domingo, 23 de octubre de 2022

FUENTES

 Fuentes


Antes de que las aguas del Añarbe llegaran a las casas de la ciudad, los donostiarras se suministraban de agua en diversas fuentes que había en calles y plazas del casco urbano. Junto a los caños se daban cita las muchachas que acudían con sus cántaros, herradas y cubos para charlar y nunca faltaban mozos, soldados y panaderos que chicoleaban mientras les llegaba la vez.

Antes del derribo de las fortificaciones, las fuentes más concurridas que había intramuros eran éstas: la que se hallaba en la plaza Vieja apoyada en el lienzo de la muralla junto a la Puerta de Tierra. Era muy vistosa y estaba coronada por un león de hierro fundido en la casa Val d'Osne, que por la boca lanzaba un chorro de agua que caía en una taza. Al derribarse las murallas, fue trasladada a la plaza de Lasala, donde sigue el león presidiendo el lugar. Otra muy concurrida por los chavales era la que había en el muelle, al término de la muralla, llamada de la Rampa, donde una generosa cariátide lanzaba constantemente un chorro de agua. En una de las paredes de la parroquia de San Vicente, en la calle de la Trinidad, hoy 31 de Agosto, había otra diseñada por el ingeniero Geney, y a la que concurrían los soldados de los cuarteles de San Telmo y las pupilas de las mancebías que había en las inmediaciones.

Tan historiada como la de la Puerta de Tierra era la fuente que había en la Brecha, con su columna truncada de mármol de jaspe de Choritoquieta, su corona de laurel y con cuatro balas de cañón puestas en forma piramidal y dos caños. La que había en la calle de los Esterlines constaba de una escalinata octogonal con un centro de formas ligeras cayendo el agua desde lo alto a un gran recipiente y de éste a una gran taza de la que iba el líquido a la boca de dos cisnes de donde salían los chorros. La que había en la calle del Puyuelo, hoy Fermín Calbetón, constaba de un cuerpo cuadrado y de un basamento adornado con hojas y nenúfares. Los grifos por los que manaba el agua eran dos cuellos de cisne. Cerca de San Telmo, en la calle hoy llamada de Alvaro del Valle Lerchundi, entre Santa Corda y la Trinidad, había y hay otra, con un gran monolito y un caño. La de Urgull mitigó la sed a los donostiarras cuando en 1835 los carlistas al sitiar la ciudad cortaron la cañerías que alimentaban a las diversas fuentes.

Fuera del recinto amurallado, la fuente más famosa era la del Chofre, sita donde luego se alzó la plaza de toros inaugurada en 1903. Tenía un frontón con un escudo barroco con las letras S.S., y en perpendicular dos bancos de piedra. A ella acudían los donostiarras, se sentaban en los bancos, algunos merendaban y todos remojaban el gaznate con et agua. También era lugar predilecto para ir de merienda la fuente llamada de la Salud, cuyo nombre no se debe a que aquel agua tuviera propiedades medicinales. Estaba en la falda de la finca Arbaiza-Enea, donde luego se proyectó la calle Autonomía, tenía un frontón de medio punto y se hallaba rodeada de árboles. Cerca de la fuente estaba el ventorro de «Motxa-Enea» en cuya explanada los hombres jugaban a la toca. A la lista de las fuentes del extrarradio hay que agregar las que había en el paseo de San Francisco de Atocha y la llamada de la Campana, en Ategorrieta, subterránea y cuya planta semejaba a una campana que decían tenía el perfil de la campana de la catedral de Toledo.


KOXKAS 23-10-85  R.M.


CAZA MAYOR

 Caza mayor


Algunas malvices y palomas son los únicos objetivos que les queda a los numerosos hijos de San Humberto en Guipúzcoa que tienen por tanto que marchar otras provincias para practicar el noble ejercicio de la caza. Y sin embargo, cuando Guipúzcoa estaba poco poblada, había más zonas dedicadas al bosque y la industria era prácticamente inexistente, por aquí había bichos que hoy hay que ir a buscarlos lejanas  a tierras.

La geografía abrupta y montañosa, la maleza, los espinos, la espesa vegetación en suma, convertían estos parajes en lugares ideales para toda clase de fieras. En tiempos no muy lejanos a los de hoy habitaban estas montañas osos, leopardos, jabalíes, corzos, raposos, gatos monteses, comadrejas, garduñas, tejones...

