Don Julio Urquijo
R.M.
LO recuerdo de mis años mozos en su tertulia en el Club Náutico, con Churruca, Olazabal, Aycinena, alguna vez el marqués de las Hormazas. El era don Julio de Urquijo e Ibarra, conde de Urquijo, un excepcional filólogo, eminente investigador de la lengua vascongada
A finales del siglo pasado, yendo de propaganda electoral con don Tirso de Olazabal por el distrito de Azpeitia, se despertó su afición al vascuence, una vocación que ya tenía desde que era estudiante en Deusto. Le había Ilamado la atención el “volapuk” , ensayo de idioma universal, construido artificialmente que salió a la luz pública en 1880. Su autor era un sacerdote suizo ,Urquijo, entonces un mozo, mantenía correspondencia con algunos de los promotores de aquel movimiento. Pero en la ocasión aludida encontró en un caserío azpeitiano algunos libros impresos en lengua vasca.
Empezó a buscar otros y a formar su magnífica, única biblioteca de asuntos relativos al vascuence a la vez que se entregaba al estudio de esta lengua
En 1918, en el famoso Congreso de Estudios Vascos de Oñate, hizo un examen del estado de la lengua vasca, que dejó pequeños a todos los sabios, que fueron muchos, que intervinieron en aquella asamblea.
Urquijo no puede decirse que fuera vizcaíno, alavés y guipuzcoano, sino vascongado. Había nacido en Bilbao en 1871, en el seno de una familia con amplias vinculaciones con la vida pública. Cursó estudios en la Universidad de Deusto, licenciandose en Salamanca. Militante en la Comunión Tradicionalista, a los 32 años fue diputado a Cortes por primera vez, cargo que ocupó de nuevo en varias legislaturas, la última en la de 1931, en las primeras Cortes de la República, en las que intervino activamente en defensa de la Religión y de la Patria.
En el campo de la erudición vascongada desarrolló una actividad extraordinaria como historiador, como filólogo, como bibliófilo y como fundador y director de la 'Revista de Estudios Vascos. Fue académico de la Academia de la Lengua Vasca, correspondiente de la Real de la Historia, doctor 'honoris causa por la Universidad de Bonn.
Como carlista, acompañó a don Carlos VII en dos ocasiones, durante seis meses, de noviembre a mayo, en 1907 y 1908, y era interesantísimo oírle referir sus recuerdos de las conversaciones con Don Carlos.
Es imposible aprisionar en unas pocas líneas la personalidad de don Julio Urquijo, fallecido en San Sebastián donde vivía en la plaza del Centenario, el 29 de octubre de 1950. Los periódicos publicaban amplias biografías de aquel hombre
(29.10.1998)
No hay comentarios:
Publicar un comentario