El tranvía eléctrico
R.M.
LOS primeros tranvías que circularon en San Sebastián fueron los llamados tranvías de mulas. Fue el 18 de julio de 1887 cuando se inauguró la primera línea, que iba de La Concha a la Alameda y seguía a Ategorrieta.
Una nueva estampa ofrecía la ciudad desde aquel día. El restallar de las fustas, el alegre cascabeleo de los collarones de los caballos y mulas y los gritos de los cocheros ponían una nota nueva en la urbe.
Diez años después, estos tranvías fueron sustituidos por otros, movidos por electricidad. El recorrido se inició el 22 de agosto de 1897 en Ategorrieta hasta Rentería.
Los coches motores eran espaciosos y cómodos y, aunque cerrados, bastante frescos, pues los cristales de las grandes ventanas podían bajarse. Servían de remolcadores a las jardineras del servicio anterior, el de tracción animal.
El periódico daba curiosos detalles de los nuevos tranvías. Decía que el pito de los mayorales había sido sustituido por un timbre que producía aislados sonidos.
El conductor manejaba todo el mecanismo con una palanca que movía con la mano izquierda, mientras que con la derecha empujaba el torno del freno.
La velocidad era mayor que la de los antiguos tranvías y las paradas eran casi instantáneas, porque con un solo movimiento quedaba cortada la corriente eléctrica y el freno obraba en el acto.
Pero lo que más elogiaba el periódico era el alumbrado. El coche motor llevaba un foco reflector que alumbraba toda la vía, sirviendo de aviso a gran distancia. Cada jardinera llevaba tres lámparas de 16 bujías. Al subir las pendientes se notaba disminución de luz. consecuencia natural de la mucha energía que requería la tracción para arrastrar el vehículo.
La inauguración oficial de los nuevos tranvías tuvo lugar el 29 de octubre de 1897.
A las 3 de la tarde, salieron de la plaza Vieja para Ategorrieta dos jardineras conduciendo a los invitados a la inauguración del tranvía que, tras visitar la central eléctrica, recorrieron toda la línea desde Venta Berri a Rentería, donde en el restaurante Oarso-Ibai fueron obsequiados con un lunch.
Se les informó que el servicio lo prestarían 24 tranvías a Rentería y 38 a Venta Berri. Junto al puesto del conductor había un cartel que decía: “Se prohíbe hablar al wattman”.
Aquello fue un adelanto prodigioso que todo el mundo miraba con admiración.
Estos días se ha escrito de la posibilidad de reinstaurar un metro ligero de superficie
(29.10.1997)
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