Hay datos que menciona don Serapio Múgica sobre la captura de algunas especies de esta variada fauna. Así, en 1658 en las inmediaciones de Gaviria fue muerto un oso y otro en Anzuola el 4 de julio de 1867 y se cogieron leopardos, uno el 17 de enero de 1777 en Mareolbetz, en el monte Illarazu, jurisdicción de Lizarza, otro el 11 de diciembre de 1781 en el monte de Anzarreta de la misma jurisdicción, y otro en 1820 por parajes próximos.

¿Hubo por aquí alguna vez leones? Lo ignoro, pero hay en Aizarna, Cestona, un caserío llamado Legoica o sea «lugar de leones». Serapio Múgica supone que al estar el caserío situado en un lugar aislado y agreste tal vez haya sido alguna vez visitado por leones, y de ahí su nombre. Pero si no hay leones ni tigres sigue habiendo lobos y bastantes caseríos se llaman Ochoki, Ochango, Otzaleku, Otzaurte, Otsaka, Otsokoa, Otzoategui, Otsobiaga... cuyos nombres proceden de Otsoa, que significa lobo.

Hay constancia de la petición hecha el año 1565 por los vecinos de Zumárraga para que la parroquia llamada «La Antigua>> que estaba en la falda del monte Beloki se trasladara al lugar que ocupa en la actualidad, debido a que «ni el Viático se podía conducir sin guardias porque los muchos perros y lobos que por allí había acosaban a los sacerdotes y acompañantes en términos que ponían en peligro sus vidas»>.

En algunos pueblos existía hasta no hace mucho tiempo la costumbre de ir los chicos de puerta en puerta la víspera de la Candelaria, el 1 de febrero, llamado «Otsailla» o mes de lobos, pidiendo mientras cantaban Andre Mari/Otsaillago, otsaillo/Okela bat eta okela bi/burruntzie bete biri», que quiere decir «Santa María, del mes de los lobos: un pedazo de carne, dos pedazos de carne, y el asado lleno de longanizas»>.

Los chicos llevaban unos asadores donde metían los trozos de carne que les daban y luego organizaban una merienda. Esta costumbre nació de otra: la de los pastores que cuando habían matado algun lobo, iban también pidiendo para que se premiara su hazaña a la vez que se les recompensaba por el beneficio que a todos producía la muerte de la fiera.

Mis amigos de Basollua, andan ya, cazando por las rastrojeras castellanas para luego cantar sus hazañas en el club. Que haya suerte.


KOXKAS 23-10-84 R.M.


OTOÑO

 Otoño


Ya estamos en otoño, en el purpúreo, apacible y dulce. otoño tan agradable y grato en el País Vasco Atrás queda el verano con sus calores, con su luz. intensa, con el ajetreo de la ciudad atiborrada de gente, con las horas de la playa, con las fiestas. callejeras, con las nuevas amistades hechas a la sombra de los toldos mientras se gusta y se regusta del ocio

Ya todo esto queda en nuestra retaguardia y se nos abre el otoño con el viento Sur que nos trae las primeras palomas, con los cazadores a la espera de cobrar sus piezas, con ese Tartar in que durante meses y meses ha estado soñando en estos momentos. El campo muestra unos colores tristes, los árboles van perdiendo las hojas y la Naturaleza dijérase que se muestra adormecida en espera de los frios y las nieves del invierno.

He subido al monte Urgull y desde alli he contemplado una vez más el paisaje. Unos barcos que vuelven al puerto. el humo de las cocinas. las casas y villas que pueblan las colinas que rodean la Concha, la playa casi desierta las olas muriendo en la arena El poeta lo dijo: «La ola, cuando el viento pasa, llora». A mis pies queda la ciudad, veo las torres de sus iglesias, los pequeños rascacielos que una inexplicable politica municipal autorizó a levantar, los coches. que circulan unos hacia Ondarreta y otros hacia el centro de la urbe. En la lejanía, Igueldo y Mendizorroz y el verde ya sin la fuerza del estio de los montes. Hay un ritmo rápido en la vida. de nuestras ciudades de hoy. pero algunas como San Sebastián tienen estos rincones. donde bajo los ramajes seculares puede uno sentirse en soledad.

