sábado, 10 de septiembre de 2022

CONGRESO MÉDICO

 Congreso médico


San Sebastián fue la sede del II Congreso Español Internacional de la Tuberculosis, al que asistieron representantes de nuestra Patria y de los países hispanoamericanos y Filipinas. El primer congreso había tenido lugar en Barcelona en 1910 y allí se eligió nuestra ciudad para celebrar el segundo

Se desarrolló del 10 al 16 de setiembre de 1912 y se inscribieron 947 médicos que asistieron al acto inaugural que tuvo lugar en el teatro Victoria Eugenia. En el escenario estaba la presidencia del acto formada por el ministro de Estado señor García Prieto; el de Hacienda, señor Navarroreverter; el de Marina, general Pidal; el capitán general de la región, general Domingo Bazán.; el alcalde, don Marino Tabuyo; el gobernador civil, don Eduardo García Bajo; el presidente de la Cruz Roja, general Polavieja; el presidente de la Diputación, marqués de Valdespina; el gobernador militar, general Almarza y el presidente del comité organizador del congreso, doctor Castañeda. En un palco se hallaban los reyes don Alfonso y doña Victoria Eugenia, la Reina Madre doña María Cristina y su séquito. El aspecto de la sala era brillantísimo y así lo describía un periódico: «Los áureos uniformes de brillantes colores, las toilette veraniegas, elegantísimas, de las damas contrastaban vigorosamente con la severidad de los trajes de etiqueta, en todos los cuales campeaba el distintivo universal antituberculoso, la doble crucecita roja sobre los colores nacionales de España».

En el acto inaugural hablaron. los representantes de Argentina, Colombia, Cuba, Guatemala, El Salvador, Uruguay, el secretario y presidente del Congreso doctores Alzua y Castañeda, el alcalde y el ministro de Estado. Por la tarde, en el Instituto Provincial, habló el ex alcalde don José Elósegui sobre los municipios y la campaña antituberculosa y el doctor Ortega Morejón leyó un trabajo enviado por el doctor Ferrán sobre la nueva bacteriología de la tuberculosis en las relaciones con el diagnóstico, la terapéutica y la profilaxis vacinal. En días sucesivos continuaron las conferencias y el trabajo de las seis secciones del congreso que eran de bacteriología, medicina, cirugía, veterinaria, arquitectura e higiene y acción social.

Entre las conclusiones del Congreso llamó la atención una que aconsejaba a los gobiernos establecer limitaciones a la celebración de matrimonios entre individuos tuberculosos por las consecuencias funestas que tienen para la descendencia.

No faltaron las fiestas y recepciones, entre éstas una en el palacio de Miramar ofrecida por los Reyes y otra en el Ayuntamiento. En la Perla actuó el Orfeón cantando en los intermedios varias romanzas los orfeonistas Gabilondo, Isasti, Irazusta y Peña, en el Victoria Eugenia la compañía del Lara representó una obra de Benavente y otra de los Quintero, bailando La Goya. Y en este mismo teatro un grupo de médicos donostiarras cantaron parte. de «El rey que rabió» agregando unas estrofas que decían: «Conozco muchos médicos de la localidad que dicen al unísono alcohol no hay que probar / y siempre que en sus ágapes se reúnen a cenar / suelen beber muchísimas copitas de cognac. / Para hacer la prueba de lo que decimos/ agua les pusimos en una jofaina, ellos se marcharon sin probar el agua: / todos estos signos prueba son de farsa, / pero al mismo tiempo bien pueden probar que no es igual dar trigo que predicar».


R.M. - KOXKAS10-9-87


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