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sábado, 20 de agosto de 2016

Florentino Rojo (*)

AQUEL mozo más bien bajo y algo rechoncho dio el salto que muchos jóvenes de su época se vieron obligados a dar. De su pueblo natal, Velilla del Duero en Valladolid, perdido entre las tierras mesetarias y en los páramos en los que trincaban las liebres y pateaban los cazadores cuando se levantaba la veda, marchó a Cuba en aquellos últimos años de nuestro imperio colonial, cuando ardía la guerra en la perla antillana y en las lejanas islas del Pacífico.

Al volver a España terminada la guerra, vino a San Sebastián y comenzó a trabajar como camarero en el Café Oteiza. Se llamaba Florentino Rojo y estaba llamado a convertirse en el magnate de los cafés donostiarras. Pronto sería el encargado del café, despertándose en él dotes de iniciativa y de organización.

Pocos años después era propietario de un café y luego de otro siendo en un momento determinado de cuatro: el Café del Norte y el de la Marina en el Boulevard, y el del Rhin y el Royalty en la Avenida de la Libertad.

Supo aprovechar la edad de oro de los cafés, cuando la guerra europea, 1914-18, volcó sobre San Sebastián "aquella fauna heteróclita y hasta multitudinaria de refugiados y huidos de todos los pueblos beligerantes, entre quienes bullían o se agrupaban ex ministros, espías, contraespías, desertores, revolucionarios, vividores y gentes que sólo aspiraban a vivir, artistas, patriotas y apátridas, diplomáticos, hampones de alto y bajo copete, jugadores, mujeres equívocas y bellas...", según escribía años después un cronista de la época.

En aquellos años, no sólo se tomaban aperitivos y cafés en aquellos establecimientos que daban cobijo a tertulias interminables entre los parroquianos y a viajantes que sobre las mesas de mármol hacían sus cuentas, sino que se oía música, se veía cine y se podían leer los periódicos de aquí, los de madrid y del extranjero. Y entre la gente cómodamente sentada circulaban los "echadores" repartiendo por las mesas leche y humeante café.

Florentino Rojo impuso su personalidad a sus cafés. Aunque nacido en otras tierras, era un donostiarra más que paseaba con su sombrero de paja en cuanto apretaba el sol como adelantándose a la temporada veraniega.

Lo que fue Arana para los espectáculos taurinos en los veranos de nuestra ciudad, lo fue Florentino Rojo para los cafés donostiarras.

Fue trayendo de su pueblo a familiares que trabajaron con él o se independizaron abriendo otros cafés, como los recordados café Madrid y café Raga en la Avenida.

Murió Florentino Rojo en Madrid el 14 de junio de 1952.

(KOXKAS - R.M. - DV. VIERNES 11 de Junio de 1999)

miércoles, 29 de abril de 2015

FRANCESES EN SAN SEBASTIÁN

ES evidente la influencia que Francia ha ejercido sobre San Sebastián y sus gentes. La presencia gascona en nuestra capital y pueblos próximos fue importante, quedando grabada en las cosas y costumbres de nuestro pueblo. El monte Urgull, que podría presentarse como símbolo para San Sebastián, ostenta nombre gascón, como gascones son los nombres de Mompás, Molinao, Iguer, Port de Plat, etcétera. Y si de la geografía pasamos a las personas, abundan entre nosotros los apellidos de linajes gascones avecindados y arraigados desde los tiempos de Alfonso VIII, entre los que podríamos citar los de Ayet (el moderno Ayete), Miramont (hoy Miramón), Puyo, Morlans, Belloc, Garro, Arzac, Estor, Trencuer, Gascue, Gamón, etcétera.

Bastantes de los gascones que vivieron en pasados siglos con nosotros, se interesaron por la administración municipal y su funcionamiento, llegando a desempeñar cargos importantes en ella. Los historiadores de la época citan a quienes llegaron a ocupar el puesto más importante de nuestra vida oficial, parigual al de alcalde, el de Preboste. Por merced real fue otorgado por primera vez a un gascón, y a título hereditario : fue Urdincho de Mans el Bueno, a mediados del siglo XIII. Posteriormente fueron los Engómez quienes ocuparon el cargo. Las guerras con Francia han tenido importancia grande para San Sebastián. La ciudad fue ocupada de 1719 a 1721 por las tropas del Duque de Berwick, y de 1793 a 1828 las tropas francesas la ocuparon durante quince años, primero por los Convencionales, después por los Imperiales y luego por los soldados de Angulema.

Tras estas contiendas y ya en días de paz, aquí vinieron muchos franceses, comerciantes e industriales, que trabajaban como los donostiarras. Como escribió un cronista local refiriéndose a estas venidas de franceses que querían trabajar y crear industrias o comercios, "todos ellos, en su esfera, contribuyeron al auge de nuestra ciudad, y gran número de ellos se aclimataron a su patria de adopción, arraigaron en ella, en ella emparentaron y, finalmente, donostiarras son sus hijos y descendientes de todos nosotros conocidos". Otro   aspecto importante, el de la venida de religiosos franceses que huían de las leyes laicas de los Comtes y los Waldeck-Rouseau, abriendo colegios a los que acudían a estudiar los niños donostiarras. SAquí vinieron algunos emigrados políticos, viviendo hasta que pudieron regresar a su país, como los Malvy, los Marcel Habert, etcétera. Por último no olvidemos a los turistas que venían a pasar unos días a San Sebastián

(R.M. - DV)

domingo, 26 de abril de 2015

EL FUERO DE REPOBLACIÓN

ESTE año San Sebastián cumple sus ochocientos cuarenta y nueve años de edad, o mejor dicho los ocho siglos y medio de su existencia oficial y jurídica como entidad de población. No consta de un modo explícito y fehaciente, pero la mayoría de los historiadores, "a reserva del nunca imposible descubrimiento que pudiera determinarla exactamente", coinciden en fijar el 1150 la fecha simbólica del otorgamiento del Fuero de Repoblación de San Sebastián, dado por el rey don Sancho el Sabio de Navarra.