Estamos en tiempo propicio para las pequeñas excursiones por los alrededores de la ciudad, por los valles de Loyola of de Ibaeta, donde entre tierras labradas y caserios todavia pueden verse rebaños de ovejas. donde hace tiempo se oia la chalaparta en ésta época del año como original manera de llamar a la vecindad en los días de elaboración de la sidra. Se llamaba desde los primitivos caserios que tenian tolares a los vecinos para que prestaran su ayuda en la trituración de la manzana. Un viejo cronista escribió hace años: "En la hora del crepúsculo, atardeceres de los dias incomparables del otoño de Donosti, llegaba hasta la ciudad el eco de los primitivos elemenlos de la elaboración de la sidra. la chalaparta, el tin... tan pausado que los caseros ejecutaban con verdadera maestria anunciando de esa manera tan original que en ei cercano caserio se estaba elaborando la bebida más sana y que más aceptación tiene entre los errikoshemes: el dorado zumo de la manzana.

El eco de la chalaparta no llega ya hasta la urbe, ahogado entre los ruidos de la moderna civilización. A esta bucólica y ancestral música la ha matado el motor de explosion.


KOXKAS 23-10-83 R.M.

EL BOULEVARD

 El Boulevard


La autorización del Gobierno para el derribo de las murallas de San Sebastián es la fecha que marca el inicio de la expansión de la ciudad Y comienza con una ardorosa polémica entre los partidarios de conservar las murallas y los enemigos de mantenerlas Polémica que se extiende al proyecto de Alameda del Boulevard, el paseo que iba a venir a servir de frontera entre la ciudad vieja y la que con inusitada fiebre se estaba empezando a levantar, siguiendo los proyectos de los i quitectos Cortázar y Saracibar.

Superada la polémica, el Boulevard adquiere categoria de paseo en 1865. Era entonces más ancho que lo es hoy pues las necesidades de la circulación rodada eran minimas y tuvieron que pasar bastantes años hasta que se cercenase el paseo central, cortándose una hilera de frondosos árboles y ampliando la calzada correspondiente a las casas con números pares.

El paseo, según puede verse en fotografias y grabados de finales de siglo, tenia cuatro hileras de árboles, jardines y una fuente rodeada de un estanque. Más tarde se levantó un quiosco para que actuasen las bandas de música, quiosco con carácter provisional que más tarde fue sustituido por otro construido por el forjador zaragozano señor González.

A finales del pasado siglo y comienzos del actual el Boulevard era además de la arteria más importante de la ciudad, el centro de ésta. Los cafés más concurridos y las tiendas más lujosas se hallaban alli y la proximidad del Casino le daba aún más animación y vida. Si hasta el derribo de las murallas el "paseo era en la plaza Nueva (hoy de la Constitución), desde la década de los setenta se habia trasladado al Boulevard. Y resulta curioso este hecho: la gente a la hora de dar vueltas Boulevard arriba y Boulevard abajo se autoclasificaba. Los que se consideraban de clases. socialmente elevadas, una pequeña aristocracia, paseaban por la calzada de los números. impares, donde comenzaba el ensanche, calzada que habia sido convenientemente asfaltada Por el centro, entre árboles y jardines con suelo de gravilla, lo hacia la que podriamos llamar mesocracia. Y en la calzada de la Parte Vieja los paseantes pertenecían a las clases. bajas a la democracia al decir de un cronista de la época del que tomo el dato.

Pero los enemigos del derribo de las murallas. del ensanche, de la expansión de la ciudad. esos no pasaban la frontera del Boulevard. Eran, o creian ser, los donostiarras auténticos, los koxkeros puros, los joshemaritarras de ley. Yo he conocido y de esto no hace tantos años a uno de éstos, heredero de un prestigioso y antiguo comercio que tenía a gala no haber cruzado nunca la frontera del Boulevard. No sé si mantuvo. su numantina decisión hasta el final de sus dias y la única vez que abandonó la Parte Vieja fue para el viaje definitivo, pero el hecho es auténtico

Aquel Boulevard lleno de animación y exultante de vida, que con los años fue derrotado por la avenida de la Libertad, bien. merece que le dedique otra crónica.


KOXKAS  23-X-82 A.M.


EL REGIMIENTO DE SICILIA

 El Regimiento de Sicilia 


El Regimiento de Sicilia que desde 1719 se halla de guarnición en San Sebastián, celebra estos días el 458 aniversario de su fundación acaecida el 23 de octubre de 1534. Son muchas las acciones en las que sus hombres han intervenido, cubriéndose de gloria Voy a recordar una de ellas.

22 de julio de 1795. Tras ser guillotinado Luis XVI, varias naciones europeas, entre ellas España, entraron en guerra con Francia. A favor del impetu popular, se armó y cubrió la línea de los Pirineos.

