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sábado, 9 de julio de 2016

Comercios y locales de ayer (*)

Pasan los años y cambian las tiendas, desaparecen los hoteles, se cierran los restaurantes. Los lectores de cierta edad se acordarán de los nombres que voy a citar a continuación que estaban abiertos al público hace cincuenta años, muchos de los cuales han fenecido. Comienzo por los hoteles que aquel verano estaban abiertos al público. Eran estos :

Hotel Avenida, en la Avenida nº 11, Europa, en Prim, 2. Arana, en Vergara, 7 . María Cristina, en La Zurriola. Continental, en Zubieta, 22. Ursula, en Miraconcha , 10. Izpura, en Easo, 2. Biarritz, en plaza de Zaragoza, 3. Niza en Zubieta, 56. Florida , en Easo, 4. La Estrella, plaza de Sarriegui, 1. Regina, Guetaria, 2. Shanti, Miracruz, 24. Residencia Navarra, Infante don Jaime, 6. Correo, Urbieta, 41. San Ignacio, Easo, 25. Internacional, San Martín, 59. París, Fuenterrabia, 11. Comercio, Urdaneta, 24. Londres, Zubieta, 2. Hispano Americano, Prim, 1. Alameda, Boulevard, 23. Excelsior, Guetaria, 8.

Cafeterías había en 1952 sólo dos : California, en Hernani, 17 y Argentina, en Mayor, 3.

Bares y restaurantes había muchos, procuraré citar a todos. Politena, en San Jerónimo, 3. Alcalde, Mayor 19. Irunesas, San Marcial, 5. Uranga, Guetaria, 12. Juanito, San Bartolomé, 6. Sutegui, Puerto, 17. Victor, Pescadería, 8. Caserío, San Jerónimo, 6. Iskiña, Fermín Calbetón, 4. Dana Ona, San Martín, 29. Barandiarán, Boulevard, 26. Urbieta, Urbieta, 12. Hípica, barrio de Loyola. Virgen del Carmen, Puerto, 2. Metropol, Usandizaga, 8. Choco-chiqui, Iñigo, 1. San Martín, en San Martín 66. Cervera, San Martín, 9. Derteano, Mari, 13. Zumeta, plaza de Easo, 5. Echeverría, Iñigo, 8. Eguía, Fermín Calbetón, 25. Esnaola, Easo, 59. Tiburcio, Fermín Calbetón, 40. Zarauztarra, plaza de Sarriegui, 8. Zumaya, Esterlines, 5. Cantábrico, San Francisco, 20. España, Esterlines, 22. Euskalduna, Easo, 69. Esperanza, Embeltrán, 16. Pedro Mari, Iñigo, 9. Oquendo, en Oquendo, 8. Irizar, Fermín Calbetón sin número. Flores, Puerto, 21. Lasarte, Elcano, 7. Melchor, Hermanos Iturrino, 5. Salduba, Pescadería, 6. El Chaval, Miracruz, 25. José Mari, Fermín Calbetón, 5. Domingo, San Jerónimo, 25. La Bandera, Alfonso VIII, 6. Múgica, San Jerónimo, 9. Izaskun, Carquizano, 4. Cojuenea, plaza de Sarriegui, 4. Sport, Fermín Calbetón, 6. Gure Txoko, Usandizaga, 5. Avión, Matía 10. Bartolo, Fermín Calbetón, 38. Marina, Marina, 11.

Los lectores jóvenes se llevarán una sorpresa al ver cuantos bares, comercios, restaurantes y tabernas había, que han desaparecido. Los años no pasan en balde .....

