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domingo, 5 de octubre de 2025

2001 - La última romería de 1903

 El alegre voltear de las campanas de las iglesias aquel 4 de octubre de 1903 anunciaba la fiesta del Rosario, que tiene para los españoles además de la misma alegría de honrar a una de las figuras más simpáticas de la religión, el evocar la memorable fecha de la batalla de Lepanto en la que el pendón morado de Castilla se alzó triunfador abrazado a la cruz, frente al bárbaro pueblo de la media luna.

Por las calles y plazas cruzó la procesión que salió de la parroquia del Buen Pastor, procesión en la que no había cántico del coro acompañado del fagot que animase la comitiva, sino era el pueblo el que tomaba parte activa en los himnos y rezos.

Las calles se vieron animadísima en aquella tarde otoñal magnífica, propia para consagrarla a la Reina de las flores: brillaba el sol, el cielo estaba limpio de nubes y brumas y la temperatura era suave, lo que convidaba  a contemplar en toda su hermosura el campo poblado de manzanos, cuyo jugoso fruto en plena madurez cuelga de ramas que se inclina al  peso de su maternidad.

El camino de Hernani se convirtió en un hormiguero: los tranvías iban repletos y hasta en los estribos iba la gente colgada como racimos donde podía ponerse una mano o posarse un solo pie, pues todo el mundo se dirigía a la última romería de la temporada. Por la mañana se notó ya la animación y muchos fueron a la iglesia a rezar ante la Virgen del Rosario.

Por la tarde la aglomeración fue inmensa; la sidra corrió en abundancia: cafés, fondas y restaurantes no tenían un puesto desocupado, y en la Alameda, mientras por un lado se jugaban animados partidos de pelota, en otros sitios, entre copudos árboles y sombreados por las montañas siempre verdes, se bailaba al compás de la música cadenciosa del golpear del tamborilero y del pito de quejumbrosos acentos el honesto aurresku, y el de la banda de La Unión el chulesco chotis, un tanto modificado.

 El número de carruajes que marcharon por la carretera fue incontable, todo San Sebastián y su colonia desfilaron aquel domingo de octubre camino de Hernani a la última romería del año. El tomar al regreso un puesto en el tren o en el tranvía era como ganar una auténtica batalla.

Lo mejor de la romería : que no se escuchaba más ruido que el de la música -y perdón por llamar ruido a la música- , pitos y tamborileros, y el alegre cantar y gritar de mozas y mozos que con las primeras horas de la noche fueron desfilando a sus caseríos, rebosando alegrías y sin que se turbase el orden con la más ligera cuestión.

(KOXKAS -R.M.)

sábado, 10 de septiembre de 2022

EXCURSIÓN A LOYOLA

 Excursión a Loyola


ASI todos los años, hace un siglo, se organizaba una excursión al valle de Loyola, y era una de las fiestas que con mayor éxito se celebraba cada verano. La de 1903, celebrada el 9 de septiembre, resultó extraordinaria. Aquel año participaron las siguientes embarcaciones que podríamos llamar oficiales, además de otras particulares: una para el Ayuntamiento y ex alcaldes; tres para los invitados; una para el jurado; dos para la banda de música y una para el Orfeón Donostiarra. Todas estas embarcaciones se hallaban artísticamente engalanadas, luciendo a popa y proa la bandera nacional, la de la matrícula donostiarra y el escudo de Guipúzcoa.

El viaje de ida fue breve. Era la hora de la siesta y al llegar a Loyola las trompas sonaron, estallaron voladores, chupinazos, la banda municipal y la del Regimiento de Sicilia llenaron de música los aires, cantaba el Orfeón, palmoteaba la gente, el entusiasmo se desbordaba entre hurras y vivas.

Hubo regatas resultando vencedores las embarcaciones Ramuncho de Vicente Gurruchaga, Ligera de Manuel Corta y Juanita de Manuel López. En las cucañas venció Manuel López y en la lucha en las tinas Francisco Blanco.

El Ayuntamiento obsequió a sus invitados con un lunch servido por el Novelty. Las crestas de las montañas, las riberas de los valles y todos los alrededores estaban ocupados por infinidad de espectadores. El ir y venir de las embarciones no cesaba.

