martes, 6 de octubre de 2026

Corsarios guipuzcoanos

 Corsarios guipuzcoanos


Cuando llegaron los marinos vascos a Terranova  у соmenzaron a explorar las pesquerías de aquellas costas? Es difícil, por no decir imposible, saberlo, pero parece que a finales del siglo XV ya había allí pesquerías

Una cédula de 1511 ordenaba a Juan de Agramonte que fuera con dos navíos en busca de Terranova con una tripulación española.

Un documento que arroja luz sobre las actividades de los marinos vascos en el siglo XVI trata de una investigación que fue hecha en San Sebastián en 1555 por orden del rey de España.

Da a conocer el documento los nombres de marinos, capitanes, pilotos más célebres, así como los nombres de los navíos, armadores, clases de municiones empleadas y las aventuras de los corsarios en la costa cantábrica.

Entre los capitanes citados en el documento hay tres de San Sebastián, el primero Martin Cardel capitán y armador, quien declara que fueron más de 300 los navíos armados durante la guerra con Francia. El con seis navíos entró hasta 12 leguas al interior del canal de Burdeos, bajó a tierra con 300 arcabuceros y asaltó y robó poblaciones, haciendo grandes destrozos entre los enemigos del país

En 1544 otro donostiarra, Domingo de Albistur, se apoderó de mueve grandes embarcaciones que volvían de Terranova cargadas de bacalao y aquel año, ayudado por otro donostiarra, Pablo de Aramburu, se apoderó de 49 navíos franceses cargados también de bacalao, navíos que tenían cañones de bronce y hierro, Estos tres corsarios donostiarras afirman que los hombres de su provincia muertos durante la guerra con Francia pasaban de mil y que unos mil navíos grandes y pequeños fueron arrebatados a los franceses con un número  aproximado de doce mil prisioneros

Los corsarios de Pasajes también se distinguieron con sus actos de arrojo. El capitán Martin de Echave cuenta que en 1535 tomó ante la Rochelle un corsario francés y en las costas de Galicia se apoderó de un gran navío galo, con buena artillería. Afirma que los corsarios de Pasajes habían tomado desde el principio de la guerra más de dos mil cañones. Otro pasaitarra. Miguel de Iturain, se apoderó de varios navíos que regresaban de Terranova El piloto Pérez de Hoa de San Sebastián, dice que en 1535, de acuerdo con el capitán Juan de Erauso, con un navío de 100 toneladas llegó a Terranova donde se apoderó de 12 navios franceses cargados de bacalan y armados.

Todos estos datos los tomo del estudio que hizo Leo Bouysson.


(06.10.1996)


lunes, 5 de octubre de 2026

Fraile y artista

 Fraile y artista

FUE dibujante, grabador y pintor, pero lo primero fue fraile y en los cuarenta años que estuvo en su celda del convento no dejó un día de trabajar con su lápiz, su pincel y su buril, y no dejó de orar siguiendo las normas de su orden. Era fray Matias de Irala, y no nació en Guipúzcoa sino en Madrid el año 1680, siendo hijo de una ilustre familia de Anzuola que se había trasladado a la Corte por motivos particulares y por ello el futuro fraile no vio la luz primera en la patria de sus padres.

Desde muy joven se sintió llamado por la fe cristiana al convento, y se sintió también inclinado a la pintura. A los veinticuatro años de edad tomó el hábito en el convento de la Victoria de la Corte.

Conocidas las disposiciones del joven fraile hacia la pintura, le dieron sus superiores facilidades para que cultivara sus facultades de artista. Su biógrafo escribió que vivió durante cuarenta años sin salir de la celda sino para ir al coro y al refectorio, con edificación de toda la comunidad por su modestia, silencio, pobreza y humildad, y con aprecio de los artistas por su continuo estudio e inteligencia en el dibujo y por la dulzura con que enseñaba a los que se aprovechaban de sus luces

En el convento dejó varios cuadros siendo notable el que podiamos titular "San Francisco de Paula repartiendo hierbas y frutas a los pobres para remedio de sus dolencias". En la iglesia magistral de Alcalá de Henares había otro lienzo, un retrato de Santo Tomás de Aquino.

Entre las muchas obras debidas al buril de fray Matías de Irala se halla una Concepción sobre un grupo de ángeles ejecutado en 1713, las portadas de la obra histórica "Monarquía indiana" (1723), la del libro titulado "Defensorio de la religiosidad de los caballeros militares". Grabó con carácter y gracia las estampas de las "Aventuras de Telémaco y varios retratos, entre ellos el del cardenal Molina

Falleció en 1753, a los setenta y tres años de edad y su biógrafo "Mendiz Mendi" no sabía si algún dibujo, grabado o pintura suyas llegarían a la villa de Anzuola, y al fraile Matias de Irala le sucedió lo que a Baltasar de Echave, Ignacio de Iriarte, Miguel de Olarreaga, Miguel de Osarin, Gabriel de Anziondo, Juan de Arriola, antiguos pintores y dibujantes guipuzcoanos de gran renombre, de los cuales no se encuentran en Guipúzcoa ninguna de sus obras.

