Mostrando entradas con la etiqueta regimiento sicilia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta regimiento sicilia. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de octubre de 2022

EL REGIMIENTO DE SICILIA

 El Regimiento de Sicilia 


El Regimiento de Sicilia que desde 1719 se halla de guarnición en San Sebastián, celebra estos días el 458 aniversario de su fundación acaecida el 23 de octubre de 1534. Son muchas las acciones en las que sus hombres han intervenido, cubriéndose de gloria Voy a recordar una de ellas.

22 de julio de 1795. Tras ser guillotinado Luis XVI, varias naciones europeas, entre ellas España, entraron en guerra con Francia. A favor del impetu popular, se armó y cubrió la línea de los Pirineos.

De los tres regimientos que dispuso España, el de Navarra intervino en acciones memorables. En una de ellas, la de Ollarregui, la izquierda de nuestra línea constituida por la posición de la Meseta, estaba ocupada por el Regimiento de Sicilia. Las tropas españolas que cubrían la garganta del Ollarregui tuvieron que retroceder ante los violentos ataques franceses, siendo gravemente herido de dos balazos el coronel don Agustín Goyeneta y el teniente coronel don José González Acuña.

La situación de los hombres de Sicilia era tan crítica ante el acoso de fuerzas muy superiores en número, que el heroico coronel pese a las graves heridas que sufría, se levantó del suelo y se puso a la cabeza de sus hombres, lanzándose a la bayoneta para romper las filas enemigas, hasta que una tercera bala le derriba en tierra, moribundo. Caen prisioneros el teniente coronel y el mayor del Sicilia, tomando el mando el capitán don Juan Aguirre que contraataca con sus hombres, pero se ve obligado a retroceder, abriéndose paso en un hábil movimiento de retirada hasta llegar al pueblo de Izarbe, y desde este punto contraataca, obligando a los franceses a replegarse a las primeras posiciones que habían ocupado aquel día.

El heroico comportamiento de los hombres del Sicilia llenó de admiración a los españoles, y los franceses, cuando se firmó el armisticio como prólogo a la paz, pidieron abrazar a los restos del valeroso cuerpo, tributándoles cumplidos elogios. El Rey Carlos IV concedió como premio a los hombres del Sicilia un escudo de distinción con este lema: «Valor, firmeza y constancia, que debía llevarse en el brazo izquierdo y colocarse en las banderas, disponiendo que por clases fueran agraciados sus individuos en un grado, y que la noticia de la acción de Ollarregui se publicara en la orden general del Ejército.

La historia de los hombres del Sicilia es una de las más brillantes de nuestros soldados que en Flandes, en el Milanesado, en Argel... lucharon con valor y supieron morir con va lentia.


KOXKAS  23 octubre 92  R.M.

LOS HOMBRES DE SICILIA

 Los hombres de Sicilia


Estos días los hombres del Regimiento de Sicilia, de guarnición en San Sebastián desde el año 1719, celebran el 457 aniversario de su fundación. Fue el 23 de octubre de 1534 cuando el rey Carlos I expedia un decreto dirigido al virrey de Nápoles ordenándole que las fuerzas de infanteria que estaban en la isla de Sicilia constituyeran un Tercio bajo el pie de doce compañías. El nombre de Tercio procede de la formación de unidades militares en las que figuraban las armas que entonces se usaban y pique eran arcabuz, espada co, y de ahi que a los soldados se les llamase, respectivamente, arcabuceros, doseletes y piqueros. Fue Gonzalo de Córdoba, el Gran Capitán, quien acopló las tres armas. Y el título de Tercio apareció por las reformas decretadas por los Reyes Católicos, el cardenal Cisneros y Carlos V.

El Tercio de Sicilia, junto al de Lombardía -formado por infantes residentes en la ciudad de Milán- sirvieron de modelo a los demás y estaban regidos por unas ordenanzas en las que constaban severas prescripciones morales y normas religiosas, imponiéndose castigos a quienes delinquian. Dice un cronista que a la par que se cultivaba el espíritu, se educaba el corazón del soldado y se atendia el desarrollo y educación de las. fuerzas fisicas, siendo los dos Tercios citados restauradores de las prácticas griegas en ejercicios de gimnasia, el manejo de las armas, correr, saltar, nadar y cuanto se reputaba de utilidad en campaña. Aquella infanteria asi formada dejó atrás a la francesa, la alemana y la italiana, y fue considerada por sus hazañas la mejor del mundo.

