lunes, 18 de marzo de 2013

CARNAVAL 1883

No fueron muy vistosos ni tuvieron nada que llamara la atención los Carnavales de 1883. Iban adquiriendo fama las carnestolendas donostiarras, que querían parecerse a las de Niza, y hubo algunas ediciones que sí fueron dignas rivales de las de la ciudad francesa. Pero no se pudo decir lo mismo de las fiestas de 1883. Comentándolas, el periódico «Diario de San Sebastián» escribía que sí habían satisfecho a casi todos, pero... «verdad es que de lujo y ostentación no han podido superar a las verificadas en los Carnavales precedentes» .

Eran la Fraternal y la Unión Artesana, integradas en una comisión de festejos, las que movían las fiestas, constituyéndose en alma de las mismas. No faltaban los bailes de máscaras en el Teatro Circo, Principal y Variedades. En el Principal hubo bailes los días 20 de enero (día de San Sebastián), 2, 4 (domingo de Carnaval), 5 y 11 (domingo de Piñata) de febrero. Los precios que regían para estos bailes eran: billete de suscripción a todos los bailes, 15 pesetas, billete por baile, 4 pesetas. En el Teatro Circo hubo bailes los mismos días y el empresario, don José Arana, tenía que ofrecer mas que el otro competidor y así los precios eran 10 pesetas por los cinco bailes, con derecho a grandes regalos. Al billete de suscriptor se acompañaban dos de señora para cada baile. Todos los billetes estaban numerados para las rifas que iba a haber. Los billetes del primer baile optaban a dos objetos de capricho, medio billete de lotería y cinco décimos sueltos para el sorteo del 30 de enero. La numeración de los billetes correspondientes a los cuatro bailes restantes entraban en la rifa de mil reales con que la empresa obsequiaba en el baile de Piñata, como se hacía en el Teatro Real de Madrid, distribuyéndose esta cantidad en doce lotes de la siguiente forma: un lote de una onza de oro, otro de media onza y dos lotes de a cinco duros, dos lotes de cuatro duros, dos lotes de dos duros y 4 de duro.
La entrada del dios Momo en aquellos Carnavales en nada se pareció a la de años anteriores. Los trajes que lucía el ejército de Momo eran de muy buen gusto. 

El domingo de Carnaval hubo por la mañana una cabalgata que salió de Ondarreta y una cabalgata nocturna y en la que formaba parte, de la Estudiantina Euskalduna, comparsa de jóvenes vascongados que estudiaban en la Universidad de Valladolid. Aquel día hubo una novillada lidiándose cuatro toretes por Hompanera y Pelegre. El martes de Carnaval hubo entierro de la Sardina pero el globo se rompió impidiendo contemplar su ascensión que daba carácter a la fiesta nocturna.

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