(KOXKAS - R.M. - DV. Sábado, 1 de Junio de 2002)

viernes, 1 de julio de 2016

Crónica marítima (*)

Los periódicos donostiarras de hace un siglo prestaban especial atención al puerto y a la vida entorno a sus aguas. Voy a traer hoy a esta columna las noticias recogidas en la edición de "La Voz de Guipúzcoa" del 17 de Abril de 1903. En el puerto se registraron las siguientes entradas y salidas de embarcaciones mercantes. Entradas : Vapor "Montañés", de Londres y escalas, con carga general. Efectuó en gabarras el alijo de los géneros consignados para esta plaza. Vapor "Mieres", de Gijón, con carbón. Balandra "Nueva Unión", de Bilbao, con pípas vacías. Vapor "Aller", de Avilés, con carbón.
Salidas. Vapor "Montañés", para Bilbao, con restos de carga. Balandra "Capitanes", para Zumaya, en lastres. Balandra "Urola, para Zumaya, en lastre.
Estaban fondeados en la dársena, además de los que entraron. los vapores "Iciar" y "Donostiya" y las goletas "Avio" y "Eudora".
En los muelles el movimiento de carga y descarga era muy activo. Todas las grúas se movían continuamente, dando a aquellos lugares animadísimo aspecto. La goleta rusa "Avio" continuaba la descarga de madera. Las piezas que traían eran hermosas, rectas y de mucha corpulencia. Llamaba la atención la forma en que se efectuaba la maniobra del descargue. Una ventana, aquel día a flor de agua merced al aligeramiento, pero que durante la travesía debiera estar bajo la línea de flotación a juzgar por las hierbas marinas que revestían de verde las maderas del casco hasta por encima de ella, servís para dar salida a las gruesas y largas vigas de pino procedentes de los bosques de Fernandina.
Para subirlas al muelle se utilizaba un plano inclinado y algunos cables. El cronista del periódico escribía : "Si esta embarcación por su arquitectura y aparejo nos hace recordar tiempos no tan prosaicos como los actuales, las máquinas que emplea nos hace remontarnos has épocas de las cuales tenemos conocimiento gracias a los monumentos que aún hoy se conservan. Porque para la construcción de las pirámides Ghizeh en Egipto, más tarde el acueducto de Segovia, y el puente de Alcántara en España, no se emplearon más que planos inclinados y polipastos combinados con tornos y cabrias.
No se conocía la fuerza expansiva del vapor, ni las mil aplicaciones de la electricidad, y sin embargo supliendo la falta con ingenio, combinando máquinas que transformaban la dirección y movimiento de las fuerzas, legaron a la posterioridad monumentos cuya grandiosidad asusta".
Y para terminar, leo que llegó poca bocarta aquellos días, que se cotizó a 22 pesetas el millar.

( DV. 21 de ABRIL de 2001)

viernes, 27 de noviembre de 2015

La circulación en las calles

LA circulación rodada comenzaba a ser , en 1927, un problema en las calles de San Sebastián.Cuando había un acontecimiento , como los toros, los embotellamientos eran constantes. Y en horas y días normales, ni los conductores ni los peatones hacían mucho caso a las disposiciones vigentes sobre circulación. Por eso al comenzar la Semana Grande de aquel año el alcalde , don José Antonio Beguiristain, dictó un bando que hoy llamaría la atención al lector, pero es que hace setenta años pocos cumplían las disposiciones dadas en este orden de cosas.

Decía el bando que los peatones no circularían por el centro de las calles y que al atravesar las lo hicieran por las bocacalles. La velocidad máxima de los coches dentro de la población sería de 35 kilómetros-hora y en la Parte Vieja, 20 kilómetros-hora.

Quedaba terminantemente prohibido a los vehículos de motor el escape y circular sin silenciador. A los taxistas se les prohibía fumar estando de servicio y a los viajeros se les recordaba que no tenían que satisfacer más dinero que el que marcase el aparato-taxímetro, y cuando el servicio fuera más allá del límite , el derecho a percibir el precio del regreso se entendería que era únicamente hasta la entrada del límite. Se prohibía que junto al "chauffeur" viajara persona ajena a quienes hubieran tomado a su servicio el coche.

A los autobuses se les recordaba la obligación, cuando fueran a subirse o bajarse viajeros, de acercarse a su derecha para que los viajeros pudieran montar desde la acera o apearse en ella. Les estaba prohibido pararse en el centro de las calles y circular detrás de los tranvías.