El Orfeón desde su gabarra cantó varios números, entre ellos el Boga, boga! y la banda de música ejecutó el Gernicako.

El regreso lo contó un cronista que asistió a la reunión así: -La señal del reembarque fue una serie de voladores que estallaron al mismo tiempo. Como en un cuento de hadas, se veían montes que ardían, infinidad de bengalas de colores que parecían seres vivos y semejaban cíclopes que tenían por ojos soles de rutilantes rayos, volcanes de pólvora que semejaban estallar y hacer saltar aquellas inmensas moles que aún verdeaban con los últimos rayos crepusculares eclipsados por infinidad de lucecitas de gas como aquellas con las que aparecía como castillo encantado la bonita posesión del duque de Mandas, reflejado mil y mil veces en la plena y tersa superficie del río que ni a susurrar ni a murmurar se atreve para no interrumpir alegría y algazara tanta-.

Los gabarrones y barcas en las que regresaron los excursionistas atracaron en el paseo de los Fueros -donde millares de personas contemplaron el regreso de una gira que parecía un cuento de hadas y delirio de la excitada fantasía-.

10 September 2008 - KOXKAS - R. M.


viernes, 1 de julio de 2016

Crónica marítima (*)

Los periódicos donostiarras de hace un siglo prestaban especial atención al puerto y a la vida entorno a sus aguas. Voy a traer hoy a esta columna las noticias recogidas en la edición de "La Voz de Guipúzcoa" del 17 de Abril de 1903. En el puerto se registraron las siguientes entradas y salidas de embarcaciones mercantes. Entradas : Vapor "Montañés", de Londres y escalas, con carga general. Efectuó en gabarras el alijo de los géneros consignados para esta plaza. Vapor "Mieres", de Gijón, con carbón. Balandra "Nueva Unión", de Bilbao, con pípas vacías. Vapor "Aller", de Avilés, con carbón.
Salidas. Vapor "Montañés", para Bilbao, con restos de carga. Balandra "Capitanes", para Zumaya, en lastres. Balandra "Urola, para Zumaya, en lastre.
Estaban fondeados en la dársena, además de los que entraron. los vapores "Iciar" y "Donostiya" y las goletas "Avio" y "Eudora".
En los muelles el movimiento de carga y descarga era muy activo. Todas las grúas se movían continuamente, dando a aquellos lugares animadísimo aspecto. La goleta rusa "Avio" continuaba la descarga de madera. Las piezas que traían eran hermosas, rectas y de mucha corpulencia. Llamaba la atención la forma en que se efectuaba la maniobra del descargue. Una ventana, aquel día a flor de agua merced al aligeramiento, pero que durante la travesía debiera estar bajo la línea de flotación a juzgar por las hierbas marinas que revestían de verde las maderas del casco hasta por encima de ella, servís para dar salida a las gruesas y largas vigas de pino procedentes de los bosques de Fernandina.
Para subirlas al muelle se utilizaba un plano inclinado y algunos cables. El cronista del periódico escribía : "Si esta embarcación por su arquitectura y aparejo nos hace recordar tiempos no tan prosaicos como los actuales, las máquinas que emplea nos hace remontarnos has épocas de las cuales tenemos conocimiento gracias a los monumentos que aún hoy se conservan. Porque para la construcción de las pirámides Ghizeh en Egipto, más tarde el acueducto de Segovia, y el puente de Alcántara en España, no se emplearon más que planos inclinados y polipastos combinados con tornos y cabrias.
No se conocía la fuerza expansiva del vapor, ni las mil aplicaciones de la electricidad, y sin embargo supliendo la falta con ingenio, combinando máquinas que transformaban la dirección y movimiento de las fuerzas, legaron a la posterioridad monumentos cuya grandiosidad asusta".
Y para terminar, leo que llegó poca bocarta aquellos días, que se cotizó a 22 pesetas el millar.

( DV. 21 de ABRIL de 2001)

viernes, 27 de noviembre de 2015

¡AUPA LA REAL DONOSTIARRA!

