
Además de estos ocho registros de fondo tiene los registros de combinación de trompeta magna; trompeta real; clarín;docena; quincana; compuesta-diecinueve y corneta.
El segundo teclado tiene como registros de fondos: trece flautado; trece violón; unda maris; salcional; flauta octaviana y viola; y como registros de combinación : la trompeta real; el clarinete; el clarín; la docena; la quincana y el piccolo.
El tercer teclado llamado de expresión, tiene como registro de fondo : la voz humana; el violoncello; la voz celeste; la viola de amor; la flauta armónica y la voz angelical. Y como registro de combinación : la trompeta; los bajos; el oboe; el clarín y la flauta octaviana.
El teclado de pisas tiene como de fondo : cincuenta y dos violón, flauta do mayor y trece flautado , y como de combinación : bombardas ; trece-trompeta y clarín.
Además tiene catorce pedales de combinación ; el primero para poner en movimiento la maquinaria neumática ; el segundo para sacar a la vez todos los registros de combinación del teclado mayor; el tercero para sacar a la vez todos los registros de combinación del segundo teclado ; el cuarto para sacar los registros de combinación del teclado de expresión ; el quinto para sacar los registros de combinación del teclado de pisas ; el sexto para unir el primer teclado del segundo ; el séptimo para unir el de expresión al primer teclado ; el octavo para atar las pisas al primer teclado ; el nueve para atar las pisas al segundo teclado ; el diez para atar las pisas de expresión , el once para unir octavas ; el doce para fuertes y pianos ; el trece para vibraciones y el catorce para imitar tempestades, etc., etcétera.
Muy pocos de mis lectores habrán comprendido toda esa descripción que he hecho en esta columna, yo desde luego no. Pero se darán cuenta del magnífico órgano que tenemos en Santa María, uno de los mejores, tel vez el mejor que hay en España.
Vistos estos datos que publicaba Mendiz Mendi en La Voz de Guipúzcoa en 1902, se los mostré a un organista y me aconsejó que los publicara pues interesarían a una minoría, de músicos de profesión.
(R.M. - KOXKAS .- DV. 17/03/2000)
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martes, 19 de mayo de 2015
miércoles, 13 de marzo de 2013
Don Agustín Embil
En 1917 fue nombrado párroco de Santa María y hasta 1937 ejerció su cargo. Era don Agustín Embil Lazcano, nacido en Guetaria en 1874, quien por una providencia especialísima de la Santísima Virgen recibió las aguas bautismales en la parroquia de Santa María, bajo las maternales miradas de la imagen de Nuestra Señora del Coro, presagio venturoso de su apostolado futuro.
Hombre de aspecto venerable, de carácter bondadoso y acogedor, no conoció jamás la falsedad ni la mentira. Fue piadoso y deboto, organizó durante sus veinte años de párroco en Santa María el ejercicio solemne del Vía Crucis cantado, restableciendo la tradicional costumbre de esta devoción camino de Urgull.
También restauró la capilla del Cristo de la Paz y Paciencia, y tuvo siempre el pensamiento de levantar en Urgull una imagen de Cristo extendiendo sus brazos redentores sobre la ciudad, que fue realidad unos cuantos años después de su muerte.
Fue verdadero apóstol de la devoción a la Virgen del Coro. Predicó con palabra fácil su devoción a la Virgen y hasta en la hora de su muerte dio testimonio de ella pidiendo a los que le rodeaban que le llevasen al Camarín.
Quiso la Virgen premiarle en vida visitándole, cuando enfermo y retirado, se hallaba en Zumaya, pues viendo el sacerdote don Alfonso Tejada el peligro que corría la imagen de Nuestra Señora del Coro durante la dominación marxista en los primeros días de la guerra civil, la trasladó a la casa de Zumaya donde residía don Agustín: el fue su custodio y Ella su mayor lenitivo.
Murió en la tarde del 4 de enero de 1937 teniendo extendido sobre su cuerpo agonizante el manto blanco de Nuestra Señora, como símbolo de una vida pura.
Su despacho parroquial se convirtió en capilla ardiente. Allí estaba el cadáver de don Agustín revestido con casulla morada, teniendo en las manos un cáliz, cubiertos los pies por un paño de tisú.
En el testero de la habitación se había colocado un crucifijo de gran tamaño sobre paños negros. Monjas de varios conventos le velaban. En un altar portátil se dijeron al día siguiente varias misas.
El miércoles, día 6, en el atrio de la iglesia fue recibido el cadáver por el clero parroquial mientras las campanas doblaban a muerto y el Orfeón entonó un reposo organizándose un fúnebre cortejo camino de Polloe.
El duelo lo presidían las autoridades locales. San Sebastián acompañó a don Agustín al cementerio. Los funerales se celebraron el 7 de enero.
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