miércoles, 13 de marzo de 2013

CURIOSIDADES

Fueron aquellos años -1925, 1926, 1927- de crisis económica que en San Sebastián se hacía sentir más en la vida comercial de la Parte Vieja.
Se había suprimido el juego en el Casino, que irradiaba sobre los comercios modestos de la Parte Vieja benéfica influencia, decían los comerciantes.
Después fue el cierre del Teatro Principal,"el viejo y glorioso edificio, donde han quedado enterradas las alegrías, los amores, las más sentidas emociones de varias generaciones de donostiarras".
Después fue el traslado del Regimiento de Sicilia de los Cuarteles de San Telmo a los nuevos de Loyola, "cuya convivencia con el vecindario de la Parte Vieja proporcionaba a ésta animación y vida".
Los koskeros se dirigían en abril de 1927 al Ayuntamiento, no para que se abriese de nuevo el Casino ni que el vetusto San Telmo albergara de nuevo a los soldados, sino para que se restaurara y que se pusiera en explotación el Teatro Principal, pues ello "aliviará la situación de la Parte Vieja de la ciudad, tan digna de apoyo, como constituirá una saneada fuente de ingresos, no solamente a las arcas municipales, sino a las de la Beneficencia".
Firmaban la solicitud medio centenar de koskeros, entre ellos Germán Cendoya, presidente de la Unión Artesana;Mauricio Echaniz, presidente de Euskal Billera; Luis Irastorza, presidente de Gaztelupe ....
El Principal fue restaurado y abierto .... unos años después.
El 21 de Abril de 1927 fueron desembalados los diez cuadros legados al Ayuntamiento donostiarra en su testamento por don Luis de Errazu y Rubio de Tejada.
Los cuadros fueron llevados al Museo Municipal y estaban valorados en medio millón de pesetas.
Eran los siguientes: Boceto al óleo "Muchacho desnudo acostado boca abajo en la playa de Portocí", de Mariano Fortuny, con un artístico marco de ébano; cuadro al óleo titulado "Estanque en una casa árabe", del mismo autor; otro óleo de Raimundo de Madrazo titulado "Figura de medio cuerpo con blusa blanca"; de Martín Rico era uno titulado "Vista del Sena en Croissy", y otro una vista  del gran canal de Venecia; el séptimo era un "Retrato de Canga Argüelles", pintado por Vicente López; otro era un óleo de Villegas, "Mujer con falda amarilla"; el noveno era un Cristo atribuido a El Greco y el décimo un retrato al óleo debido al pincel de Eduard Dubupe, fechado en el año  1868, al pie del cual estaban las iniciales J.M.E., y aunque estas iniciales no coincidía con las del donante, Luis Errazu, se suponía era un retrato del testador .

DV-R:M:-19/4/1996

CAMBIOS EN DIEZ AÑOS

De la hermosa plaza del Buen Pastor, que ya parecía la recién montada decoración de un gran escenario, no existía más que los cimientos del templo gótico, que cuando escribía el cronista elevaba su artística aguja apuntando al cielo. Casi terminaba la población en la Avenida. La calle de San Marcial estaba incompleta y tenía tantos solares o más que en 1900 la de San Martín. La de Guetaria terminaba en el entonces recién acabado edificio de la Caja de Ahorros. El paseo de los Fueros, sin nombre entonces, se iniciaba con la edificación de la primera manzana de casas que formaban las esquinas de la Avenida y la calle San Marcial. Corría la alborotadora locomotora por una improvisada vía con pilotes sobre el Urumea, trayendo vagonetas llenas de arena que volcaba para rellenar lo que luego fue el magnífico paseo de los Fueros con sus suntuosos edificios y la calle San Martín con sus casas magníficas. Bordaba el mar con sus espumas los abruptos terrenos que daban material para rellenar dichas calles y aquellos arenales formaron luego un amplio paseo en curva ideal sobre la que se levantó pintoresca orla de caprichosos hoteles, a cuyas espaldas iba surgiendo una nueva ciudad. En lo que entonces se llamaba la Zurriola, sólo las casas que formaban la calle Reina Regente aparecían levantadas. Desde la esquina del paseo del marqués de Salamanca hasta el rompeolas levantó en el lapso de tiempo de diez años, el ingenio arquitectónico casa tras casa, caprichos del gusto y del lujo. La carretera que conducía al Antiguo fue bordada en su lado izquierdo con pintorescos hoteles y jardines presididos en lo más alto por el espléndido Miramar. El Antiguo era un anacronismo palpable, pues de antiguo no tiene más que una docena de casas en medio de muchas nuevas, entre una iglesia moderna, una cárcel modelo y una barriada de hoteles. La metamorfosis del camino de Pasajes fue más grande, pues surgió como por escotillón a derecha e izquierda una guirnalda de jardines cuyos centros los constituyen bonitas y lujosas mansiones. Todo en diez años, en los últimos del siglo XIX. Y el cronista Angel María Castell, al que he copiado esta columna, preguntaba si la fiebre de la construción continuaba, qué verían dentro de veinte años.