AHORA que la Real Sociedad de Foot-Ball está pasando unos malos momentos, voy a recordar en esta columna el nacimiento y primeros pasos del club donostiarra. En 1903 se creó el San Sebastián Recreation Club, que vestía unas camisetas con franjas verdes y amarillas. Había entonces otros equipos de foot-ball en nuestra ciudad como el Avión y el Antiguotarra del Antiguo, el Español de Amara, el Esperanza y el Amaikak Bat de la Parte Vieja, el Luchana del barrio de San Martín, el Fortuna, el Old-Boy Club y el Shartako del centro.

Fue en 1905 cuando el Athletic de Bilbao se enfrentó por primera vez con el San Sebastián Recreation Club en Lamiaco, terminando el encuentro con empate a uno. Los donostiarras jugaron el Campeonato de España juntamente con el Madrid y el Athletic, ganando los madrileños, quedando segundos los donostiarras.

Después se separaron del San Sebastián Recretion Club algunos de sus miembros que formaron el San Sebastián Foot-Ball Club. El 19 de marzo, el equipo donostiarra formado por Iñiguez, Artola y Perojo; Aurrecoechea, Martinez y Regalado; Solano, Sena, Minondo, Goitia y Gil, se enfrentó en Ondarreta al Irún Foot-Ball Club, venciendo los donostiarras.(EL PUEBLO VASCO(20/04/1905)


El 14 de marzo de 1909, en un partido frente al Stade Bordelaise estrenó vestimenta nueva: camisola blanquiazul con calzón blanco, venciendo por 5 a 2, Dos días después, el partido fue contra el club Stade Francaise de París, batiéndose un récord en el tanteador, 12 a 2 a favor de los jugadores donostiarras, habiéndose fallado dos penaltis y anulados dos goles más.

En la primavera de 1909 se jugó el Campeonato de España en Madrid, participando cuatro equipos gallegos, dos vascos y dos de Madrid. Los donostiarras comenzaron ganando por 4 a 2 al Athletic de Bilbao, al Galicia y el 8 de Abril se enfrentaron al Español de Madrid en la final. En el descanso el doctor Sáez Alonso, el presidente, reanimó a los donostiarras con sorbos de cola y té. El resultado fue 3 a 1 a favor de los del San Sebastián.

La Banca Brunet cedió los terrenos de Ondarreta, donde se levantan hoy las villas , inaugurándose el campo el 31 de Octubre de 1909, en un partido contra el Stade Bordelais, al que venció por dos a uno. (EL PUEBLO VASCO (01/11)(pág.02)

El presidente Juan Olave de la nueva Sociedad de Foot-Ball, pidió al conde de Caudilla solicitara en la Corte autorización para poder anteponer al título el calificativo de Real. El 11 de febrero del año 1910 se recibió la Real Orden que lo autorizaba.

(KOXKAS -R.M.-DV)


martes, 19 de mayo de 2015

CRÓNICA MARÍTIMA

La vida en el mar, la actividad de nuestros pescadores, la pesca obtenida cada día por nuestros arrantzales interesaba a la gente que vivía por aquí hace casi un siglo. Y los periódicos dedicaban todos los días un espacio de sus páginas para contar las novedades que sucedían en la costa. Voy a reproducir lo que publicaba La Voz de Guipúzcoa el día 17 de julio de 1903.

Poco movimiento se notaba en el muelle. Un vapor que descargaba carbón; una balandra arrimada a continuación del muelle derruido; cuatro o cinco "muquizus" que surcaban las aguas de la dársena en un bote con peligro de hacerlo zozobrar por el movimiento que la imprimían haciendo travesuras dentro de él; dos barcos pesqueros, obreros que picaban sus cascos de hierro, produciendo un ¡tan, tan! de caldero viejo golpeando; un balandro de regatas, limpio, pintado de blanco con las velas recogidas; la superficie de las aguas negras, reflejando los negros nubarrones que durante el día se cernían en la atmósfera: he aquí lo que había entre muelles el día de ayer.

Salieron a pescar lo mismo los vapores de rastra que las lanchas a vapor. Estas trajeron 40 millares de sardinas que se cotizaron a 40 pesetas el millar. No extraña este precio: debe tenerse en cuenta la escasez de la pesca de esta especie y además, por la afluencia de forasteros, que hace todo comestible mayor precio que el de antes. Los vapores de rastra trajeron cerca de dos mil merluzas distribuidas en la forma siguiente: los de Mercader 800, los de Aristeguieta 500 y 600 los de Otermin.

