lunes, 5 de octubre de 2026

Origen de la boina

 Mucho se ha escrito sobre el origen de la boina vasca, y mientras unos se inclinan por sostener que fue una novedad importada de países extranjeros, otros sostienen que es una creación debida a nuestros antepasados. No ha habido manera de poner de acuerdo a tirios y troyanos. Los decididos defensores de la teoría de que la txapela nació en nuestra tierra están en contra de los que sostienen que la boina es una deformación de la gorrilla de raso a terciopelo de los antiguos caballeros, y de los que afirman que fue importada de las Países Bajos por los servidores que formaban el cortejo del emperador Carlos V. No faltan quienes defienden la teoría más cómoda, la de afirmar que la boina es de origen desconocido como el propio euskera, y que sería una manera como otra cualquiera de perder el tiempo si se quiere descubrir su verdadero nacimiento y procedencia.

Uno de los investigadores que hace muchos años estudió el origen de la boina sostiene esta teoría: Hasta que Colón descubrió América y los españoles fueron civilizando aquel continente, éste se hallaba poblado en buena parte por razas asiáticas, especialmente tibetanos y mongoles, cazadores nómadas, que al correr de los siglos fueron saliendo de sus ranchos hacia el norte de Asia y empujados por la necesidad y el afán de conocer nuevas tierras llegaron al estrecho de Bering atravesándolo en la época de los hielos, poniendo pie en el continente americano. Al correr de los años, por la continua inmigración y reproducción de las razas visitantes, fue aumentando su población, y en aquellos pueblos descubrieron los españoles muchísimas facetas idénticas a las de la vida y maneras mongólicas y tibetanas, especialmente en ritos religiosos y costumbres bélicas

En la América central, especialmente en la península del Yucatán, floreció una importante civilización, y cuando allí llegaron en el siglo XVI los españoles, los más destacados de sus personajes cubrían sus cabezas con una especie de lienzo o cuero que se adhería por completo, muy ceñido y en forma parecida, aunque menos airosa, a la actual boina vascongada. Y de aquí debió partir, según la teoría defendida por un historiador, la deformación de las gorras de trajes de caballero de aquellas épocas, hasta convertirse en la boina, que mejoraba el modelo indio y que se llegó a adoptar porque era más cómoda y de mayor abrigo que una y otra.

Hoy la boina se usa entre los hombres menos que hace cincuenta años, pero no faltan mujeres que la llevan con una gracia inigualable.


(05.10.1996)

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