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sábado, 10 de septiembre de 2022

LAS REGATAS EN VERSO

 LAS REGATAS EN VERSO


Luis Pérez Solero era un burgalés que se enamoró de San Sebastián y aquí procuraba pasar los veranos, mientras trabajaba en una casa de vinos de solera de Jerez de la Frontera. Y de su ingenio nacieron muchos versos que cantaban los encantos de San Sebastián. Entre ellos, dedicó uno a las regatas de traineras, que voy a reproducir. Los escribió en 1950.

«¿Qué espectáculo se acerca / a las grandiosas regatas / de traineras? ¿Ni qué alarde / de lo que vale una raza / puede darse en parte alguna / -en una lucha esforzada / donde el brio y el coraje, / tajando el mar a paladas/ con impetu sostenido / que se crece a la llegada-/ como el que dan los remeros / en las aguas donostiarras?

¡Tampoco existe escenario / ni más bello panorama, / cual los montes que circundan-/ esta ciudad, limpia y clara / Montes, cubiertos del todo, / por muchos miles de altas / al igual que los paseos, y la arena de la playa, / y los viejos tamarindos.../y tejados... y terrazas.

En la bahía, por cientos, /-y dibujando en la plata / de su incomparable espejo / curvas de espuma muy blanca-/vaporcitos... y balandros... / y piraguas... y barcazas... / llenando de mil colores, / en vibrantes pinceladas, el cuadro más refulgente de esa esplendida mañana / que brilla con la luz del sol, o... de nubes... o con aguas; no importa la luz del cuadro,/ ¡importa sólo la hazaña!

Cuando el inmenso gentio / ya después de la «arrancada»>, / se queda inquieto, en silencio, / y ve volver las traineras / sin distinguir las distancias, / (porque son cuatro puntitos/donde la vista no alcanza) / brotan murmullos, rumores, / y en los pechos grandes ansias / de averiguar, de los cuatro, / cual es el que se adelanta... Y los rumores, creciendo en tormenta se desatan, / entre atronadores ruidos, / de las sirenas que claman / rugiendo, roncos o agudos....

Luego, los gritos que estallan. /animando a los remeros, / desgarrando las gargantas, / culminando en un estruendo / como si el mundo explotara / entre bocineo, disparos, / gritos, saltos y... algazara / de todos los que ganaron,/ furia de los que fracasan...! Y truenan los alta voces / y por las calles avanza/ un gentio desbordado en increible avalancha, / a incrustarse entre los arcos, / jay, Parte Vieja,! en su plaza. El bloque humano se funda,/ y su oleaje, se calma. / Un minuto de silencio... y un vaivén de marejada... /y... ya se abren los balcones de la municipal Casa, / ¡Qué griterío imponente! / ¡Qué rugido el de la masa! / Qué recio asoma el Patrón, / agarrando por el asta, /su bandera... la del triunfo, / cual si otro remo agarrara y trazase por el aire / como la trazó en el agua / ¡una cruz de bendición / al triunfo de nuestra raza!»>.

10 septiembre 2002 - KOXKAS - R.M.


LAS REGATAS

 Las regatas


José María Salaverría, que vivió en su infancia en el faro de Igueldo, del que su padre era torrero, fue un enamorado del Cantábrico, el mar que contemplaba todos los días, lo mismo cuando la calma lo dominaba que cuando el temporal embravecía sus olas.

Sobre este mar tan nuestro escribió muchas páginas y una de ellas, la que nos describe las regatas de traineras de San Sebastián, es la que traigo hoy a esta columna.

Escribía Salaverría en 1916: -En las regatas de traineras, los luchadores son hombres ingenuos, verdaderos, auténticos hombres. Quiero decir que sus cuerpos y sus almas están en contacto con la Naturaleza; son pescadores de oficio y de raza, sienten el mar y su vida toda transcurre sobre el mar; y los triunfos y las derrotas imprimen en sus almas una huella profunda. Para ellos, el fracaso es como un aplanamiento insuperable; la victoria es su frenesí, un delirio y una explosión de todas las vanidades y potencias emotivas.

Desde el muelle asiste el pueblo a la lucha; las mujeres y los niños presencian el torneo y siguen con trémulo afán sus incidencias. Los deudos animan a los remeros. Se oyen gritos de aliento, a veces ultrajes para los patronos o los adversarios. No de otra manera, en los cantos de Homero, los soldados pelean largamente bajo la muralla, mientras las mujeres vociferan en el vano de las almenas. Y luego, cuando la regata concluye, los aplausos atruenan el muelle, suena la música y la trainera vencedora embiste con brío entusiasta la boca de la dársena, verdadera expresión del goce dionisíaco, máxima dicha del triunfo.