De los tres regimientos que dispuso España, el de Navarra intervino en acciones memorables. En una de ellas, la de Ollarregui, la izquierda de nuestra línea constituida por la posición de la Meseta, estaba ocupada por el Regimiento de Sicilia. Las tropas españolas que cubrían la garganta del Ollarregui tuvieron que retroceder ante los violentos ataques franceses, siendo gravemente herido de dos balazos el coronel don Agustín Goyeneta y el teniente coronel don José González Acuña.

La situación de los hombres de Sicilia era tan crítica ante el acoso de fuerzas muy superiores en número, que el heroico coronel pese a las graves heridas que sufría, se levantó del suelo y se puso a la cabeza de sus hombres, lanzándose a la bayoneta para romper las filas enemigas, hasta que una tercera bala le derriba en tierra, moribundo. Caen prisioneros el teniente coronel y el mayor del Sicilia, tomando el mando el capitán don Juan Aguirre que contraataca con sus hombres, pero se ve obligado a retroceder, abriéndose paso en un hábil movimiento de retirada hasta llegar al pueblo de Izarbe, y desde este punto contraataca, obligando a los franceses a replegarse a las primeras posiciones que habían ocupado aquel día.

El heroico comportamiento de los hombres del Sicilia llenó de admiración a los españoles, y los franceses, cuando se firmó el armisticio como prólogo a la paz, pidieron abrazar a los restos del valeroso cuerpo, tributándoles cumplidos elogios. El Rey Carlos IV concedió como premio a los hombres del Sicilia un escudo de distinción con este lema: «Valor, firmeza y constancia, que debía llevarse en el brazo izquierdo y colocarse en las banderas, disponiendo que por clases fueran agraciados sus individuos en un grado, y que la noticia de la acción de Ollarregui se publicara en la orden general del Ejército.

La historia de los hombres del Sicilia es una de las más brillantes de nuestros soldados que en Flandes, en el Milanesado, en Argel... lucharon con valor y supieron morir con va lentia.


KOXKAS  23 octubre 92  R.M.

LOS HOMBRES DE SICILIA

 Los hombres de Sicilia


Estos días los hombres del Regimiento de Sicilia, de guarnición en San Sebastián desde el año 1719, celebran el 457 aniversario de su fundación. Fue el 23 de octubre de 1534 cuando el rey Carlos I expedia un decreto dirigido al virrey de Nápoles ordenándole que las fuerzas de infanteria que estaban en la isla de Sicilia constituyeran un Tercio bajo el pie de doce compañías. El nombre de Tercio procede de la formación de unidades militares en las que figuraban las armas que entonces se usaban y pique eran arcabuz, espada co, y de ahi que a los soldados se les llamase, respectivamente, arcabuceros, doseletes y piqueros. Fue Gonzalo de Córdoba, el Gran Capitán, quien acopló las tres armas. Y el título de Tercio apareció por las reformas decretadas por los Reyes Católicos, el cardenal Cisneros y Carlos V.

El Tercio de Sicilia, junto al de Lombardía -formado por infantes residentes en la ciudad de Milán- sirvieron de modelo a los demás y estaban regidos por unas ordenanzas en las que constaban severas prescripciones morales y normas religiosas, imponiéndose castigos a quienes delinquian. Dice un cronista que a la par que se cultivaba el espíritu, se educaba el corazón del soldado y se atendia el desarrollo y educación de las. fuerzas fisicas, siendo los dos Tercios citados restauradores de las prácticas griegas en ejercicios de gimnasia, el manejo de las armas, correr, saltar, nadar y cuanto se reputaba de utilidad en campaña. Aquella infanteria asi formada dejó atrás a la francesa, la alemana y la italiana, y fue considerada por sus hazañas la mejor del mundo.

Cuando se fundó el Tercio de Sicilia, constaba de doce compañías y cada compañía de 150 hombres con un capitán, un alferez y dos sargentos, y la plana mayor contaba con un maestro de campo, sargento mayor, capitán barrichel de compañía, dos alguaciles y un carcelero.

El Tercio de Sicilia comenzó siendo mandado por el maestre de campo Jerónimo de Mendoza, y fue en La Goleta, fortaleza defendida por los mejores hombres que entonces tenia el turco, donde escribió su primera página de gloria. Asaltaron la fortaleza con tal brio, que el emperador Carlos V, que presenció la acción, calificó a aquellos bravos con estas palabras: «Son mis leones de España». Después, los de Sicilia combatirían en Francia, Italia, Alemania, Países Bajos, el Danubio, Portugal... Los nombres de La Goleta, Túnez, Argel, Disier, Ligni Mariemberg, Francfort, Turín, Bruselas, San Quintin, Gravelinas, Cascaes, Granada, Setubal, Malta, recuerdo son de batallas en las que escribieron con sangre su nombre. En Mulberg, los de Sicilia atravesaron el Elba a pie firme con los mosquetones y municiones sobre su cabeza expurgando de enemigos la orilla derecha, decidiendo aquella memorable batalla. En Agilastro, Stefarda y Gerisola murieron para no conocer la derrota, y en Gelves, en la escuadra del duque de Medinaceli, resistieron y perecieron casi todos en la lucha. Pero no fue ésta la única acción en el mar de los de Sicilia: también estuvieron en Lepanto, en la Invencible, en Messina.