CURIOSIDADES

Comencemos esta crónica hablando de una comida pantagruélica que tuvo lugar el 16 de diciembre de 1924 en Rentería.
Seis señores, que ese día no tenían otra cosa que hacer, se reunieron y para entretenerse y ahogar las penas se metieron entre pecho y espalda nada más que los siguientes comestibles y bebestibles : dos cabezas de cerdo, dieciocho patas de la misma clase de animalito, diez monumentales morcillas, diez celemines de alubias, dos kilos de torrijas, cincuenta litros de sidra y un barril de cerveza.
El periódico, al dar la noticia, decía que no sabía que más habrían ingerido aquellos comensales después del pequeño vermouth de marras. "Seguramente -agregaba- estarán despachando a estas horas las catorce ovejas que un automóvil mató ayer en las inmediaciones de Rentería. Si es así, que les aproveche y que sigan las tragaderas. Al fin y a la postre, esto vendrá a resultar un gran negocio  para los farmacéuticos, que se van a hinchar de dinero vendiendo purgantes".
Aquellos días daba cuenta el periódico que en el cafe sito en la plaza de Bilbao esquina a Alfonso VIII, habían comenzado los conciertos gracias a un modernísimo aparato fabricado por la Casa Parel Losche de Leipzig.
El repertorio era variadísimo y selecto, trozos de óperas y zarzuelas, operetas españolas y extranjeras, fox, tangos y bailes populares.
El orquestal inaugurado era un mueble lujoso y severo de caoba, que armonizaba con el original decorado del café de Guipúzcoa. "La ejecución es perfecta y agradabilísimo el sonido de los distintos instrumentos que imita el aparato a base de un magnífico piano", escribía el periódico del que tomo estos datos y agregaba que el propietario del café, don Dionisio del Río, " que de antiguo tiene acreditado el buen servicio del café, donde se sirve éste de excelente calidad, y toda clase de licores de las más acreditadas marcas, tiene el propósito establecer un buen servicio de restaurante, a base de pocos pero selectos platos y a precios económicos".
Aquellos años los restaurantes anunciaban en los periódicos los menús que ofrecían a la gente. 
Así, el Hotel Central, sito en la calle Mayor, sucesor del antiguo Parador Real anunciaba para un domingo de otoño de 1924, al precio de ocho pesetas cubierto, el siguiente menú : entremeses variados, huevos escalfados americana, filetes de lenguado Bercy, pollos de Bayona Villeroy, Chateaubriand maitre d'hotel, patatas Chipp, helado Praliné, Pastas, Quesos, Cestitas de frutas .

DV-R.M.-14/12/1994.

TIPOS POPULARES DONOSTIARRAS

Las fiestas populares en el San Sebastián de hace ochenta años o cien años estaban animadas por figuras que han pasado a la pequeña historia de la ciudad. Voy a traer hoy a esta columna a algunas de ellas. Figura principal yalcalde a perpetuidad de aquellas tamborradas de 1900 fue Angelito Minondo. Tipo bohemio y chacarrillero, pertenecía a una familia acomodada que tenía un gran almacén de ultramarinos.
En unos San Fermines estaba en Pamplona y en la plaza de toros se armó la marimorena contra el presidente, y en medio del gran barullo Angelito Minondo sacó una larga caña de la que colgaba una naranja y acercándola al presidente le daba en la cara. Fue detenido y pasó quince días en la cárcel. Cuando llegó a San Sebastián en unlandó tirado por cuatro caballos, le esperaba un gran gentío "que le recibió como a un héroe popular. Se apeó del coche dignamente y recibió el homenaje repartiendo apretones de manos y puñados de calderilla a la chiquillería", escribió Juan de Hernani.
Otra figura popular fue Manish, cuya gordura era insuperable. Llegó a pesar 175 kilos.  Su padre, también gordo, era cochero y dueño de una cochera en la calle Bengoechea. Manish de pequeño acompañaba a su padre en el pescante, pero al empezar a engordar renunció a sus paseos en coche y a los estudios de bachillerato. Tenía un gran apetito y muchísima sed. "En las cabalgatas aceptaba de buena gana el papel de Baco. Lustroso y coronado depámpanos sobre un trono de barricas, era exactamente la pagana deidad del cuadro (Los borrachas o El triunfo de Baco) de Velázquez".
Ofrecía su figura para las fiestas benéficas y populares y sabía hacer de Don Tancredo en las becerradas de la Unión Artesana. Murió a la edad de 40 años.
Brocolo era otra de las figuras populares de hace años. Solía estar entre los tenderetes de La Brecha. Un día, una casera que buscaba un relojero para que le arreglara el reloj del caserío le contrató. Brocolo, que no tenía ni idea de relojería, se presentó al día siguiente en el caserío con un amigo, su ayudante. Lo primero que dijo es que mientras arreglaba el reloj "prepárenos una tortilla de jamón para merendar". Con un tenedor hacía cosquillas a la maquinaria. Cuando estuvo preparada la tortilla fueron a la cocina a dar cuenta de ella. Brocolo entraba y salía y hurgaba en las entrañas del reloj que, de repente, empezó a sonar. La casera pagó tres pesetas por el trabajo y Brocolo y su amigo se iban y el reloj seguía sonando. La casera preguntó cuando iba a parar a parar ahora todas las que le faltan", contestó.

