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sábado, 1 de octubre de 2022

EL REFORMATORIO


 El Reformatorio 


Los Tribunales Tutelares de Menores se establecieron en España por una ley de 25 de noviembre de 1918 y según el legislador debían funcionar en todas las capitales de provincia y cabezas de partido donde hubiera Reformatorio de Menores. Según las faltas que cometían los menores, la ley contemplaba tres casos de sanción, aplicando al primero un correctivo, como represión o breve detención, al segundo el sistema de libertad vigilada y al tercero internamiento en los reformatorios, donde se dividía a los muchachos en tres clases, observación, corrección y «vida familiar.


En San Sebastián se abrió un reformatorio en 1922, en el antiguo asilo de Uva, y se encargó al arquitecto don Ramón Cortazar realizar las obras de ampliación y acoplamiento. Tras la importante remodelación, quedó así el edificio:


Planta baja: capilla, que era el santuario de la muy venerada Nuestra Señora de Uva, y la portería del reformatorio. Entresuelo: comedores para los niños en observación y en corrección, comedor de la comunidad y cocina.


Principal: se elevó su altura, se abrieron grandes huecos, colocándose encima un piso de cemento armado. Allí se instalaron las clases y dormitorios para los niños en observación y en corrección, debidamente separados. En el segundo piso estaban los talleres, recreo cubierto y sala de retención.


A la llamada "casa del capellán'' que se convirtió en «casa de familia '' se le añadió un piso más, instalándose dos dormitorios de cinco camas, cocina y otras dependencias. En el pabellón que se dedicaba a asilo de los niños de la Beneficencia se instalaron los talleres y en el piso la enfermería. En la capilla había dos coros separados entre sí, uno para los niños en observación y otro para los de corrección.


Había en el reformatorio cuatro casas, una de observación o rectora» para niños pre-delincuentes; otra de corrección o redentora para delincuentes; la tercera de detención donde estaban aislados los ya castigados o que esperaban el fallo del Tribunal Tutelar, y la última para los niños que no estaban en condiciones de volver a la sociedad por completo, los que comían y dormían en el reformatorio, trabajando en talleres y teniendo una libertad condicionada.


Fue el domingo 1 de octubre de 1922 cuando se inauguró el reformatorio, asistiendo los Reyes y la Reina Madre, el ministro de Estado, señor Fernández Prida, el general de la Orden de la Merced y otras autoridades. Tras recorrer las instalaciones, el Rey dijo: -En San Sebastián saben hacer las cosas bien


KOXKAS 1 octubre 92 R.M.


martes, 24 de noviembre de 2015

EL EDIFICIO DEL GUIPUZCOANO

La sociedad Banco Guipuzcoano, nació el 9 de Octubre de 1899 y su primera y provisional sede estuvo en el piso principal del número 4 de la calle de Legazpi. Adquirido al empresario Eduardo Dupouy el pabellón de la esquina de las calles Fuenterrabía, San Marcial y Avenida, se realizaron obras para acomodarlo al destino del Banco. Este edificio es el que actualmente sigue ocupando. Las obras fueron dirigidas por los arquitectos don Ramón Cortazar y don Luis Elizalde, y en estos casi cien años desde su inauguración, en julio de 1902, muy poco ha variado el Banco, prueba de que acertaron en sus obras. Merece la pena realizar una breve descripción de la casa tal como estaba cuando fue inaugurada.

Daba acceso al edificio una amplia escalera de piedra sobre el atrio circular, también de piedra labrada, cuyo techo sostenía la terraza que el edificio tenía en su piso principal. En el vestíbulo, en sus muros y techos, había una decoración combinada de piedra y madera con un severo friso de mármoles de color, que labró la casa Francisco López, de Zaragoza.

Al entrar en el hall o salón , se presentaba un hermosísimo golpe de vista. El espacio que se destinaba al público estaba separado del que ocupaban los escritorios del Banco por un gran mostrador de roble que descansaba sobre un zócalo de mármol rojo, hallándose la mesa de mostrador sostenida por palomillas de bronce. Sobre los tres lados del mostrador había una guarnición de bronce en la cual encajaban los varios ventanillos por los que se comunicaba el público con los distintos negociados.

Descansaban sobre el mostrador sosteniendo el techo que estaba a gran altura, diez esbeltas columnas de hormigón armado, imitación de mármol rojo y cuyos capiteles, bases y parte tercia del fuste, eran de bronce. En todos sus detalles como en su conjunto, era de un gusto exquisito esa decoración del mostrador y de las columnas que sobre él descansaban.

El hall o patio estaba iluminado por luz cenital que la proporcionaba una vidriera de colores,obra del famoso Jules Maumejean, de Biarritz, y tenía, además, luz y ventilación a través de quince grandes ventanas defendidas por artísticas rejas de hierro forjado. En esas ventanas había ingenioso mecanismo para abrir y cerrar sus persianas, que eran una novedad en San Sebastián.

Sobre la planta baja, había una balaustrada de bronce. Nada más lujoso, artístico y de mejor gusto que los paneles de la balaustrada. Las escaleras del edificio eran de mármol blanco.

Algo, no mucho ha cambiado el edifico de hace un siglo con el de hoy, pero ofrece una imagen clásica.

(KOXKAS - R.M. - 2002)



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