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viernes, 13 de enero de 2023

La clínica de las Mercedes

 Fue en 1982 cuando cerró sus puertas la clínica de Nuestra Señora de las Mercedes. Las había abierto el domingo 12 de enero de 1913, instalada en la antes villa "Ferminacho", de Ategorrieta.

Se hallaba al fondo de un jardín cuya delantera ocupaba el palacete del doctor Luis Egaña , que ornó su fachada con la portada del Colegium Chimicum de los Amigos del País, desmontada piedra a piedra al desaparecer el edificio de Vergara. Más tarde, el trazado de la actual avenida de Navarra, partió la finca en dos.

La nueva clínica fue dirigida en sus comienzos por los doctores Modesto Huici y Luis Egaña, cirujanos y directores del Hospital Civil de Manteo en diferentes épocas y era un edificio de planta baja y dos pisos. En la planta baja  se hallaba la sala de espera, el cuarto de curas, el consultorio y dependencias de la clínica. En el piso principal y parte del segundo estaban los cuartos de enfermos, clasificados en categorias. La capilla y departamento de religiosas-enfermeras ocupaban parte del piso segundo.

En un cuerpo del edificio de nueva construcción se hallaban la sala de operaciones y el gabinete de esterilización, provistos de modernos aparatos de desinfección del material quirúrgico, adquiridos en la casa Schaerer de Berna y Ficoteaud de París.

Al cuidado de los enfermos y al frente de la administración de la nueva clínica se hallaban religiosas de la Orden de Nuestra Señora de la Merced. "Su hábito blanco, escribía el cronista que hizo la reseña de la inauguración, tan bien cuadra en aquel recinto, revestido todo el de paredes blancas esmaltadas".

A la inauguración asistieron los doctores Celaya, Acha, Muñagorri, Urrutia, Icazategui, Ramoneda, Antín, Oreja, Vidaur, Alzúa, Beguiristain, Bago, Echauz, Pérez Cuadrado, Errandone, Tamés, Eizaguirre , Subijana, Castillo, Elvira, Uzcanga, Ayestarán, Kutz y Larburu, y de la provincia los doctores Aramburu, Juaristi, Apaolaza, Albea, Sarasqueta y Carril.

En sus casi setenta años de vida pasaron consulta y operaron en las Mercedes, además de los dos fundadores, los doctores José María Zurriarain, Leandro Martín Santos, Valentín Fort, Ignacio María Barriola, Juan María Arrillaga, Gil Clemente, José Eugui, Jaime Ormaechea. ... Y las monjas de las Mercedes fueron sustituidas por las de la Providencia y durante muchísimos años prestó en la clínica sus servicios el practicante Semperena.

Cuando cerró sus puertas terminaba un capítulo de la historia médica de la ciudad.

R.M.-KOXKAS.- D.V. 12/01/1993.

sábado, 10 de septiembre de 2022

CONGRESO MÉDICO

 Congreso médico


San Sebastián fue la sede del II Congreso Español Internacional de la Tuberculosis, al que asistieron representantes de nuestra Patria y de los países hispanoamericanos y Filipinas. El primer congreso había tenido lugar en Barcelona en 1910 y allí se eligió nuestra ciudad para celebrar el segundo

Se desarrolló del 10 al 16 de setiembre de 1912 y se inscribieron 947 médicos que asistieron al acto inaugural que tuvo lugar en el teatro Victoria Eugenia. En el escenario estaba la presidencia del acto formada por el ministro de Estado señor García Prieto; el de Hacienda, señor Navarroreverter; el de Marina, general Pidal; el capitán general de la región, general Domingo Bazán.; el alcalde, don Marino Tabuyo; el gobernador civil, don Eduardo García Bajo; el presidente de la Cruz Roja, general Polavieja; el presidente de la Diputación, marqués de Valdespina; el gobernador militar, general Almarza y el presidente del comité organizador del congreso, doctor Castañeda. En un palco se hallaban los reyes don Alfonso y doña Victoria Eugenia, la Reina Madre doña María Cristina y su séquito. El aspecto de la sala era brillantísimo y así lo describía un periódico: «Los áureos uniformes de brillantes colores, las toilette veraniegas, elegantísimas, de las damas contrastaban vigorosamente con la severidad de los trajes de etiqueta, en todos los cuales campeaba el distintivo universal antituberculoso, la doble crucecita roja sobre los colores nacionales de España».

En el acto inaugural hablaron. los representantes de Argentina, Colombia, Cuba, Guatemala, El Salvador, Uruguay, el secretario y presidente del Congreso doctores Alzua y Castañeda, el alcalde y el ministro de Estado. Por la tarde, en el Instituto Provincial, habló el ex alcalde don José Elósegui sobre los municipios y la campaña antituberculosa y el doctor Ortega Morejón leyó un trabajo enviado por el doctor Ferrán sobre la nueva bacteriología de la tuberculosis en las relaciones con el diagnóstico, la terapéutica y la profilaxis vacinal. En días sucesivos continuaron las conferencias y el trabajo de las seis secciones del congreso que eran de bacteriología, medicina, cirugía, veterinaria, arquitectura e higiene y acción social.