CURIOSIDADES

En la Memoria sobre las actividades del Hospital de San Antonio Abad o de Manteo referentes al año 1906, hecha pública en los primeros meses del año siguiente, se decía que el 1 de enero de 1906 había 154 enfermos; entraron en todo el año 1011, salieron 874, fallecieron 135.
La cifra mayor de defunciones fue la correspondiente a la tuberculosis, 31, debido a enfermedades crónicas el número de muertos fue 102 y 33 pr enfermedades agudas.
Se decía que las operaciones practicadaspor el doctor Gaiztarro fueron durante todo el año 211 y 5 las de cataratas practicadas por el doctor Vidaur.
Otra Memoria, también de 1906, ésta del Asilo Matía. Según dicha Memoria durante el citado año se registraron en el asilo 14.483 estancias con un coste total de 19.220 pesetas, costando cada estancia poco más de una peseta.
El total de ingresos durante el año ascendió a 36.285 pesetas y el de gastos a 28.321 pesetas, resultando una existencia de 7.963 pesetas al 31 de diciembre de 1906.
Existían recogidos en el Asilo 34 asilados, 12 hombres y 21 mujeresde San Sebastián y una de Llodio. Las edades de los acogidos oscilaban entre los 60 y los 89 años. En 1906 ingresaron nueve asilados.
Desde la fundación del Asilo habían causado baja en él, por defunción 36 hombres y 33 mujeres, total 69, y por salida 8 hombres y 8 mujeres, siendo 85 el total de bajas.
Más números, estos respecto a la industria armera de Eibar. En el mes de marzo de 1907 se exportaron 3.242 escopetas de pistón de un cañón, 714 escopetas de pistón de dos cañones; 1164 escopetas Lafoucheux centrales de un cañón y 924 iguales de dos cañones,196 escopetas Remington de un cañón, 26 pistolas Remington, 1.148 pistolas Lafoucheux, 31.944 revólveres, 42 carabinas y 42 tercerolas, en total 39.542 armas.
Comparada esta exportación con la del mismo mes del año 1906 resultaba disminuida en 5.782 armas.
Y para terminar, una noticia taurina. Se anunciaba que iba a torear en la plaza de Tolosa la torera La Reverte y un revistero escribió en el Pueblo Vasco :"¿Quién será el ignoto empresario que quiera obsequiarnos con semejante mamarrachada? Si en mis manos estuviera el remedio, esa lunática señora no pisaba ningún ruedo español, porque entiendo yo que el arte de lidiar reses bravas es de los "viris" y no de mujeres. Entre niños llorones-toreros y mujeres chifladas está el espectáculo taurino como para aborrecerlo para siempre y combatirlo sin desmayo". Firmaba Chanoquien esto decía.

