Blas de Lezo
UNA de las ilustres figuras que dio Guipúzcoa fue la de Blas de Lezo, el legendario héroe de Cartagena de Indias. Vio la luz primera en Pasajes de San Pedro en 1689, ingresó en la armada y en 1704 era guardia marina, en 1710, capitán de fragata y dos años más tarde capitán de navío merced a las once presas, la menor de ellas de veinte cañones, que hizo con su fragata
Ascendido a jefe de escuadra y a teniente general más tarde, mandó varias flotas y estuvo al frente de la comandancia general de Cádiz. Su justa celebridad la ganó en la gloriosa defensa contra el almirante inglés Vernon, en el sitio de Cartagena de Indias.
Era jefe como marino y como gobernador de la citada población contribuyó con su defensa a que en marzo del año 1740 y en mayo siguiente no se apoderaran los ingleses de la plaza y el puerto de Cartagena de Indias.
Pero los ingleses tenían puestos sus ojos en esta población y el 16 de marzo de 1741 se presentaron de nuevo ante la plaza para conquistarla. Hasta sus aguas llegó la más formidable escuadra que había salido nunca de Inglaterra, compuesta de treinta y seis navíos de línea, buen número de fragatas, bombardas, brulotes y ciento treinta transportes, con diez mil hombres prestos en cualquier momento al desembarco.
Dos historiadores, Francisco Serrato y Cesareo Fernández Duro, narraron aquel sitio y aquella heróica respuesta. «A pesar de lo seguro que contaban el triunfo, desembarcaron los invasores, fueron heroicamente batidos más de una vez por los mil cien hombres de tropa y quinientos de milicia con que contaba el general Lezo, que quedó victorioso en tan peligrosísima ocasión, después de haber causado a los ingleses considerables pérdidas, así en gente como en buques
Setenta y tantos días duró aquella lucha, y a las heridas que tenía de otros combates, unió Blas de Lezo otras, y en la misma ciudad de Cartagena de Indias fallecía el 7 de septiembre de 1741 el heróico marino guipuzcoano.
Dice Serrato que el insigne general Lezo únicamente pudo ostentar como reliquias gloriosas conquistadas en aquel desesperado combate, los balazos que le condujeron al sepulcro. Y aquella sangre derramada fue el más elocuente testimonio de sus acciones».
Veintiún años después de su muerte, en 1762, se dio a los descendientes del Blas de Lezo el título de marqueses de Ovieco, en reconocimiento a los grandes méritos y servicios prestados por el héroe de Cartagena de Indias.
San Sebastián le dedicó una calle unos años más tarde, en 1894.
(08.10.2000)
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