Entre las conclusiones del Congreso llamó la atención una que aconsejaba a los gobiernos establecer limitaciones a la celebración de matrimonios entre individuos tuberculosos por las consecuencias funestas que tienen para la descendencia.

No faltaron las fiestas y recepciones, entre éstas una en el palacio de Miramar ofrecida por los Reyes y otra en el Ayuntamiento. En la Perla actuó el Orfeón cantando en los intermedios varias romanzas los orfeonistas Gabilondo, Isasti, Irazusta y Peña, en el Victoria Eugenia la compañía del Lara representó una obra de Benavente y otra de los Quintero, bailando La Goya. Y en este mismo teatro un grupo de médicos donostiarras cantaron parte. de «El rey que rabió» agregando unas estrofas que decían: «Conozco muchos médicos de la localidad que dicen al unísono alcohol no hay que probar / y siempre que en sus ágapes se reúnen a cenar / suelen beber muchísimas copitas de cognac. / Para hacer la prueba de lo que decimos/ agua les pusimos en una jofaina, ellos se marcharon sin probar el agua: / todos estos signos prueba son de farsa, / pero al mismo tiempo bien pueden probar que no es igual dar trigo que predicar».


R.M. - KOXKAS10-9-87


miércoles, 13 de marzo de 2013

EL DOCTOR DELGADO


Donostiarra de nacimiento, Claudio Delgado de Ameztoy vino a este mundo el 8 de noviembre de 1843, en el cuarto piso de la casa número 9 de la calle Mayor. Quedó huérfano temprano, y entonces vivió en casa de una señora en el número 31 de la calle 31 de Agosto. Fue a la escuela pública en la que no sobresalió por sus cualidades intelectuales. El maestro señor Barrenechea, más conocido por los donostiarras de la época por "Maisu Chikiya", solía decirle: "Claudio, tú nunca serás nada. Pasas la vida en el muelle viendo los veleros y cogiendo azúcar y café de los sacos que descargan.¡Marcha a América!".
Y se fue a Cuba en aquellos bergantines de hace siglo y medio. Pensaba colocarse de dependiente de alguna tienda, y en ella ascender a contable y luego a gerente, y tal vez casarse con la hija del patrón. En Cuba empezó a estudiar y el 20 de noviembre de 1874 recibía el título de Licenciado en Medicina por la Universidad de La Habana.
Un historiador de la época escribió de él que la labor que desarrolló fue enorme. "Dirigió hospitales, saneó tierras, puso en marcha varios planes de sanidad. La fiebre amarilla con sus estragos sometía al Doctor Delgado a fuertes pruebas que le impelían a pensar acerca de un posible medio para acabar con ella".
Hacia 1880 conoció al doctor Carlos Finlay, médico, hijo de un inglés y una francesa, que trataba de luchar contra la fiebre. Delgado le dió los datos que poseía y comenzaron a estudiar. En 1885 ambos eran proclamados como los reyes de la bacteriología en Cuba. Investigaban día y noche, descubrieron que la fiebre amarilla hacia estragos en Cuba y en toda América mucho antes de que Colón pusiera los pies en ella. Los focos se hallaban en las tierras bajas y en los puertos, ya que rara vez ocurría la epidemia a más de 1.300 metros de altitud. Hasta 1870 se habían registrado en Nueva York veintitrés epidemias graves y en Río de Janeiro una epidemia había matado al 94% de los atacados.
Finlay y Delgado se pasaban días y días con el microscopio binocular escrutando muestras de sangre de enfermos, hasta que llegaron a la conclusión que la fiebre era causada por un mosquito que no vivía en la altura, el mosquito "Aedes aegypti". Dieron a conocer su descubrimiento y se comenzó a combatir , tanto en Cuba como en EE.UU. al "mosquito doméstico".
El nombre de Claudio Delgado y sus descubrimientos fueron pronto conocidos en el mundo científico y en un viaje que hizo a España en 1916 murió repentinamente el día 13 de julio. Fue una gloria científica, al que el Ayuntamiento de San Sebastián dedicó una calle en 1925.

