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miércoles, 7 de septiembre de 2022

EL GRAN DÍA DE FUENTERRABÍA

 


EL GRAN DÍA DE FUENTERRABÍA


Fuenterrabía está viviendo unas horas dificiles; lleva dos meses largos en sangriento bloqueo. Corre el año 1638. Sus vecinos han rechazado sangrientos asaltos del enemigo, que dispara miles de proyectiles, volando minas... Son veinte mil los franceses que rodean a Fuenterrabía, y más de cuarenta navíos de guerra, al mando del príncipe Condé.

Varios parlamentarios franceses ofrecen a los vecinos de Fuenterrabia garantías para la rendición. En el castillo de Carlos V se reúne el consejo presidido por el gobernador don Domingo de Eguía. Se pone de relieve lo desesperado de la situación por la falta de víveres y de municiones. A la reunión asiste el capitán don Diego Butrón, alcalde de Fuenterrabia. Habla y sus palabras fueron una arenga, que lleva el ánimo a todo el mundo. Merece la pena reproducir parte de ellas:

«Los esfuerzos llevados a cabo hasta la hora presente, no pueden quedar en la nada; lo que fue deseo verdadero de los que han dado sus vidas al frente de ese enemigo que nos ve, precisa que nosotros, los que quedamos, luchemos también hasta la muerte.

Propongo que sea inmediatamente pasado por las armas todo aquel que mente la palabra rendición. ¡Si es necesario que Fuenterrabía sucumba, Fuenterrabía sucumbirá con su alcalde a la cabeza!

Aquí no falta nada; es mentira, ¡no faltan municiones! En mi casa, que es de todo el pueblo, existen aún trece mil quinientos pesos fuertes en plata, existe buen montón de objetos del mismo metal, candelabros, servicios diferentes, barras, etc., y todo ahora mismo va a ser fundido para convertirlo en balas para los cañones.

Debe contestarse al príncipe Condé que Fuenterrabía no se rinde, que desde mañana llegarán a su campamento proyectiles de plata lanzados desde estas murallas, y que Su Alteza puede dar los asaltos que estime, que aquí estamos resueltos a aguardarlos...>>

Al terminar sus palabras don Diego Butrón, el Consejo aclamó al alcalde y aprobó su proceder. Es el día 7 de septiembre del año 1638. Lleva setenta y nueve días de sitio y la ciudad de Fuenterrabía conquista su día más grande de gloria. Rechaza en un combate horrible a las. fuerzas sitiadoras, que pierden cañones, fusiles, banderas, efectos de guerra, dejando miles de heridos y muertos, muchos prisioneros, y el mismo príncipe Condé espolea a su caballo hasta llegar a la localidad francesa de Bayona.

Fue aquel el día grande de Fuenterrabía, que todos los años lo recuerda, rindiendo homenaje. al legendario alcalde, don Diego Butrón, cuyo nombre resulta inolvidable.


5 septiembre 2002 KOXKAS R.M.


UNA FECHA HISTÓRICA

 Una fecha histórica


FUE aquélla una página. memorable en la historia de Guipúzcoa. La escribió el pueblo de Fuenterrabía, la pequeña localidad guipuzcoana que tras casi tres meses de sangriento bloqueo, decidió pasarse al ataque y rechazar a los que les sitiaban.

El historiador López Alén escribió: Fuenterrabía va a realizar el último esfuerzo. La ciudad sufre dos meses largos de bloqueo sangriento: Sus habitantes han rechazado heroicamente diversas tentativas de asaltos del enemigo; éstos han disparado miles de proyectiles de todas clases, han volado minas cuyos horribles efectos en nada han menguado el temple valeroso de los sitiados.

Fuenterrabía se halla rodeada de veinte mil franceses y de más de cuarenta navíos de guerra al mando del príncipe Condé.

Este envía a la ciudad varios parlamentarios ofreciendo garantías para la rendición. Era el 7 de septiembre de 1638 cuando se reunió el Consejo municipal. En la reunión habló el capitán y alcalde de Fuenterrabía pitan don Diego de Butrón. Pronunció una arenga que arrastró a la lucha a toda la ciudad, también a las mujeres que se aprestaron inmediatamente a tomar parte en la batalla. Merece la pena reproducir las palabras del alcalde:

«Los esfuerzos llevados a cabo hasta la hora presente, no pueden quedar en la nada; lo que fue deseo verdadero de los que han dado sus vidas al frente del enemigo que nos ve, precisa que nosotros, los que quedamos, luchemos también hasta la muerte. Propongo que sea inmediatamente pasado por las armas todo aquel que mente la palabra rendición

¡Si es necesario que Fuenterrabía sucumba, Fuenterrabía sucumbirá con su alcalde a la cabeza!

¡Aquí no falta nada! ¡Es mentira! ¡No faltan municiones! En mi casa, que es de todo el pueblo, existen aún trece mil quinientos pesos fuertes en plata, existe buen montón de objetos del mismo metal, candelabros, servicios diferentes, barras, etcétera, y todo, ahora mismo, va a ser fundido para convertirlo en balas para los cañones.

Debe contestarse al príncipe Condé que Fuenterrabia no se rinde, que desde mañana lle garán a su campamento proyectiles de plata lanzados desde estas murallas, que su alteza puede dar los asaltos que estime, que aquí estamos dispuestos a aguadarlos.....

Don Diego de Butrón infundió entusiasmo y patriótico amor a la patria a todo el vendario. Habían transcurrido sesenta y nueve días de sitio y Fuenterrabía se lanzó contra el enemigo que retrocedió dejando cañones, banderas, fusiles y cientos de heridos y muertos. El príncipe Condé huyó hasta Bayona en aquel 7 de septiembre de 1638.


7 septiembre 2008 KOXKAS R. M.


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