Ningún vehículo podía cruzar a los tranvías en sus paradas, debiendo detenerse hasta que éstos reanudaran su marcha.

Se establecía la circulación única en las siguientes calles : Garibay (en el sentido de Boulevard a la Avenida), Idiaquez y Legazpi (en el sentido de la Avenida a Boulevard), Alameda números pares (en el sentido de Zurriola a Igentea) y números impares (en el sentido Alderdi Eder a Zurriola); Zubieta, dirección Avenida a Miraconcha, y San Martín hasta la calle Easo, en dirección Miraconcha hasta la mencionada calle.

Por la Alcaldía se dieron órdenes a los guardias municipales para que se cumpliera este bando, anunciando el Ayuntamiento que serían multados los padres de los chiquillos que atravesaran las calles alocadamente.

Alguna circular parecida a la que comentamos nos haría falta hoy, para regular la circulación, sobre todo en determinados lugares y en determinados momentos.

(KOXKAS - R.M. - DV) 


martes, 19 de mayo de 2015

CRÓNICA MARÍTIMA

La vida en el mar, la actividad de nuestros pescadores, la pesca obtenida cada día por nuestros arrantzales interesaba a la gente que vivía por aquí hace casi un siglo. Y los periódicos dedicaban todos los días un espacio de sus páginas para contar las novedades que sucedían en la costa. Voy a reproducir lo que publicaba La Voz de Guipúzcoa el día 17 de julio de 1903.

Poco movimiento se notaba en el muelle. Un vapor que descargaba carbón; una balandra arrimada a continuación del muelle derruido; cuatro o cinco "muquizus" que surcaban las aguas de la dársena en un bote con peligro de hacerlo zozobrar por el movimiento que la imprimían haciendo travesuras dentro de él; dos barcos pesqueros, obreros que picaban sus cascos de hierro, produciendo un ¡tan, tan! de caldero viejo golpeando; un balandro de regatas, limpio, pintado de blanco con las velas recogidas; la superficie de las aguas negras, reflejando los negros nubarrones que durante el día se cernían en la atmósfera: he aquí lo que había entre muelles el día de ayer.

Salieron a pescar lo mismo los vapores de rastra que las lanchas a vapor. Estas trajeron 40 millares de sardinas que se cotizaron a 40 pesetas el millar. No extraña este precio: debe tenerse en cuenta la escasez de la pesca de esta especie y además, por la afluencia de forasteros, que hace todo comestible mayor precio que el de antes. Los vapores de rastra trajeron cerca de dos mil merluzas distribuidas en la forma siguiente: los de Mercader 800, los de Aristeguieta 500 y 600 los de Otermin.

Desembarcaron también las embarcaciones pequeñas atún, aunque en escasa cantidad, y algo de langosta.
EL MUELLE HACIA 1910 (Colección STM)


En la Pescadería ingresaron 350 kilogramos de merluza que se vendieron de una a 1,80 pesetas el kilogramo; la langosta hizo de 2,60 a 3,60 y unas piezas de salmón y lubina se vendieron a 7,50 y 6 pesetas, respectivamente.

Seguía el periódico diciendo que aquel día se esperaba en el puerto el vapor Solis procedente de Amberes, que había hecho antes escala en Pasajes. Traía carga general y fondearía en la bahía de la Concha, donde haría el alijo de las mercancias consignadas a San Sebastián. Terminaba el periódico su crónica marítima diciendo que las amenazas que habían hecho algunos armadores de abanderar los barcos con que fuesen a aumentar sus flotas, registrándoles en matrículas extranjeras si el Gobierno español no  rebajaba las ominosas tarifas que tenían establecidas, se iban cumpliendo. A Bilbao habían llegado con insignias del Uruguay los vapores Uriarte num 4, Otoyo y Masota adquiridos por armadores bilbainos.

