Se va apagando lentamente la vida de José María Usandizaga que rodeado de toda su familia espera tranquilo la última hora. Un testigo de excepción, el sacerdote don Víctor Garitaonandia estuvo junto al compositor las ocho horas que precedieron al tránsito y contó después como se fueron desarrollando. La revista "Razón y Fe" publicó este testimonio. Católico fervoroso, recibió el Santo viático y los demás Sacramentos con serenidad de ánimo. El mismo José María redactaba los telegramas que habían de dirigirse a sus amigos.
domingo, 5 de octubre de 2025
1995 - Muerte de Usandizaga
Fue el 5 de octubre de 1915 a las 3 de la madrugada cuando dejaba de existir José María Usandizaga, el músico que con su genio creador escribió páginas imperecederas A las 7 de la tarde entró el enfermo en estado agónico, tan pronto perdía el conocimiento como lo volvía a recobrar y en esos momentos de lucidez llamaba a sus padres y hermanos despidiendose con gran ternura y entereza de ánimo. Los doctores Beguiristáin, Castillo y Oreja no se apartaban de su lado y el R.P. Martinez y el párroco de Santa María don Esteban Lasa le proporcionaban auxiliso espirituales. Le colocaron un crucifijo entre las manos y con él murió.
Contaba 28 años de edad este donostiarra impar, al que la enfermedad que padecía, tuberculosis, le obligó a alejarse con frecuencia de la vida de la capital para proporcionarle aires del campo.
Gozaba de unas disposiciones artísticas únicas que demostró bien pronto en el piano, su instrumento preferido ante el que pasaba horas y horas. Un tío suyo, don José Domercq, le puso en relación con el pianista francés M. Francis Planté, quien le recomendó cursara estudios en el Conservatorio de París y siguiendo su consejo se trasladó a la capital francesa, donde tuvo como profesores a Vincent D'Indy, César Franck, barón de Fombelle... Contaba entonces Usandizaga 14 años de edad.
Pero su enfermedad le obligó a regresar a San Sebastián. Algo mejorado, volvió a estudiar a París, viniendo los veranos a España. Aquí pasaba unos días en San Sebastián y luego se iba al campo, y en Vidania, Urnieta, Lesaca y Yanci pasó grandes temporadas. "Mendi Mendiyan" la escribió estando en la cama y "Las Golondrinas" la terminó en el caserío "Aguirre" de Urnieta. "La llama" la compuso en Yanci.....
Los funerales se celebraron en Santa María, asistiendo el obispo de la diócesis, el prior de las Ordenes Militares, monseñor Irastorza, el Oficial de la Secretaría de la Reina don Enrique Franco, en representación de la augusta dama y las autoridades donostiarras. El Orfeón cantó la misa de Perossi bajo la batuta del maestro Esnaola. El entierro salió de su casa, en Garibay 6, siendo llevado el féretro a hombros. El cortejo se paró ante el Gran Casino, donde la orquesta interpretó un andante compuesto por Usandizaga, en el Victoria Eugenia, otra orquesta interpretó el preludio del tercer acto de "Las golondrinas" y al final del puente de Santa Catalina el Orfeón entonó el Ave María de "Mendi Mendiyan". Así despidió San Sebastián a Usandizaga.
(KOXKAS - R.M.) (Cortejo fúnebre)
miércoles, 5 de octubre de 2022
EL ÚLTIMO ADIÓS A JOSE MARÍA USANDIZAGA
El último adiós a José María Usandizaga
Se va apagando lentamente la vida de José María Usandizaga que rodeado de toda su familia espera tranquilo la última hora. Un testigo de excepción, el sacerdote don Victor Garitaonandía estuvo junto al compositor las ocho horas que precedieron al tránsito y contó después cómo se fueron desarrollando. La revista «Razón y Fe»> publicó este testimonio. Católico fervoroso, recibió el Santo Viático y los demás sacramentos con serenidad de ánimo. El mismo José María redactaba los telegramas que habían de dirigirse a sus amigos Después de oir la recomendación del alma, llamó a sus padres y hermanos y les dijo: «Adiós para siempre», a lo que su madre repuso: «¿Cómo para siempre? Hasta el cielo», diciendo el maestro: «Es verdad, madre mía, hasta el cielo». Y desde ese momento sólo pensó en su eterna salvación y en oír las exhortaciones de su confesor, el P. Martínez S.J., de don Víctor Garitaonandía y de don Esteban Lasa, párroco de Santa María. Le preguntó el médico cómo se hallaba y contestó que mal, agregando inmediatamente: «He dicho que mal, y no es verdad; quería decir que estaba conforme con la voluntad de Dios». Poco después, comprendiendo que había llegado el último momento dijo con toda la plenitud de sus facultades: «Ahora me voy». Fueron sus últimas palabras. Eran las tres de la madrugada del martes 5 de octubre de 1915. El maestro acababa de morir.