No soplan ahora vientos muy favorables a la milicia y la gente se olvidó de lo que escribió Spengler: «Al final será un pelotón de soldados el que salve la civilización, o el verso de Rubén Dario: «La alta virtud resucita/ que a la hispana progenie hizo dueña de siglos».


KOXKAS 23 octubre 91 R.M

EL REGIMIENTO SICILIA

 El Regimiento de Sicilia


En estos días en que el Regimiento de Sicilia, tan vinculado durante años y años a San Sebastián, celebra el 456 aniversario de su fundación, resulta obligado el dedicar unas líneas a la gloriosa unidad, la más antigua de nuestro Ejército.

Nació el 23 de octubre de 1534 como uno de los tres Tercios (Milán. Nápoles y Sicilia) por una orden de Carlos I. En esa fecha el Emperador expedía un decreto dirigido al Virrey de Nápoles ordenándole que las fuerzas de Infanteria a la sazón residentes en Sicilia constituyeran un Tercio y asi se formó, con hombres que habian participado en la toma de La Goleta, en poder de los turcos, reunidos en doce compañías de 150 a 200 hombres cada una, divididas por su armamento en arcabuceros. coseletes y picas, siendo su primer Maestre del Campo don Jerónimo de Mendoza.

Sus primeros hechos de armas fueron en Túnez contra Barbarroja (1541) y en Europa contra Francia y Bélgica (1542-1544). llegando los coseletes del Tercio a cruzar el Elba a nado bajo el fuego enemigo, con las espadas en la boca, para permitir el paso del río al resto del Ejército. 

Resulta imposible encerrar en unas pocas líneas toda la dilatada y gloriosa historia de este Regimiento cuyos hombres participaron en contiendas en tres continentes, desde las costas de África al corazón de Europa y a las lejanas tierras de Cuba y Puerto Rico. Memorable fue su intervención en la batalla de Lepanto contra el turco, cuando ante las pretensiones de éste de apoderarse de Chipre se formó una Liga entre España, Venecia y los Estados Pontificios. En aquella batalla, el Tercio de Sicilia, embarcado en las naves de don Juan de Cardona, avanzó en vanguardia de la flota cristiana, ejerciendo tal esfuerzo durante el combate que de sus quinientos hombres sólo cincuenta quedaron tras la derrota del Turco»,

Inmediatamente después, el Tercio de Sicilia lucha en Flandes contra el Duque de Orange en los sitios de Mons y Harlem y tal vez la tumba que olvidada se halla en una iglesia de Amberes guarde los restos de un hombre de Sicilia. En el epitafio, «la forma más noble del silencio», puede leerse: “Se gana el cielo con la espada”.

Los de Sicilia estuvieron en 1588 con la Armada Invencible. en el galeón San Mateo que se perdió después de seis horas de encarnizado combate. Al comenzar la guerra de la Independencia el Regimiento que se encontraba en San Sebastián, recibió orden de incorporarse al Ejército de Napoleón pero su patriotismo le hizo incumplirla y salió sigilosamente de la ciudad atravesando toda la Peninsula, incorporándose a otros batallones en Algeciras. En aquella guerra intervino en las batallas de Bailén (1808), Uclés, Mora, Consuegra (1809) Chiclana, Sagunto, capitulación de Valencia (1811) y Caracuel y Torralba (1812) También estuvieron los hombres de Sicilia en la guerra de Marruecos, en las batallas de Tetuán y Wad Ras y en nuestro siglo contra Abel-Krin y en otros hechos de armas.

El Regimiento tiene la Laureada de San Fernando y tres Medallas Militares. Ha tenido veintiún maestres de Campo y setenta y tres coroneles, entre éstos don Francisco Javier Castaños, el vencedor de Bailén y don Tomás de Zumalacárregui, el mítico jefe carlista

Historia de triunfos y reveses, pero hoy casi nadie canta la belleza del sacrificio.


KOXKAS  23 octubre 90 R.M.

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