(R.M. - KOXKAS.-DV. 16/07/2000)


lunes, 18 de marzo de 2013

CARNAVALES

Los carnavales de 1923 estuvieron pasados por agua, por lo que las fiestas callejeras se deslucieron. Un cronista local, Alberto Pedrosa escribía en «La Voz de Guipúzcoa» del 13 de febrero, martes de Carnaval: «La desanimación ha sido grande, pareciendo en algunos momentos que no se celebraban los Carnavales y que nos hallábamos en un día de fiesta ordinario, en uno de tantos domingos como tiene el año. Por otra parte, los disfraces han sido escasísimos y se han concretado en su mayoría a los niños, prueba evidente de que el Carnaval es una de la fiestas decadentes que está llamada a desaparecer, lo cual demostraría cultura y buen gusto». Pese a este pronóstico o vaticinio, setenta años después el Carnaval sigue. Pero vayamos con el de 1923.

El domingo de Carnaval salió a la calle la comparsa de caldereros, de la Euskal Billera, la sociedad koskera que más festejos organizaba. La componían cerca de un centenar de húngaros ataviados con sus trajes típicos que llevaban sus caballerías, carros y algunos hasta un mono. La pintoresca "troupe" recorrio las principales calles de la ciudad cantando las populares canciones a las que el maestro Sarriegui había puesto musica. Les importó poco a aquellos gitanos de «la Hungría» que lloviese, pues estuvieron paseando por las calles hasta la noche.

Los otros festejos callejeros fueron un aurresku infantil en la plaza de la Constitución y la «trikitixa» en el Boulevard. Los bailes tuvieron que hacerse en el kiosko de la música, debido a la amenaza de lluvia. Por la noche hubo zezenzusko en la plaza de la Constitución.

El martes mejoró el tiempo y por la tarde cerró el comercio, con lo que las calles estuvieron animadas. Hubo en la Plaza de la Constitución un concurso de baile p6r parejas y un aurresku infantil. La Euskal Billera sacó una carroza-trono y los del Umore Ona otra, que era una sidrería con un gran tonel, cocina para freír sardinas y mesas para jugar al mus al calor de la fogata. " Hubo concurso de espatadanza y makildanza, presentando los alumnos de la Escuela de Declamación una comparsa de «sorgiñas». Aquel martes se terminó con una retreta organizada por la Euskal Billera y con el entierro de la sardina. Pero si en las calles no hubo muchos festejos, no pasó lo mismo en los locales cerrados. Hubo bailes en el Victoria Eugenia, en el Casino, en la Artesana, en el Círculo Mercantil, en el Kursaal, en la sociedad Beti Emen, una sociedad nueva sita en 31 de agosto núm. 15, en el teatro Colón, en el Racing Club...Y 
banquetes en el Casino Kursaal y diversas sociedades. ..."