Fray Matías de Irala dibujaba y pintaba confortada antes su alma con los Sacramentos y las oraciones. Una vida ejemplar con el rosario y con los pinceles, y a muchos guipuzcoanos nos agradaría poder disfrutar de una muestra de su obra


 (05.10.1999)


COSAS CURIOSAS

 


COSAS CURIOSAS

En el otoño de 1963 hubo restricciones eléctricas cheverisimas, con el consiguiente oscurecimiento de escaparates y calles, que le daban a la ciudad un aire muy antiguo o una fisonomía nueva, la de las ciudades en guerra del inmediato pasado, oscurecidas, camufladas en la noche a los ataques de la aviación. Lo comentaba el periódico donostiarra La Voz de España del 20 de noviembre:

«Sería cosa de ir pensando, como han hecho en no se que pueblo de Navarra, en la resurrección de la costumbre antigua del sereno con chuzo, farol, hora y oración en la densa tiniebla de la primera madrugada o en el alba-cielo sucio-de maitines.

Lejos, al otro lado de la ria, el pitido triste de una locomotora de vapor, muy siglo XIX. Un pitido que, a veces, según la dirección del viento y del grado de humedad, se expande y llena todos los ámbitos vacíos y desiertos de la ciudad nocturna: soportales, verjas desoladas de edificios públicos y bancarios -sin un latido humano detrás, cornisas, ventanas de casas desiertas en invierno, franqueadas por el viento, la herrumbre y el verdín.....

Uno imagina que ese gemido es, más que mecánico, casi el clamor de una bestia antidiluviana que la industria hubiera tenido que volver a crear, para sustituir la tracción de diplodocus Y que no puede pasar el ras de la tierra, ni menos ascender hasta la oquedad de los campanarios, que a esta hora transparentan un cielo desnudo y hacen resonar un cósmico, casi perceptible, eco de las estrellas. La claridad eventual del cielo y una esfera de reloj son la única iluminación perceptible. El alumbrado municipal, de tan cotidiano, se olvida y no consigue traspasar las lunas de los escaparates; en ellos, los objetos parecen fríos, desolados, inertes, casi mercancía de sórdidos traperos».

La estatua del almirante Oquendo, situada en la plaza entre el teatro Victoria Eugenia y el hotel Maria Cristina, fue obra del escultor Marcial Aguirre. Debía ser de mármol de Carrara de primera calidad. Las necesidades eran 73.000 pesetas y la comisión municipal encargada de la obra sólo disponía de 42.000. El Gobierno cedió 5.000 kilos de bronce en piezas de artillería. Hubo inconvenientes para que la estatua estuviera terminada el día de la inauguración del pedestal. El Ayuntamiento acordó colocar si no la estatua definitiva, una imitación en bronce.

El 12 de septiembre de 1894, aniversario de la batalla que Oquendo ganó a los holandeses, se celebró la inauguración con asistencia de las personas reales. Hasta mayo del año siguien te no se colocó la estatua defi nitiva, que ahí sigue presidiendo uno de los lugares más bellos de San Sebastián.


(05.10.2002)


Tras las lluvias

 Tras las lluvias

LLUEVE aquí con frecuencia. Llueve con viento huracanado, con granizo, entre truenos, Otras veces suavemente, el clásico sirimiri. Nada como las lluvias del Cantábrico, en las que suele abundar el viento, el granizo, los rayos... Esto escribía José María Salaverría, quien afirmaba que si blando fuese el clima, ¿tendría esta región forma agreste de baluarte donde todas las invasiones han venido? De la dureza del ambiente ha provenido la dureza de la raza; y es bien indudable que nuestras luchas de la vida requieren duro temple.

Se ha hecho dura la raza e indomable, pétreo el suelo, negra la selva, surcada la región de hinchadas corcovas que los barrancos rayan profundamente; el habitante ha debido endurecerse a golpes de la lluvia y su viento implacables.

En las llanuras tropicales se ven vagar bajo un cielo espléndido, hombres mansos que la anemia consume sin convulsiones. Y en esas llanuras recien tes, ofrecidas como un festin de colores a la felicidad, es donde los mayores tiranos han podido imperar Hasta las religiones de ese Oriente enervado, desde Buda a Mahoma, son ritos de renunciación, de esclavitud y de blando sacrificio. No así los dioses germanos, enamorados de las selváticas walkirias, ni aquel Odin escandinavo, jinete en su caballo de ocho patas, corriendo con su lanza entre los sombríos abetos de la selva inacabable.

Pero cuando aquí cesa la lluvia, cuando la ciudad deja de chorrear agua, de gotear los aleros de las casas, cuando en los jardines se ven las flores que resistieron a la tempestad, surge nuevamente el plácido otoño, se ofrecen los paseos con sus galas, amarillean las hojas y un tinte melancólico envuelve las colinas y el río muestra sus aguas transparentes. Es el momento de darse un paseo hacia Loyola.

