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sábado, 10 de septiembre de 2022

BATALLA DE FLORES

 Batalla de flores 


Una fiesta que ya no se celebra es la batalla de flores. Un cronista exigente decía que uno puede imaginarse a un veneciano vestido de gratos colores, con plumas, con melenas, con una bella gallardía en toda su persona, arrojando flores a una ventana orlada de magníficos ornamentos escultóricos. ¿Cómo poner al lado a un señor pelado, tieso, rígido, vestido con pantalón blanco, chaleco gris, americana negra. sombrero de paja, redondo como un plato? ¿Hay algo más prosaico que un señor moderno vestido con una indumentaria fea, tiesa, incómoda y de horrible combinación de colores?-,

Una de estas batallas de flores se celebró en San Sebastián el domingo 11 de setiembre de 1904. Se habían montado tribunas en la Avenida y en la calle Hernani y en una de ellas estaban 300 turistas alemanes que habían llegado a bordo del barco -Meteor. De aquellas tribunas, la que más llamó la atención era la de la Unión Artesana, cuya techumbre era una parra de la que colgaban racimos de uvas naturales. Cuatro bandas de música amenizaron la fiesta: la Municipal, la del Regimiento de San Marcial, La Unión y la Bella Iruchulo.

A las 4 comenzó el desfile de los 89 coches de caballos, dos automóviles y una bicicleta que tomaban parte en la fiesta, y de todos ellos destacaban una docena de vehículos adornados con mucho gusto con flores naturales.

A las 5 llegó el Rey en un landó descubierto acompañado de tres ayudantes, subiendo a la tribuna de autoridades. El tiroteo graneado de flores y confetis entre los ocupantes de los vehículos y los espectadores no cesaban. A las 5.30, el Rey volvió a ocupar su landó y recorrió varias veces el campo de batalla, aguantando una lluvia de flores. El monarca, que ocupaba la parte posterior del carruaje, calóse el barbuquejo de la gorra y tomó parte activa en la batalla. Al pasar por donde estaba tocando una banda, arrojó manojos de flores a la ancha boca de los bajos, apagando así las voces de éstos. A los turistas alemanes se les dieron varias cestas llenas de flores para que se defendieran de las acometidas de los donostiarras.

Los carruajes premiados fueron para las señoritas Peña, Larralde, Alonso Zabala, Gaitán de Ayala y Satrústegui, y la bicicleta adornada con colores de México y España, montada por la niña Judih Montijo

 La reina de las fiestas fueron... las mujeres,  que  parecían con sus largos trajes blancos, ondulosas flores de loto, más ricas, más codiciadas que el loto, como escribió José Maria Salaverria.

10 Septembe 94 KOXKAS - R.M.


BATALLA DE FLORES

 Batalla de flores


San Sebastián no podía olvidar que sin llegar a arrebatarle el cetro de las fiestas a Niza, competía con la ciudad francesa en saber organizar festejos. Y recordando esto, en el verano de 1925 se organizó una batalla de flores que fue presenciada por más de 30.000 personas y que se desarrolló en el paseo de los Fueros.

Se habían levantado unas tribunas para la familia real, autoridades, invitados y jurado, adornadas todas ellas con flores y plantas, banderolas, jarrones, escudos y trofeos. Tres bandas de música, la Municipal, la Iruchulo y la Armonía amenizaron la fiesta que comenzó a las cuatro y media de la tarde del miércoles 9 de setiembre.

Hubo dos desfiles, el primero de coches y el segundo de carrozas y se inició llegando al paseo un landó de la Unión Artesana. Venían después los autos y charretes de los señores Pérez de la Roca, Francisco Arocena, Vicente Aresti, San Julián, Elías Iraola, Silió, coche del Círculo Mercantil que llevaba a la zaga una figura de Mercurio y en el que iban Manolita Valentín, Mary y Pepita Sesma, Irene y Mañu Irureta y Marichu Lizarriba y el coche de los maceros del Ayuntamiento.

A continuación se inició el desfile de las carrozas, por este orden: Jarra de Talavera con flores blancas y azules, yendo en ella las señoritas Ibáñez, San Martín y Goitia. Jarrón etrusco con las señoritas Escribá de Romaní e Isabel Aristeguieta. Góndola veneciana con las señoritas de Romero. Carroza alegórica con las señoritas de Areizaga, Herreros de Tejada y Roca. Farol japonés con las señoritas de Aguirrebengoa, Careaga y Zarauz. Cesta valenciana con las señoritas de Asuero, Domínguez y Rezola. Abanico antiguo con las señoritas Pérez de Errado, Lopetegui y Peironcely que vestían trajes de época. Payaso con un pelotón dentro del cual iban las señoritas Marichu Rezola y María Teresa Saavedra. Una peineta, con las señoritas Dotres, Aizpurua y Elósegui. Una tortuga, con las señoritas Lequerica y Verdugo. Ramo valenciano con las señoritas Tellechea, Sasiain y Ceberio. Cofre hecho con flores, con la tapa entreabierta, con las señoritas Margarita, Paquita y Emilia Cruz. Tamborrero clásico donostiarra llevando dentro del tambor a las señoritas Conchita Saldaña, María Luisa Carrero, Carmen Mendizábal y Merceditas Turrientes. Carroza de los señores de Juanena con las señoritas Pilar Gaitán de Ayala, María Zappino, Marichu Azcona, María Teresa Méndez Vigo, Paloma Sanjuanena, Isabelita Gaitán de Ayala y Carmen Sanjuanena. La Concha con una caseta de playa ocupada por las señoritas Carmen y Raz Peñalba y Juanita Linares. Cerraba la comitiva una hermosa locomotora en cuyo tándem iban las señoritas Carmen Angulo, Manolita Antonanzas, Conchita Borrajo, Juli Arcelus, Consuelito García y Elisa Gómez.

La batalla de flores convirtió el suelo en una alfombra de flores, librándose combates entre el público y las ocupantes de las carrozas. El jurado, compuesto por Rogelio Gordón, Alfredo de la Peña, el delegado gubernativo Saldaña, el concejal Angel Azqueta y el arquitecto J. Alday dio el primer premio a la locomotora hecha por los ferroviarios de Irún.


R.M. KOXKAS10.09.85


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