Cuando se fundó el Tercio de Sicilia, constaba de doce compañías y cada compañía de 150 hombres con un capitán, un alferez y dos sargentos, y la plana mayor contaba con un maestro de campo, sargento mayor, capitán barrichel de compañía, dos alguaciles y un carcelero.

El Tercio de Sicilia comenzó siendo mandado por el maestre de campo Jerónimo de Mendoza, y fue en La Goleta, fortaleza defendida por los mejores hombres que entonces tenia el turco, donde escribió su primera página de gloria. Asaltaron la fortaleza con tal brio, que el emperador Carlos V, que presenció la acción, calificó a aquellos bravos con estas palabras: «Son mis leones de España». Después, los de Sicilia combatirían en Francia, Italia, Alemania, Países Bajos, el Danubio, Portugal... Los nombres de La Goleta, Túnez, Argel, Disier, Ligni Mariemberg, Francfort, Turín, Bruselas, San Quintin, Gravelinas, Cascaes, Granada, Setubal, Malta, recuerdo son de batallas en las que escribieron con sangre su nombre. En Mulberg, los de Sicilia atravesaron el Elba a pie firme con los mosquetones y municiones sobre su cabeza expurgando de enemigos la orilla derecha, decidiendo aquella memorable batalla. En Agilastro, Stefarda y Gerisola murieron para no conocer la derrota, y en Gelves, en la escuadra del duque de Medinaceli, resistieron y perecieron casi todos en la lucha. Pero no fue ésta la única acción en el mar de los de Sicilia: también estuvieron en Lepanto, en la Invencible, en Messina.

No soplan ahora vientos muy favorables a la milicia y la gente se olvidó de lo que escribió Spengler: «Al final será un pelotón de soldados el que salve la civilización, o el verso de Rubén Dario: «La alta virtud resucita/ que a la hispana progenie hizo dueña de siglos».


KOXKAS 23 octubre 91 R.M

EL REGIMIENTO SICILIA

 El Regimiento de Sicilia


En estos días en que el Regimiento de Sicilia, tan vinculado durante años y años a San Sebastián, celebra el 456 aniversario de su fundación, resulta obligado el dedicar unas líneas a la gloriosa unidad, la más antigua de nuestro Ejército.

Nació el 23 de octubre de 1534 como uno de los tres Tercios (Milán. Nápoles y Sicilia) por una orden de Carlos I. En esa fecha el Emperador expedía un decreto dirigido al Virrey de Nápoles ordenándole que las fuerzas de Infanteria a la sazón residentes en Sicilia constituyeran un Tercio y asi se formó, con hombres que habian participado en la toma de La Goleta, en poder de los turcos, reunidos en doce compañías de 150 a 200 hombres cada una, divididas por su armamento en arcabuceros. coseletes y picas, siendo su primer Maestre del Campo don Jerónimo de Mendoza.

Sus primeros hechos de armas fueron en Túnez contra Barbarroja (1541) y en Europa contra Francia y Bélgica (1542-1544). llegando los coseletes del Tercio a cruzar el Elba a nado bajo el fuego enemigo, con las espadas en la boca, para permitir el paso del río al resto del Ejército. 

Resulta imposible encerrar en unas pocas líneas toda la dilatada y gloriosa historia de este Regimiento cuyos hombres participaron en contiendas en tres continentes, desde las costas de África al corazón de Europa y a las lejanas tierras de Cuba y Puerto Rico. Memorable fue su intervención en la batalla de Lepanto contra el turco, cuando ante las pretensiones de éste de apoderarse de Chipre se formó una Liga entre España, Venecia y los Estados Pontificios. En aquella batalla, el Tercio de Sicilia, embarcado en las naves de don Juan de Cardona, avanzó en vanguardia de la flota cristiana, ejerciendo tal esfuerzo durante el combate que de sus quinientos hombres sólo cincuenta quedaron tras la derrota del Turco»,

Inmediatamente después, el Tercio de Sicilia lucha en Flandes contra el Duque de Orange en los sitios de Mons y Harlem y tal vez la tumba que olvidada se halla en una iglesia de Amberes guarde los restos de un hombre de Sicilia. En el epitafio, «la forma más noble del silencio», puede leerse: “Se gana el cielo con la espada”.

