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miércoles, 7 de septiembre de 2022

INAUGURACIÓN DE LA PARROQUIA DEL ANTIGUO

 Inauguración de la parroquia del Antiguo


Se trabajaba rápido en el San Sebastián de hace un siglo y prueba de ello está en el hecho de que colocada la primera piedra de la parroquia de San Sebastián Mártir, el Antiguo, el 24 de setiembre de 1888, un año después se inauguraba

En efecto, el sábado, 7 de setiembre de 1889, a las 5 de la tarde llegaban a la plazoleta que habia delante del templo la Reina Regente Doña Maria Cristina con sus hijas María de las Mercedes princesa de Asturias y la infanta Maria Teresa, acompañada de su séquito formado por el duque de Medina Sidonia, la marquesa de Guadalest y la condesa de Sástago, siendo recibida la real familia por el ministro de Marina, el gobernador civil, el alcalde don Gil Larrauri y varios concejales, el general Córdoba y el obispo de Vitoria el arcipreste don Martin Lorenzo de Urizar y el párroco don José Aristizábal. A la gente que se hallaba en la plaza llamó la atención la presencia de un guardia suizo que lucía un tricornio adornado con plumas blancas, casaca y calzón colorados, espada, bastón y alabarda.

La ceremonia religiosa dio principio dando el obispo y clero. una vuelta por el exterior de la iglesia bendiciendo sus muros. Se abrieron luego las puertas del templo penetrando en el mismo la real familia y séquito, el obispo, clero y autoridades. Después de la ceremonia de bendición y consagración del templo penetró en éste el pueblo fiel. Poco después la Reina y séquito, precedidos de la Escolta Real, regresaban al palacio de Ayete.

Al dia siguiente a las 9 de la mañana, se celebraba la primera misa en la nueva parroquia asistiendo las mismas personalidades que la vispera, más el presidente del Gobierno Praxedes Mateo de Sagasta. La Reina y sus hijas ocuparon un trono levantado a la derecha del presbiterio. Durante la misa rezada que celebró el obispo y la reserva del Santisimo intervino la orquesta que dirigia el maestro Bretón, cantando varios motetes el tenor Tabuyo Terminada la misa, la Reina salió bajo palio acompañada por el obispo.

El barrio del Antiguo quiso celebrar el acontecimiento religioso con diversas fiestas que se celebraron por la tarde y a las que se unió la Reina Regente pensando tal vez que pronto, cuando se realizarán las obras del Palacio de Miramar, seria una vecina más de aquél.

Las fiestas se iniciaron a las 4. de la tarde, y desde una tribuna que se habia levantado siguió doña Maria Cristina el variado programa que comenzó bailándose un aurresko en el que lucieron sus habilidades coreográficas robustos mozos y mozas del barrio Concluido el baile se corrieron dos bueyes que propinaron más de un susto a los valientes imitadores de Cúchares. Luego vinieron los bailables que interpretó la banda municipal dirigida por el maestro Juan Guimón. La Reina pidió se repitiera el Guernikako que habia interpretado la banda y que había coreado el público. Por la noche, la iglesia se iluminó con vasos de colores, luciendo también vistosas iluminaciones el palacio de Satrústegui y la cárcel. Los caseros de las proximidades del Antiguo, desde Igueldo hasta Ibaeta, desde Lugariz a Ayete, encendieron hogueras.

La torre de la nueva parroquia fue construida años después.


7 septiembe 89  - KOXKAS -R.M.


sábado, 3 de septiembre de 2022

LLEGA EL PRIMER OBISPO

 LLEGA EL PRIMER OBISPO


El domingo 3 de septiembre de 1950 hizo su entrada en San Sebastián el primer obispo de la nueva diócesis, Sr. D. Jaime Font y Andreu. Su llegada fue una serie ininterrumpida de adhesiones y de jubilosa alegría por todos los pueblos de la provincia, que culminaron en la apoteósica procesión desde la iglesia de Santa María al Buen Pastor.

A las cinco de la tarde se oyó el Agur Jaunak y bajo un arco majestuoso de bienvenida entraba en Echegárate en tierra de Gipuzkoa el primer obispo de San Sebastián. La Diputación en pleno le recibió. También estaba allí el gobernador militar de Gipuzkoa, los ayuntamientos de Azpeitia, Idiazabal y Segura con sus banderas y sus txistularis. Dantzaris, muchachos ataviados y muchachas con trajes regionales y la figura de dos miqueletes en las columnas del arco.