Desembarcaron también las embarcaciones pequeñas atún, aunque en escasa cantidad, y algo de langosta.
EL MUELLE HACIA 1910 (Colección STM)


En la Pescadería ingresaron 350 kilogramos de merluza que se vendieron de una a 1,80 pesetas el kilogramo; la langosta hizo de 2,60 a 3,60 y unas piezas de salmón y lubina se vendieron a 7,50 y 6 pesetas, respectivamente.

Seguía el periódico diciendo que aquel día se esperaba en el puerto el vapor Solis procedente de Amberes, que había hecho antes escala en Pasajes. Traía carga general y fondearía en la bahía de la Concha, donde haría el alijo de las mercancias consignadas a San Sebastián. Terminaba el periódico su crónica marítima diciendo que las amenazas que habían hecho algunos armadores de abanderar los barcos con que fuesen a aumentar sus flotas, registrándoles en matrículas extranjeras si el Gobierno español no  rebajaba las ominosas tarifas que tenían establecidas, se iban cumpliendo. A Bilbao habían llegado con insignias del Uruguay los vapores Uriarte num 4, Otoyo y Masota adquiridos por armadores bilbainos.

(R.M. - KOXKAS.-DV. 16/07/2000)


martes, 26 de febrero de 2013

Mirando al mar


Con este título, José María Salaverria publicaba en octubre de 1903 un bello artículo que reproduzco en parte. "Octubre nos da una sorpresa : días serenos y templados se suceden, como una bendición inapreciable. Apenas las hojas amarillean. Cuando la  tarde declina, sobre el mar y las montañas cae el último esplendor del sol con una magnificencia oriental. Hay tardes privilegiadas en que La Concha semeja un rincón de las Cíclades, una ensenada del golfo napolitano. El color del mar es azul lechoso, con ligeras irisaciones y, a veces, muerto y obscuro en las partes donde las colinas proyectan su gran sombra.

Para ayudar a la ficción, algunas velas motean en el horizonte; más tarde llegan las barcas, con las velas tendidas, marchando lentamente como si la fatiga y la indolencia de la tarde, también a ellas les alcanzara.

Las traineras corren más agudas, semejantes a las avecillas de los mares, en cambio "los caleros" llegan de muy lejos, fatigados de correr a toda vela empujados por el viento fuerte de alta mar. Llegan con tarda marcha, balanceando los mástiles como viejos lobos marinos; en ellos va la vejez, la tradición, la lenta carrera fatigosa; la tripulan el viejo patrón,los viejos pescadores, el hirsuto y viejo perro que ladra malhumorado a las gaviotas blancas de remontado vuelo.

Pero un vapor silba de pronto y toda la calma del cuadro se destruye. Viene protestando de la pesadez, trepidando alegre, saltando cuando avanza con sacudidas de impaciencia. Y al pasar junto a las viejas barcas las arroja el torbellino de su hélice triunfante.

Triunfa, ciertamente; pero es tan feo, que las miradas se vuelven  con pena a a aquellos tiempos de las fragatas, de los bergantines, de las ligeras y blancas goletas que iban por el mar como gaviotas, en busca de países desconocidos.

Ya no hay paises desconocidos; ya no hay misterio en el mar; ha perdido, pues, gran parte de su poesía. Se han acabado los corceles marinos, muertos por el vapor, como han acabado en tierra firme expulsados por la locomotora y el automóvil (.....).

Cuando acaso algún rocín maltrecho pasee junto a las máquinas veloces su pobre catadura, y ya en el mar no corra con las velas desplegadas ningún barco ¿cómo se entenderán los poemas antiguos,las  historias, los objetos más ricos del arte?¿Quién podrá interesarse en las luchas de la Iliada, donde van los caballos vestidos con la pompa y valentía de los artistas helenos, o las derrotas inciertas de Ulises, perdiendo su nave blanca en un mar que cualquier patrón de un patache surca hoy confiadamente?".

(KOXKAS -R.M.-27 DE OCTUBRE DE 2000)

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