Luego se refiere Salaverría al la famosa regata contra Ondarroa, con el mar lleno de vapores y barcazas, lleno de curiosos; los bilbainos arrojaban a la liza todo el peso de su dinero, con una vehemencia verdaderamente yanqui. La emoción y el anhelo de los partidarios, superaba a cuanto puede imaginarse.

Se trabó la regata y pronto se vio que los marinos de Ondárroa representaban la fuerza indocta de la Naturaleza, en tanto que los pescadores de San Sebastián asumían la representación de la inteligencia. Eran como dos pugilistas: instinto beocio el uno, canto ático el otro.

Los remeros de Ondarroa. impacientes por vencer y confiando en sus fuerzas físicas, malgastaban su vigor y apenas hundian los remos en el agua: al contrario, los remeros de San Sebastián operaban con economia, con disciplina, y haciendo más lentas sus paladas, hundían más dentro del agua los remos, y, sin apresurarse, llegaron los primeros a la meta”


10.09.1996 KOXKAS - R.M.


REGATAS

 Regatas


Las regatas de traineras de hace un siglo iban acompañadas de otras manifestaciones náuticas de diversa clase. En 1899 se celebraron el domingo, 10 de setiembre, dos regatas a las 4 de la tarde. En la primera tomaron parte las traineras Agueda, de Orio, patroneada por Eustaquio Achaga, con bandera amarilla y roja, Ver y creer, de Pasajes de San Pedro, con bandera blanca y amarilla y con Lucas Iturralde de patrón, y Patriarca de Asis, de Pasajes de San Juan, con bandera blanca y con Francisco Laboa de patrón. El resultado de esta tanda fue el siguiente: Ver y creer, que hizo las cuatro millas de recorrido en 22 minutos 38 segundos. 2.° Patriarca de Asis, cuyo tiempo fue de 22 minutos 49 segundos. 3.° Agueda, con un tiempo de 23 minutos 5 segundos. Los premios que recibieron fueron 550, 350 y 200 pesetas respectivamente.

A continuación corrieron la segunda tanda las traineras de San Sebastián, que entonces abundaban, San Francisco de Asis, patroneada por Francisco Silva, que llevaba bandera amarilla, Donostiarra, con José Aguirre de patrón y bandera encarnada, Santa Ana que llevaba a Celedonio Megias de patrón y bandera azul, y Aerolito, con Tiburcio Eguren como patrón y bandera verde. El resultado de esta tanda fue éste: 1.° San Francisco de Asis con un tiempo de 22 minutos 5 segundos. 2.° Donostiarra, 22 minutos 43 segundos. 3.° Aerolito, 25 minutos 35 segundos, ganando iguales premios que los de la primera tanda. En cuarto lugar llegó Santa Ana en 24 minutos 18 segundos.

Después hubo cucañas, habiéndose instalado el palo en el barco J. Sánchez. Mientras, la banda de música amenizaba la fiesta desde Cai

Arriba. El jueves, 14, se celebró la regata de honor entre las traineras Ver y creer de Pasajes de San Pedro y San Francisco de Asis, de San Sebastián. Aunque era dia de labor la gente acudió en masa a presenciar la fiesta náutica que comenzó a las 4 de la tarde. Momentos antes llegó la familia real que desde él Casino, donde dejaron los carruajes, fue a pie rodeada de la gente hasta el embarcadero, subiendo a la escampavía para presenciar las regatas.

Comenzó la fiesta con una regata entre dos canoas del Club Náutico tripuladas por marineros de las dotaciones de los cañoneros Magallanes y Temerario, surtos en la bahía, ganando los primeros que recorrieron milla y media en 8 minutos 19 segundos, siendo el tiempo de la otra canoa 8 metros 12 segundos. Los premios fueron de 75 y 50 pesetas respectivamente. Hubo luego cucañas y terminadas éstas se celebró la regata de honor.

Las dos embarcaciones hicieron un arranque muy brioso. Cubrieron los de San Pedro las cuatro millas en 21 minutos 39 segundos, siendo el tiempo de los donostiarras 21 minutos 52 segundos, ganando aquéllos las 750 pesetas y una bandera regalada por el Club Náutico. A continuación se disputó la regata a la zinga con bateles tripulados por un solo remero con la cabeza metida en un saco. Se presentaron dos botes y uno embarrancó en la playa y el otro terminó en el muelle entre la hilaridad del público.

A las 7 tuvo lugar una verbena náutica. La casa-botes del Náutico artisticamente iluminada, dio varias vueltas a la bahia escoltada por infinidad de botes, lo mismo que el Machichaco y el San Simón. El efecto que producia tanta embarcación era fantástico y sorprendente, contribuyendo a ello las notas que lanzaban a los aires las bandas de música que iban en los referidos vapores.

10 septembe 19 KOXKAS R.M.


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