EN un estrecho valle de Guipúzcoa, con caseríos y aldeas pequeñísimas por donde corre un torrente nacido en los manantiales de Urio y Elosua, donde se alzan las villas de Ibarra, Elduayen. Berrobi, Belaunza y Berástegui, allí está Beotibar, un punto donde se desarrolló un capítulo de la historia de nuestra tierra. Allí tuvo lugar hace seis siglos una batalla sobre la que han llegado hasta nosotros noticias confusas, contradictorias, que pese a las investigaciones llevadas a cabo por historiadores de nuestro tiempo, no se han podido aclarar
La batalla tuvo lugar a un tiro de mosquete de esta villa de Berástegui, camino de Navarra, como escribió Henao en sus 'Antigüedades de Cantabria'. Fue en septiembre de 1321 entre navarros y guipuzcoanos, pero no se sabe el número aproximado de los que combatieron en aquella batalla. Algunos afirman que eran ochenta mil los que formaban el ejército franco-navarro que venía a conquistar Guipúzcoa, teniendo enfrente solamente a ochocientos guipuzcoanos. Pero ¿cómo un número tan reducido de combatientes guipuzcoanos pudo vencer a tan crecido ejército como era el invasor, al que causaron nueve mil muertos, logrando un botín valorado en cien mil libras?
Un autor de aquellos días, coetáneo del rey Alfonso el de las Navas y de la batalla de Beotibar, que no era ni navarro ni guipuzcoano, sino gallego, Rodrigo Yañez, en su "Poema de Alfonso VIII de Castilla" escribe sobre aquella legendaria lucha: Navarros e su campaña, con muy muy gran poder entraron/ por tierra de la montaña/ Amenazando (a) los cas-tellanos/ que todos serían muertos./ Supieronlo (los) lepuzcoanos/e tomaron los puestos./Con los de la montaña/ todos fueron ayuntados./ Asaz poca compaña/ todos apeonados
Los invasores entraron según el poeta «con muy gran poder, y se encontraron con un enemigo reducido, asaz poca compaña, gente de a pie, todos apenoados. Los guipuzcoanos con calderos llenos de piedras hicieron frente a la invasión, deteniendo al enemigo y haciéndolo huir Las calderas que tuvian/ con sogas ataron./De piedra las henchian/ e del monte las echaron-
Lo importante de la batalla fue las posiciones que ocupaban los guipuzcoanos: eran dueños de las montañas y las piedras y las calderas las arrojaban desde lo alto. Los que apoyaban estos datos fueron criticados. Arturo Campión califica de turbio historiador al bachiller Zaldivia, cuyo libro 'Suma de las cosas cantábricas y guipuzcoanas, el más antiguo libro de historia de nuestra provincia, escrito en el siglo XVI. relata la batalla de Beotibar ¿Cuál fue el dato auténtico?