MARI

El 9 de Enero de 1866 moría Mari, el bravo mariñel que tantas veces había acudido a salvar a quienes en la mar pasaban momentos difíciles porque el tmporal amenazaba con hundir su embarción. Hasta que le llegó su hora, y en la mar que había sido testigo de sus acciones de salvamento, moría entre las olas. Antonio Peña y Goñi glosó así su gesta: 
"Hincadas en tierra las rodillas, puestas las manos en el pretil del muelle nuevo, y asomando no más que los ojos, a causa del empuje del noroeste, seguimos aterrados las sacudidas de la lancha que avanza lentamente, sorteando los encrespados mares, cuando vemos de pronto formerse una ola monstruosa. 
La montaña de agua levanta su lomo enorme, rizado por el vendaval, crece, sube como un animal fantástico, va adelgazándose poco a poco hasta que su cima adquiere la reluciente finura de una daga; y despidiendo ese vapor acuoso que precede siempre al estallido, rompe a los pies de la embarcación. 
Es un zozobrar horrible: la trainera embestida por el branque y volando por los aires, como lanzada por el coletazo de una ballena. Un grito de horror se mezcla a los rugidos del cielo, levántanse las manos estallan los pechos, la gente corre despavorida.
Un segundo después, unas cuantas bolas negras flotan, subiendo y bajando al impulso de los mares, como cabezas de alfiler. 
-¡Una onza de oro para cada hombre que vaya a salvar a los valientes!- grita un aristócrata que ha presenciado la catástrofe.
-Aquí no llevamos nada por eso -contesta textualmente una voz.
Y vese salir otra trainera que manda Holandés, recoge a los náufragos de la lancha de Mari y vuelve con ellos a tierra, en medio del entusiasmo general. Todos están allí a bordo del atoaje, todos ¡ay! menos el héroe.
Ha desaparecido instantáneamente, se lo ha tragado la tumba inmensa, como si acechara una víctima digna de su insaciable apetito. No le han visto los compañeros, no se han dado cuenta de la desaparición de Mari, en aquella tragedia inaudita que ha arrastrado al gigante y lo ha sepultado para siempre en los abismos del mar.
Y mientras aquel Humilde tan Grande se hunde en el océano que guardará eternamente su presa (.....) las rompientes de Santa Clara ponen digno fin  y remate al drama, llevando al fondo pedregoso de la isla cuatro nuevas víctimas de aquel día de horror". 
Hoy se recuerda esa fecha en la hornacha dedicada a Mari en  el muelle donostiarra.

Don Agustín Embil

En 1917 fue nombrado párroco de Santa María y hasta 1937 ejerció su cargo. Era don Agustín Embil Lazcano, nacido en Guetaria en 1874, quien por una providencia especialísima de la Santísima Virgen recibió las aguas bautismales en la parroquia de Santa María, bajo las maternales miradas de la imagen de Nuestra Señora del Coro, presagio venturoso de su apostolado futuro.
Hombre de aspecto venerable, de carácter bondadoso y acogedor, no conoció jamás la falsedad ni la mentira. Fue piadoso y deboto, organizó durante sus veinte años de párroco en Santa María el ejercicio solemne del Vía Crucis cantado, restableciendo la tradicional  costumbre de esta devoción camino de Urgull.
También restauró la capilla del Cristo de la Paz y Paciencia, y tuvo siempre el pensamiento de levantar en Urgull una imagen de Cristo extendiendo sus brazos redentores sobre la ciudad, que fue realidad unos cuantos años después de su muerte. 
Fue verdadero apóstol de la devoción a la Virgen del Coro. Predicó con  palabra fácil su devoción a la Virgen y hasta en la hora de su muerte dio testimonio de ella pidiendo a los que le rodeaban que le llevasen al Camarín.
Quiso la Virgen premiarle en vida visitándole, cuando enfermo y retirado, se hallaba en Zumaya, pues viendo el sacerdote don Alfonso Tejada el peligro que corría la imagen de Nuestra Señora del Coro durante la dominación marxista en los primeros días de la guerra civil, la trasladó a la casa de Zumaya donde residía don Agustín: el fue su custodio y Ella su mayor lenitivo.
Murió en la tarde del 4 de enero de 1937 teniendo extendido sobre su cuerpo agonizante el manto blanco de Nuestra Señora, como símbolo de una vida pura.
Su despacho parroquial se convirtió en capilla ardiente. Allí estaba el cadáver  de don Agustín revestido con casulla morada, teniendo en las manos un cáliz, cubiertos los pies por un paño de tisú.
En el testero de la habitación se había colocado un crucifijo de gran tamaño sobre paños negros. Monjas de varios conventos le velaban. En un altar portátil se dijeron al día siguiente varias misas.
El miércoles, día 6, en el atrio de la iglesia fue recibido el cadáver por el clero parroquial mientras las campanas doblaban a muerto y el Orfeón entonó un reposo organizándose un fúnebre cortejo camino de Polloe.
El duelo lo presidían las autoridades locales. San Sebastián acompañó a don Agustín  al cementerio. Los funerales se celebraron el 7 de enero.

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