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viernes, 15 de marzo de 2013

BARES Y TABERNAS

Al final de la década de los cuarenta, las aficiones o las modas llevaban a la gente a abandonar los cafés y los grandes bares y se iban a los pequeños establecimientos de bebidas y a las tabernas. Desde un día de abril que se abrió el "Borda Berri" nuevos nombres hubo que añadir a la lista de establecimientos de bebidas. Se habían cerrado el Viena, Toledo, Marina, Iribas, Oriental y se abrieron, hasta noviembre de 1950 el Chistu, el Nuevo Mesón, Paco Bueno, Gu, Acuarium, Aloña, Kox-kak, La viña, Gazpio y en Gros el Recalde, Julián, Felipe, Antonio y Miguelcho, y sólo uno había cerrado por entonces, el Anastasio. La gente prefería las barras de los bares que los divanes de los antiguos cafés.

Según datos que recojo de un Anuario correspondiente a 1950, en San Sebastián había a comienzos del año 299 bares y tabernas. Ninguna otra clase de establecimientos o despachos superaba esa cifra. Había más bares y tabernas que carnicerías, que fruterías, que zapaterías, que consultas de médicos y abogados. Había más establecimientos de bebidas que tiendas de comestibles. En el citado Anuario contamos 299 bares y tabernas y sólo 272 tiendas donde la gente podía surtirse del comestible diario.

La Parte Vieja era donde había más establecimientos de bebidas. En la parte comprendida entre la calle San Juan, Alameda, Igentea y Muelle, con exclusión del Ensanche oriental, había 83 bares, tabernas, bodegones y sidrerías. Si a esta cifra se suman las dieciséis sociedades populares que entonces tenían su sede en la Parte Vieja, la cifra llegaba a 99.

En lo viejo, donde habitaba menos de la décima parte de la población donostiarra, se hallaba la cuarta parte de los establecimientos de bebidas.

En Francia existían dos leyes de 1886 y 1913 por las que se facultaba a los Alcaldes para dictar los decretos en los que se fijarían las distancias mínimas a iglesias y escuelas en las que podían situarse los establecimientos de bebidas. En Madrid hace unos cincuenta años los representantes sindicales de restaurantes económicos y bodegones adoptaron el acuerdo de fijar en 150 metros la distancia mínima que tenían que guardar los establecimientos de ese género que se abriesen en lo sucesivo. Aquí no había nada de eso y así vemos un auténtico cinturón de tabernas cercando a Santa María y San Vicente.

Y para terminar un dato: expendía cada establecimiento de bebidas un promedio diario de 50 litros de vino, algunos como Casa Alcalde más, que era el equivalente a 750 chiquitos.


DV - KOXKAS - R.M. - 15/9/98

miércoles, 13 de marzo de 2013

CAMPAÑA MORALIZADORA DE LOS TABERNEROS



Ahora se lamentan muchos padres, educadores, religiosos, etcétera, que los chicos, siendo muy jóvenes , de 15 o 16 años, abusan del alcohol. Van a tabernas y bares, a centros de diversión en los que se acostumbran a beber. Esto sucede ahora, pero sucedía también ayer, en un ayer un tanto lejano. Veamos lo que sucedía en 1907.
Era presidente de la sociedad del gremio de taberneros de San Sebastián el señor Berástegui y tuvo una feliz idea que sometió a la aprobación de sus compañeros. Les dirigió un escrito inspirado en nobles fines, escrito en el que , después de una entrada, decía así :"Me refiero a esos jovenzuelos de 15 a 18 años que acostumbran a frecuentar los establecimientos de bebidas, con un afán por lo visto de emprender desde muchachos la senda del vicio y adquirir el hábito de la embriaguez, tan perjudicial para la sociedad si que también para el propio individuo.
Estos jovencitos llegan a los establecimientos de bebidas, piden un cuartillo como las personas mayores, reclaman una baraja y juegan y blasfeman de una manera tan escandalosa como digna de correctivo. Los que somos padres sabemos cual es el sistema más apropiado para nuestros hijos: la escuela o el taller, nunca la taberna.
Y como taberneros tenemos la obligación de dignificar el gremio, censurado por algunos que no ven con buenos ojos que en nuestros establecimientos demos albergue a la juventud, porque bebiendo, jugando y blasfemando se pervierte, como padres tenemos igualmente el deber de impedir por todos los medios posibles que la juventud adquiera desde su más tierna edad unos hábitos que tarde o nunca desaparecen y pueden ser tal vez su perdición.
Por las razones expuestas y por otras que dejo a la consideración de ustedes, entiendo que se impone una acción común y que todos los que componemos el gremio de taberneros debemos llevar a la práctica para no expender en nuestros establecimientos ninguna clase de licores ni vinos a jóvenes menores de 18 años y menos facilitarles barajas ni otros instrumentos de juego".
La idea del presidente del gremio de taberneros fue acogida por sus compañeros en la profesión con calor y el periódico comentaba: "Repetimos el aplauso que concedemos con gusto al gremio de taberneros, si, como esperamos, secunda la noble idea de su presidente".
Parece que el gremio de taberneros siguió las ideasexpuestas por su presidente, pero con el paso de los días se volvió poco a poco a lo denunciado.

 
DV- R.M.- 05/07/2000 

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