Como escribió el historiador Sebastián Iturbe "existía un San Sebastián anterior a esta fecha y no faltan documentos que hacen mención de Izurun, como el Privilegio de los Votos a San Millán, la carta de Arsio o la Donación de Leyre, pero el documento básico y fundamental, tan importante como indiscutible del establecimiento de San Sebastián como entidad municipal, es ese Fuero de Repoblación dado a nuestra villa por su rey fundador, que contiene las normas y preceptos por los que ha de regirse formal y jurídicamente en adelante, por los siglos de los siglos, y mediante el cual el burgo o poblado donostiarra adquiere una amplia jurisdicción territorial y una plena y ostensible personalidad política".

Dice el citado cronista que el Fuero de San Sebastián es uno de los más famosos en los anales de los fueros municipales de España, y particularmente del País Vasco. Es el primero y más importante de los fueros municipales concedido a una villa guipuzcoana, lo que hace de San Sebastián la villa más antigua y procer de nuestra costa y de nuestra provincia, y la única fundada en ella por un rey navarro. Sus disposiciones son testimonio explícito del carácter e importancia maritimo-comerciales de nuestra villa en tan remotos tiempos.

Si no precisamente el nacimiento físico de San Sebastián, cuya fecha, según la propia Real Academia de la Historia, es "imposible de averiguar", el Fuero de Repoblación de San Sebastián es el acta de su nacimiento político es el Registro Civil de la Historia patria.

Al cumplirse los 849 años de tan importante hecho para la historia de nuestra ciudad, como tengo pocos conocimientos en este capítulo de la historia local, me he permitido copiar parte de lo mucho e interesantísimo que escribió Sebastián Iturbe, un cronista olvidado que conocía a fondo el pasado histórico de San Sebastián y el Fuero de Repoblación, que nos concedía el territorio comprendido desde el Bidasoa hasta el Oria y desde el mar hasta Navarra, estando dentro de sus límites, Fuenterrabia, Irún, Oyarzun, Rentería, Lezo, Pasajes, Hernani, Urnieta, Andoain, Usurbil y Orio.

viernes, 15 de marzo de 2013

LAS FIESTAS DE SAN SEBASTIÁN

Las fiestas del día de San Sebastián estaban hace cincuenta y tantos años derivando por derroteros que poco tenían que ver con los festejos que hasta entonces se habían celebrado. Las diversiones típicamente donostiarras habían ido cambiando y de ello se lamentaban muchos ciudadanos serios y sensatos, amigos de las fiestas pero no de las que iban envueltas en chavacanerías. voy a tomar una  serie de opiniones que salieron a la calle en enero de 1948.

La primera la de Carlos Santamaría, ilustre profesor, quien abogaba por un sano donostiarrismo constructivo, sano y ágil, apartando a la juventud del virus extendidísimo de un koshkerismo centrado en la Parte Vieja donostiarra y en el gastronomismo. "El donostiarrismo se ha reducido hoy a unas pocas cosas de valor muy relativo : al culto de tres o cuatro ritos o festejos populares, que en un tiempo fueron ingenuos y a los placeres de la mesa, a un buen comer y a un mejor beber. Y, sin embargo, el donostiarrismo es mucho más que todo eso".

En un artículo titulado "Esto no es aquello", el periodista y profesor del Instituto José Berruezo, escribía : "Es posible que todavía no se esté a tiempo de salvar el concepto de donostiarrismo del naufragio en que, de 7 años a esta parte, parecen tantos y tantos matices psicológicos y morales informantes de la perfecta ciudadanía".

Alfredo Rodriguez Antigüedad, también periodista, reaccionaba muy sensatamente contra quienes consideraban "que el donostiarrismo no se adquiere más que teniendo la partida de bautismo en San Vicente o Santa María. Las costumbres donostiarras no fueron las de hacer el recorrido, las de llenar los bares, las de organizar campeonatos de mus .... es horrendo el espectáculo de esas calles en que la gente se apretuja para entrar y salir en los bebederos ...."

En la Hoja del Lunes se publicaba sin firma un artículo que en uno de sus párrafos decía : "A juzgar por el lamentable espectáculo que las calles de la ciudad ofrecen durante la noche del 19 de enero, lo que pudiera tener de tradicional la víspera de la fiesta mayor, ha sido adulterado y deformado de su forma tal, que ninguno de los veteranos de la Artesana o de La Fraternal podrían hallar un adarme de donostiarrismo o de koshkerismo en estos festejos de nuestros días".

DV - KOXKAS - R.M.

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