miércoles, 13 de marzo de 2013

COMET, INTRODUCTOR DEL CICLISMO

Fue Comet el introductor del ciclismo. en Guipúzcoa y en San Sebastián, francés como José Gervais, del que podríamos decir que fue quien trabajó denodadamente en favor del ciclismo. Se organizaban entonces, a finales del pasado siglo competiciones en el recién inaugurado velódromo, sito en el paseo de Atocha, donde luego estaría el campo de fútbol de la Real Sociedad.
En aquel velódromo, con sus dos peraltes pronunciados, su pista lisa, el centro del campo cubierto de hierba y unas tribunas desde las cuales la familia real presenciaba algunas pruebas, era Comet el animador de las competiciones que se organizaban, quien como escribió un cronista de la época «nos permitió conocer a los ases internacionales de entonces, enseñando a los donostiarras a montar en la machina, siendo Comet quien en los jardines de Miramar le enseñó a Alfonso XIII, muchacho a la sazón, a rodar montado en aquel que alguien llamó caballo de acero».
Abrió un establecimiento de venta y alquiler de bicicletas en el número 8 de la Avenida y a través de él facilitó, canalizó y popularizó la naciente afición. Por entonces nació el Veloz Club Donostiarra, establecido en la calle General Echagüe y del que fue presidente don 
Demetrio Echeverría, club que, probablemente, fue el primero. de índole deportiva que hubo en nuestra ciudad.
Y de la confluencia de ambas actividades, la comercial de Comet y la deportiva del Veloz Club el ciclismo adquirió en San Sebastián, propagándose después a la provincia, el auge que pronto hubo de lograr.
Es curioso a este respecta la noticia que daba un periódico de San Sebastián a mediadas de mayo de 1879 respecto a aquel vehículo que fue el inmediato precursor de la bicicleta propiamente dicha (el biciclo), que no adquirió en líneas generales su fama actual hasta 1893. «El viernes último a la tarde -decía la noticia a la que me refiero- un singular viajero llamaba la atención de cuantos transitaban par la carretera de Oñate a Tolosa por Zumárraga, Beasain y Alegría
Era un velocipedista extranjero a juzgar por las exclamaciones de las gentes ante su insólita presencia. Iba provisto de una cartera de viaje, mochila a la espalda, sombrero de paja y el velocípedo en que corría a rienda suelta nos pareció que tenía la rueda trasera mucho más alta que la que tienen los que hasta ahora hemos visto. A eso de las siete deteníase nuestro viajero a echar un trago de vino en Alegría, y después de descansar un rato, pasaba por Tolosa en dirección a nuestra ciudad». Fue Comet una institución en San Sebastián, la primera bicicleta del reino.

CURIOSIDADES

El largo y aburrido otoño e invierno lo combatían en 1883 los donostiarras de diversas maneras. Una de ellas eran los bailes. Abundaban, sobre todo los sábados y domingos. El 2 de diciembre de 1883 hubo tres, todos ellos muy concurridos. Uno en la elegante Tertulia de Recreo con acompañamiento de canto. 
Esta sociedad era la que más actividad desplegaba entonces. Otro baile, en la alegre Fratenal, popular sociedad que junto con la Artesana organizaba muchas fiestas. En este baile hubo acompañamiento coreográfico. Y el tercero en el Teatro Variedades, que se hallaba en la Calle Igentea, donde poco después se levantaría el Gobierno Militar. Según decía el peródico El Eco de San Sebastián, la orquestra que en este teatro actuó era afinada y en el baile hubo un surtido ambigú.
El citado periódico escribía al llegar diciembre que se trataba de "resucitar" aquel año la Misa del Gallo, el día de Nochebuena, costumbre que había desaparecido de San Sebastián a causa de los escándalos que se registraban. Y decía que "teniendo solamente abiertos los postillos de los atrios y ejerciendo rigurosa vigilancia los agentes de la autoridad a la vez que estando profusamente iluminado el interior, podría evitarse el más pequeño altercado".
Como se ve, los gamberros abundaban en aquellos tiempos, y el periódico constantemente denunciaba sus actuaciones. Uno de los lugares en los que se manifestaban era en las casas de Gorriya y en las de Ategorrieta, donde era constante la gritería y el espectáculo de taberna, en sus intermedios de cante flamenco, unas juergas que hacían imposible que las señoras y los niños pasearan por la bonita campiña. En las tardes de los domingos los "templos" de Baco ofrecían un aspecto indigno de San Sebastián.
En la calle Garibay, esquina a Peñaflorida, edificio hoy de la Caja de Ahorros, había en 1883 un gimnasio municipal que dirigía Marcelino Soroa, el escritor y poeta. Allí acudían muchachos que querían hacer realidad el mens sana in corpore sano de los antiguos. Los alumnos de este gimnasio adquirían un envidiable desarrollo a la vez que llegaban a hacer ejercicios propios de consumados artistas.
El caserío Artola, situado en lo alto que domina la vega del Antiguo, acababa de ser reconstruido aquel año. Durante la segunda guerra carlista, la colina estuvo ocupada por una batería que respondía al fuego de los cañones del célebre reducto legitimista de Ventasiquiñ. Del caserío sólo quedaron en pie las cuatro paredes y el tejado.

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