Los periódicos, por razones de la hora, solamente daban aquel día la escueta noticia, pero al siguiente dedicaban amplios y preferentes espacios a la muerte de Usandizaga, noticia que causó auténtico dolor en San Sebastián, como se puso de manifiesto en los funerales y en el entierro celebrados el miércoles día 6. La iglesia de Santa María estaba llena y tuvo que quedarse gente en la calle sin poder Centrar. En sitio preferente se hallaba, en representación de la Reina Madre doña María Cristina, el maestro Enrique Franco. Allí estaban los obispos de Ciudad Real y Vitoria, monseñores Irastorza y Melo, el maestro Jesús Guridi y todas las autoridades. Ofició la misa el reverendo don Eustaquio Andonegui y la capilla de la parroquia, reforzada por elementos del Orfeón Donostiarra, cantó la miša de Perossi y un «Dies irae» de Esnaola instrumentado por Usandizaga.
Después tuvo lugar el entierro. El féretro, sobre el que fue colocada la boina roja del Orfeón que usó el maestro, fue sacado a hombros de su casa por los señores Peña, Tutón, Aramburu, Gaitán de Ayala, Aranzadi y Olave. La comitiva la abrían los niños y ancianos de la Casa de
Misericord
ia, luego iba el clero parroquial con cruz alzada y el féretro que fue todo el rato llevado a hombros. Seguía la presidencia del duelo con todas las autoridades, varios coches con coronas y por último las bandas municipal, Iruchulo y La Armonía. Al llegar el féretro al Casino, la orquesta dirigida por el maestro Larrocha tocó un Andante obra del maestro mientras ocho empleados cubrían materialmente el féretro de flores. Se detuvo el cortejo en el Victoria Eugenia y la orquesta del teatro dirigida por el maestro Bellezza, interpretó el preludio del tercer acto de «Las Golondrinas» y al llegar al puente de Santa Catalina el Orfeón cantó el Ave María de «Mendi Mendiyan»>.
Así despidió San Sebastián a Usandizaga, el llorado José María.
R.M. KOXKAS 5-10-1985
MUERTE DE USANDIZAGA
Muerte de Usandizaga
Fue el 5 de octubre de 1915 a las 3 de la madrugada cuando dejaba de existir José Maria Usandizaga, el músico que con su genio creador escribió páginas imperecederas. A las 7 de la tarde entró el enfermo en estado agónico, tan pronto perdía el conocimiento como lo volvía a recobrar y en estos momentos de lucidez llamaba a sus padres y hermanos despidiéndose con gran ternura y entereza de ánimo. Los doctores Beguiristain, Castillo y Oreja no se apartaban de su lado y el R.P. Martínez y el párroco de Santa María don Esteban Lasa le proporcionaban auxilios espirituales. Le colocaron un crucifijo entre las manos y con él murió.
Contaba 28 años de edad este donostiarra impar, al que la enfermedad que padecía, tuberculosis, le obligó a alejarse con frecuencia de la vida de la capital para proporcionarle aires del campo.
Gozaba de unas disposiciones artísticas únicas que demostró bien pronto en el piano, su instrumento preferido ante el que pasaba horas y horas. Un tío suyo, don José Domercq, le puso en relación con el pianista francés M. Francis Planté quien le recomendó cursara estudios en el Conservatorio de París y siguiendo sur consejo se trasladó a la capital francesa, donde tuvo como profesores a Vincent D'Indy. César Franck, barón de Fombelle... Contaba entonces Usandizaga 14 años de edad. Pero su enfermedad le obligó a regresar a San Sebastián. Algo mejorado, volvió a estudiar a París, viniendo los veranos a España. Aquí pasaba unos días en San Sebastián y luego se iba al campo, y en Vidania, Urnieta, Lesaca y Yanci pasó grandes temporadas. -Mendi Mendiyan» la escribió estando en la cama y «Las golondrinas» la terminó en el caserío Aguirre», de Urnieta. «La llama la compuso en Yanci...
Los funerales se celebraron en Santa María, asistiendo el obispo de la diócesis, el prior de las Ordenes Militares monseñor Irastorza, el oficial de la Secretaría de la Reina don Enrique Franco, en representación de la augusta dama y las autoridades donostiarras. El Orfeón cantó la misa de Perossi bajo la batuta del maestro Esnaola. El entierro salió de su casa, en Garibay 6, siendo llevado el féretro a hombros. El cortejo se paró ante el Gran Casino, donde la orquesta interpretó un andante compuesto por Usandizaga, en el Victoria Eugenia, otra orquesta interpretó el preludio del tercer acto de Las golondrinas y al final del puente de Santa Catalina el Orfeón entonó el Ave Maria de Mendi Mendiyan-. Así despidió San Sebastián a Usandizaga.
R.M. 5 octubre 95 KOXKAS
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