EL DISPENSARIO DE SANTA ISABEL

No todo eran fiestas, toros, bailes, compañias de teatro, playas, conciertos ... en aquel San Sebastian veraniego y turistico de hace ochenta años. Los cronistas de la epoca que recogian en sus escritos aquel mundo festivo de entonces, no se olvidaban de otros aspectos de un San Sebastian ejemplo de humanidad y de caridad. Uno de aquellos cronistas, Cyrano, escribia que las muchachas que figuraban en las fiestas no solo pensaban en el novio, en el baile, en el golf, en el cine, en el tenis. Tambien tenian otras preocupaciones y muchas de las horas del dia lo pasaban ejerciendo obras de caridad.
Y ponia el ejemplo del Dispensario de Santa Isabel, que entonces estaba en la calle Larramendi num.25, esquina a Easo. "Sobre las tres y media hice mi entrada en el Dispensario. Muchas de las gentiles señoritas que solemos hallar en los sitios de diversion, encontrabanse alli con su uniforme de enfermeras, curando a gentes pobres sus repugnantes llagas, sus ojos purulentos, sus heridas, ulceraciones... ¡Un horror! Y todo ello sin ese nerviosismo de la mujer histerica, sin la morbosa exaltacion de quien cumple ese menester por los azares de la moda. Aquellas muchachas cumplian su mision voluntariamente, con serena conciencia, con franciscana abnegacion."
El Dispensario de Santa Isabel fue fundado por el medico Charles Vic, el popular y muy acreditado doctor Vic. La directora, una monjita todo nervio en su cuerpo menudo, era una mujer que estaba en todas partes. Habia una junta directiva formada por señoras, junta que presidia Ines Brunetti, de la que formaban parte la señora de Rezola (vicepresidenta), señora de Vic (tesorera), señora de Borie (vicetesorera), señora de Tejada (secretaria) y señorita Pilar Novallas (vicesecretaria).
Todos los jueves habia consulta de oftalmologia por el Dr. Harriet, de otorrinolaringologia los viernes, a cargo del doctor Olalde; los martes y sabados, medicina general, por los doctores Ayani y Vic. Las enfermeras, todas voluntarias, cambiaban de destino por riguroso turno, pasando de medicina general a cirugia, esterelizacion, curas, inyecciones, ventosas...
Era muy grande el culto que en el Dispensario se rendia a la caridad, pero no era menor el que se tenia a la limpieza. La blancura de suelos y paredes era inmaculada. Los guantes de cauchu estaban constantemente en danza. Los aparatos, instrumentos y ropa podrian figurar en vitrinas de una exposicion.
En la vida de aquel San Sebastian de 1918 habia algo mas, mucho mas, que bailes y noviazgos, tenis y golf...

R.M. - DV - 16/05/1998

CURIOSIDADES

En la Memoria sobre las actividades del Hospital de San Antonio Abad o de Manteo referentes al año 1906, hecha pública en los primeros meses del año siguiente, se decía que el 1 de enero de 1906 había 154 enfermos; entraron en todo el año 1011, salieron 874, fallecieron 135.
La cifra mayor de defunciones fue la correspondiente a la tuberculosis, 31, debido a enfermedades crónicas el número de muertos fue 102 y 33 pr enfermedades agudas.
Se decía que las operaciones practicadaspor el doctor Gaiztarro fueron durante todo el año 211 y 5 las de cataratas practicadas por el doctor Vidaur.
Otra Memoria, también de 1906, ésta del Asilo Matía. Según dicha Memoria durante el citado año se registraron en el asilo 14.483 estancias con un coste total de 19.220 pesetas, costando cada estancia poco más de una peseta.
El total de ingresos durante el año ascendió a 36.285 pesetas y el de gastos a 28.321 pesetas, resultando una existencia de 7.963 pesetas al 31 de diciembre de 1906.
Existían recogidos en el Asilo 34 asilados, 12 hombres y 21 mujeresde San Sebastián y una de Llodio. Las edades de los acogidos oscilaban entre los 60 y los 89 años. En 1906 ingresaron nueve asilados.
Desde la fundación del Asilo habían causado baja en él, por defunción 36 hombres y 33 mujeres, total 69, y por salida 8 hombres y 8 mujeres, siendo 85 el total de bajas.
Más números, estos respecto a la industria armera de Eibar. En el mes de marzo de 1907 se exportaron 3.242 escopetas de pistón de un cañón, 714 escopetas de pistón de dos cañones; 1164 escopetas Lafoucheux centrales de un cañón y 924 iguales de dos cañones,196 escopetas Remington de un cañón, 26 pistolas Remington, 1.148 pistolas Lafoucheux, 31.944 revólveres, 42 carabinas y 42 tercerolas, en total 39.542 armas.
Comparada esta exportación con la del mismo mes del año 1906 resultaba disminuida en 5.782 armas.
Y para terminar, una noticia taurina. Se anunciaba que iba a torear en la plaza de Tolosa la torera La Reverte y un revistero escribió en el Pueblo Vasco :"¿Quién será el ignoto empresario que quiera obsequiarnos con semejante mamarrachada? Si en mis manos estuviera el remedio, esa lunática señora no pisaba ningún ruedo español, porque entiendo yo que el arte de lidiar reses bravas es de los "viris" y no de mujeres. Entre niños llorones-toreros y mujeres chifladas está el espectáculo taurino como para aborrecerlo para siempre y combatirlo sin desmayo". Firmaba Chanoquien esto decía.

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