Monseñor Font y Andreu tomó asiento, junto al presidente de la Diputación, en un coche descubierto y comenzó su recorrido triunfal por la provincia. Una caravana de cincuenta coches le siguió. Junto a un puentecillo estaba el Ayuntamiento, párroco y vecindario del más pequeño pueblo de Gipuzkoa, Arama, que bajó a recibir al prelado, con su estandarte y su bandera.

Clamores, cohetes, volteo de campanas y miles de gargantas que le aclamaban bajo los arcos triunfales que pregonaban su gozo.

En Irubide el Ayuntamiento de San Sebastián espera al obispo. Vuelven a sonar las notas del Agur Jaunak que interpreta la banda municipal de juglares ataviada de gala. Los maceros prestan carácter al momento. Nuevos volteos proclaman que el prelado ha entrado en San Sebastián. Ocupando el coche presidencial, el señor obispo va entre el alcalde señor Saldaña, a su derecha y a su izquierda el presidente de la Diputación Sr. Elorriaga.

San Sebastián no quedaba atrás en fervor y animación para dar la bienvenida a su obispo. Colgaduras y gallardetes adornan las calles del recorrido. Eran las siete de la tarde. En el atrio de Santa María el obispo era recibido por el gobernador civil, barón de Benasque. Monseñor Font y Andreu ora unos momentos ante el şagrario mientras la Schola Cantorum entona el Oh Salutaris Hostia. Luego se canta la Salve.

Se organiza una procesión que va al Buen Pastor, con representación de todos los pueblos de la provincia. En la catedral el arcipreste, reverendo Lasquibar, da lectura a la Bula Pontificia que nombra el primer obispo de la diócesis. Se tuvo que suspender el besamanos, pues los fieles asediaban al obispo que repartía sonrisas y bendiciones con el público apelotonado a sus pies.


LLEGA EL OBISPO

 Llega el obispo


GUIPÚZCOA tuvo por vez primera obispo propio en 1950. Hasta entonces, el obispo de nuestra provincia tenía su sede en otro lugar, últimamente en Vitoria y antes en Pamplona. Pero fue aquel año cuando se nombró un obispo para Guipúzcoa, otro para Vizcaya y otro para Álava. Aquel primer obispo fue don Jaime Font y Andreu, un catalán que hasta entonces había sido obispo de Zamora.

Su llegada el domingo, 3 de septiembre, constituyó un acontecimiento y a él se sumó toda la provincia. Había pasado la víspera en Vitoria y sobre las cinco de la tarde un chupinazo anunció la llegada del prelado al límite de la provincia. Vibraron en los aires las notas del 'Agur Jaunak'. La Diputación con su presidente señor Elorriaga, estaba en el límite de la provincia con el gobernador militar y los ayuntamientos de Azpeitia, Idiazabal y Segura con sus banderas y bandas de txistularis y cientos de guipuzcoanos que acudieron para recibir al prelado. «La figura airosa de dos miqueletes en las columnas del arco, prestaban marco y color a quel momento solemne en que el presidente de la Diputación y el nuevo prelado intercambiaban sus mensajes de salutación y bienvenida», escribía el periódico al día siguiente.

El obispo tomó asiento junto al presidente de la Diputación en coche descubierto y comenzó su recorrido por la provincia. Una caravana de cincuenta coches seguía escoltando al ocupado por el obispo.

Todos los pueblos del recorrido estaban en la carretera entre clamores, cohetes, volteo de campanas y miles de gargantas que le aclamaban bajo los arcos triunfales. El Ayuntamiento de San Sebastián con su alcalde Sr. Saldaña al frente, le esperaba en Irubide, con la banda municipal de juglares ataviados de gala, y los maceros. Ocupando el coche presidencial el obispo entre el alcalde y el presidente de la Diputación, se reanudó la marcha.

En San Sebastián las colgaduras y gallardetes se hallaban por doquier. A las 7 de la tarde llegaba la caravana a Santa María, donde esperaba el gobernador civil barón de Benasque. En la iglesia, la Schola Cantorum entonó el 'Oh, Salutaris Hostia' y luego La Salve. Y se inició la procesión hacia el Buen Pastor.

Cuarenta y dos minutos duró el recorrido de Santa María al Buen Pastor y en la catedral el arcipreste Sr. Lasquíber leyó la Bula Pontificia que nombraba a monseñor Font y Andreu primer obispo de la diócesis de San Sebastián. Tomó el obispo posesión de su cargo ante el notario eclesiástico y las actas fueron leídas por las autoridades, párrocos y arciprestes de San Sebastián Con ello terminó el acto.


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