Los de Sicilia estuvieron en 1588 con la Armada Invencible. en el galeón San Mateo que se perdió después de seis horas de encarnizado combate. Al comenzar la guerra de la Independencia el Regimiento que se encontraba en San Sebastián, recibió orden de incorporarse al Ejército de Napoleón pero su patriotismo le hizo incumplirla y salió sigilosamente de la ciudad atravesando toda la Peninsula, incorporándose a otros batallones en Algeciras. En aquella guerra intervino en las batallas de Bailén (1808), Uclés, Mora, Consuegra (1809) Chiclana, Sagunto, capitulación de Valencia (1811) y Caracuel y Torralba (1812) También estuvieron los hombres de Sicilia en la guerra de Marruecos, en las batallas de Tetuán y Wad Ras y en nuestro siglo contra Abel-Krin y en otros hechos de armas.

El Regimiento tiene la Laureada de San Fernando y tres Medallas Militares. Ha tenido veintiún maestres de Campo y setenta y tres coroneles, entre éstos don Francisco Javier Castaños, el vencedor de Bailén y don Tomás de Zumalacárregui, el mítico jefe carlista

Historia de triunfos y reveses, pero hoy casi nadie canta la belleza del sacrificio.


KOXKAS  23 octubre 90 R.M.

domingo, 4 de septiembre de 2022

A CUBA

 A Cuba


Ardía la guerra de Cuba, se había iniciado la de Filipinas, en Puerto Rico se detectaban sospechosos movimientos de partidas. Estamos en setiembre de 1896 y en San Sebastián, donde se hallaba la familia real, se seguía con interés y patrióticos ardores las noticias que llegaban de Pinar del Río, de las trochas de Mairiel, de Guanaja y Baracoa.

Soldados pertenecientes a los regimientos de Sicilia y Valencia, de guarnición en San Sebastián, iban a embarcar para Cuba, para reforzar a las fuerzas que allí había. Dos compañías formadas por 10 oficiales, 6 sargentos, 12 cabos y 5 cornetas y 427 soldados del Regimiento de Sicilia, y otras dos del Regimiento de Valencia, eran los que el 4 de setiembre marcharon a Santander para embarcar en este puerto con rumbo a Cuba.

La víspera, la ciudad despidió a los soldados. El aire marcial del pasodoble despertó aquella mañana a los donostiarras. ¡Los soldados de la patria que marchan a Cuba, a defender la honra nacional con su sangre y su ardimiento!», escribía el periódico La Unión Vascongada.

Y la gente corría por las calles para ver a los soldados que, luciendo el uniforme de rayadillo, desfilaban marcialmente hacia la Zurriola, donde iba a celebrarse una misa de campaña.

«El espectáculo era hermoso, indescriptiblemente: resplandecía el cielo azul, profundo, inundado de luz y alegría; el ancho paseo, con su rumorosa bóveda de hojarasca, ofrecía un fresco toldo, bajo el que se apiñaba una multitud abigarrada, mezcla de todas las clases sociales, damas elegantes, obreros, señores, autoridades, gente del pueblo, todo el mundo engalanado como para una fiesta. En medio del paseo, una columna de honor, las compañías con sus jefes y oficiales; hileras de bravos muchachos ufanos de su puesto honrosísimo.

La reina regente, con el rey niño, que vestía uniforme de cadete de infantería como el de los oficiales que iban a Cuba, y las infantas, acudieron a la misa.

La gente obsequiaba a los soldados. La Diputación entregó una peseta y una cajetilla de tabaco a los soldados, dos pesetas y una cajetilla a los cabos y tres pesetas a los sargentos y una caja de cigarros a los oficiales. El Ayuntamiento, que había abierto una suscripción, entregó 10, 8 y 6 pesetas a los sargentos, cabos y soldados, respectivamente. En una tienda de la calle Legazpi, entraron unos soldados para adquirir jamón y el dueño les regaló uno entero y dos docenas de chorizos.

En olor de multitud marcharon aquellos soldados en la mañana del 4 de setiembre.


R.M. - KOXKAS - 4 septiembre 94


Entrada destacada

LAS CALLES ANTES DE 1813

Antes de la destrucción de San Sebastián en 1813, la ciudad era insalubre, mal ordenada, lúgubre. La actual Parte Vieja, que se levantó sobr...