"Trancazo" en Santa Teresa
viernes, 4 de noviembre de 2022
sábado, 15 de octubre de 2022
EL CONVENTO DE SANTA TERESA
El convento de Santa Teresa
No diré yo que hoy San Sebastián vive de espaldas al convento de Santa Teresa, donde unas religiosas oran y laboran, a las que se acercaban antaño nuestros mayores en los momentos de las dificultades.
La presencia del convento de Santa Teresa en la vida de la ciudad fue en siglos pretéritos intensa y constante. Con motivo de las muchas guerras que ha vivido San Sebastián, cuando fueron cerradas las parroquias de Santa María y San Vicente, el templo abierto era el de las religiosas carmelitas, en cuya iglesia se administraban los Sacramentos y se celebraban los funerales.
Un cronista de la ciudad escribió hace muchos años: «Preguntad a las familias de abolengo donostiarra lo que para ellas suponía el convento de Santa Teresa, y oiréis que en su iglesia se cobijaba todo cuanto San Sebastián tenía de místico o devoto. Los ejercicios espirituales allí se tenían: las cofradías más antiguas como la del Rosario y la Tercera Orden de San Francisco, en ella practicaban sus cultos mensuales; el subir sus empinadas escaleras los días clásicos como el 16 de julio y el 15 de octubre, era para muchos cuestión de honor; el ser uno agraciado el día de la fiesta onomástica con una fuente monumental de arroz con leche, bañada con canela, era el más valioso regalo que se podía apetecer; nada digamos de los pajaritos de papel que con los nombres de los Santos Patronos se repartían y aún se reparten a domicilio al comenzar el año, pues ellos demuestran que en el silencio del claustro había alguna alma sensata que se acuerda del pecador.
En los claustros de Santa Teresa han vivido las hijas de las familias más linajadas, y aunque sepultadas para el mundo, su recuerdo no se extinguía entre nuestros conciudadanos, quienes la iban recordando de generación en generación, con sus fisonomías fisica y moral».
A los oficios de Semana Santa siempre acudía uno de los tenientes de alcalde del Ayuntamiento, y él era el que guardaba la llave del Sagrario del Monumento desde la mañana del Jueves a la del Viernes Santo.
Cuando no hace tantos años el tráfico rodado por nuestras calles no era como ahora, yo recuerdo que en las vísperas de las fiestas importantes, al atardecer, el volteo de las campanas de Santa Teresa llegaba a casi toda la ciudad. Y cuando cesaba, otro convento, el de San Bartolomé, comenzaba a enviarnos el mensaje que anunciaba que faltaban pocas horas para la fiesta del Corpus o de la Ascensión o de la Inmaculada.
R.M.15 octubre 95 KOXKAS
EL CONVENTO DE SANTA TERESA
El convento de Santa Teresa
Anciana y enferma, agotada de tanto trabajar y de tanto caminar bajo el sol abrasador dell páramo, azotada por el cierzo del Castilla, pisando tierras heladas. o sendas anegadas de agua, Teresa de Jesús se siente morir. Se halla en Burgos y quiere volver a su primera fundación, el convento de San José de Avila. Emprende el camino, pero tiene que quedarse en Alba de Tormes, obligada a guardar cama "¡Válgame Dios, qué cansada me siento! dice a sus monjas. Mas ha veinte años que nunca me acosté tan temprano». Pocos días después moria tras catorce horas de éxtasis. Era el 4 de octubre de 1582. Y hoy es su fiesta y la conmemoración del cuarto centenario de su muerte a la que el Papa Juan Pablo II ha querido sumarse, aunque por razones electorales haya tenido. que retrasar el viaje.
Teresa de Cepeda y Ahumada, nacida en noble cuna, escuchó la voz del Señor y cambió las elegantes tocas femeninas por el sayal del Carmelo y los. delicados chapines por las sandalias de leñosa fibra. Reformó la orden y aquella «fémina inquieta y andariega pobló España de conventos. Sus hijas. hoy que es el dia de la Santa, celebrarán gozosas la fecha y repetirán su frase de «Camino de perfección: "Acá esta hambre no la puede haber, que basta a que se rindan; a morir, si, más no a quedar vencidos»
La santa en su andariega vida, no llegó a San Sebastián y fue alguna de sus hijas la que en 1661 fundó el convento de Santa Teresa que se alza en la ladera de Urgull y que después de tres largos siglos de existencia es consustancial con la ciudad. Sus muros, asomados sobre la bahía, dominando el caserio de la urbe, han sido testigos de las páginas de la historia de nuestro pueblo, algunas de ellas. tristes y calamitosas.
El reverendo Joaquin Ordónez nos hace una descripción de cómo era el convento a mediados del siglo XVIII, cien años. después de su fundación, y desde entonces poco ha variado el mismo. El convento de Descalzas de Santa Teresa "está tan alto que para subir a la iglesia hay más de sesenta pasos de escalera, además de una cuestecilla que equivaldrá a otros veinte pasos; esta escale:a está con mucho arte dividida en dos, una ancha y otra angosta, porque las mujeres suban y bajen con decencia y honestidad».
En la época en que escribe Ordóñez había en el convento veintidós religiosas entre legas y de mitra, tenia cuatro capellanes que se turnaban por semanas y un vicario que confesaba a las monjas y presidia las solemnidades religiosas.
Las monjas, de rigurosa clausura, vivian y viven de la caridad. de los fieles y de una huerta que está tan pendiente que parece que está colgada del Castilio y la falta poco para llegar arriba». Las limosnas no las faltan y los mariñeles del puerto figuran entre los más asiduos a la hora de la generosidad. Las monjas suelen corresponder obsequiando con un arroz con leche elaborado mediante fórmulas secretas y con manos angélicas
Vida de oración y sacrificio la de estas monjas donostiarras que siguiendo a Santa Teresa "mueren porque no mueren".
R.M. KOXKAS 15-X-82
Entrada destacada
LAS CALLES ANTES DE 1813
Antes de la destrucción de San Sebastián en 1813, la ciudad era insalubre, mal ordenada, lúgubre. La actual Parte Vieja, que se levantó sobr...
-
Antes de la destrucción de San Sebastián en 1813, la ciudad era insalubre, mal ordenada, lúgubre. La actual Parte Vieja, que se levantó sobr...
-
El presidente del Consejo de ministros, don Antonio Cánovas del Castillo, llegaba a San Sebastián en el expreso de Madrid la mañana del vi...