Entre el paseo y el río hay un alto muro; el río por medio de ingeniosas presas, es más ancho y más hondo; sobre la ladera hay chalets. Desde esa cornisa se contemplan las montañas de Navarra, la sierra de Aralar... Y en el llano, al pie de la cornisa, un gran parque con alamedas extensas, con estar ques amplios, con plazoletas donde algunas estatuas, motivos blancos de la mitología, sirven de meta a los jinetes, aurigas y automóviles

Como no siempre llueve, como el otoño guarda en este pais agradables sorpresas, se ve una campiña animada, feliz y laboriosa, teñida de ese tinte amarillo que convida a la nostalgia.

José María Salaverría escogió el paseo hacia el barrio de Loyola, pero hay otros muchos en torno a la ciudad de San Sebastián y más allá de sus alrededores para disfrutar de la naturaleza y soñar....


(05.10.2000)


La última romeria de 1903

 EL alegre voltear de las campanas de las iglesias aquel 4 de octubre de 1903 anunciaba la fiesta del Rosario, que tiene para los españoles además de la misma alegría de honrar a una de las figuras más simpáticas de la religión, el evocar la memorable fecha de la batalla de Lepanto en la que el pendón morado de Castilla se alzó triunfador abrazado a la cruz, frente al bárbaro pueblo de la media luna.

Por las calles y plazas cruzó la procesión que salió de la parroquia del Buen Pastor, procesión en la que no había cántico del coro acompañado del fagot que animase la comitiva, sino era el pueblo el que tomaba parte activa en los himnos y rezos.

Las calles se vieron animadisimas en aquella tarde otoñal magnifica, propia para consagrarla a la Reina de las flores: brillaba el sol, el cielo estaba limpio de nubes y brumas y la temperatura era suave, lo que convidaba a contemplar en toda su hermosura el campo poblado de manzanos, cuyo jugoso fruto en plena madurez cuelga de ramas que se inclinan al peso de su maternidad.


El camino de Hernani se convirtió en un hormiguero: los tranvías iban repletos y hasta en los estribos iba la gente colgada como racimos donde podía ponerse una mano o posarse un solo pie, pues todo el mundo se dirigía a la última romería de la temporada. Por la mañana se notó ya la animación y muchos fueron a la iglesia a rezar ante la Virgen del Rosario

Por la tarde la aglomeración fue inmensa; la sidra corrió en abundancia, cafés, fondas y restaurantes no tenían un puesto desocupado, y en la alameda, mientras por un lado se jugaban animados partidos de pelota, en otros sitios, entre copudos árboles y sombreados por las montañas siempre verdes, se bailaba al compás de la música cadenciosa del golpear del tamborilero y del pito de quejumbrosos acentos el honesto aurresku, y el de la banda de La Unión el chulesco chotis, un tanto modificado.

El número de carruajes que marcharon por la carretera fue incontable, todo San Sebastián y su colonia desfilaron aquel domingo de octubre camino de Hernani a la última romería del año. El tomar al regreso un puesto en el tren o en el tranvía era como ganar una auténtica batalla

Lo mejor de la romería: que no se escuchaba más ruido que el de la música y perdón por llamar ruido a la música, pitos y tamborileros, y el alegre cantar y gritar de mozas y mozos que con las primeras horas de la noche fueron desfilando a sus caseríos, rebosando alegrias y sin que se turbase el orden con la más ligera cuestión.


(05.10.2001)


La ciudad armoniosa

 ESTE artículo de Wenceslao Fernández Florez fue escrito en 1954 y se titulaba “San Sebastián, la ciudad armoniosa”. Merece la pena volverlo a leer casi medio siglo después de haber sido escrito.

Cuando los últimos veraneantes salen de San Sebastián pueden pensar que las nubes otoñales que avanzan desde el horizonte marino llegan para envolver en algodón a la bella capital de Guipúzcoa y conservarla así, armoniosa y pulida, hasta que apunte el nuevo estío. Ya se han cerrado algunos comercios lujosos, ya enmudecieron algunas orquestas y las sillas de las terrazas se retiraron discretamente al interior de los cafés. Se inicia entonces el descanso invernal de la ciudad española que ha sabido organizarse con mayor elegancia y con más inteligentes recursos para la estación veraniega.

En los grandes hoteles, acosados por anticipadas demandas, ya cesó el febril ajetreo, y en el mar antes constantemente azul comienzan a aparecer crestas de espuma como si las olas iniciasen su servicio aportando jabón con el que dan un buen fregoteo a las playas en las que el gentío fue casi tan numeroso como las arenas.

Personalmente soy como tantos otros un gran admirador de San Sebastián y creería incompletas mis vacaciones estivales si no pudiese disfrutar allí de unos días o unas semanas. Reconozco las perfecciones que ofrece para el descanso del cuerpo y el espíritu y la siempre despierta solicitud con que cuida sus deberes de hospitalidad. Pero creo que ha superado su papel y que San Sebastián no es tan sólo un ciudad para nadar gozosamente en su ribera encalmada y refugiarse en ella contra los rigores del fuerte sol de la meseta, sino un lugar codiciable para cualquier estación y cualquier edad.

Un día vi a una аnciana inglesa leyendo un periódico de su país en uno de los bancos del paseo que se extiende a la orilla del mar. Un tamarindo, en el que unas gotas de la reciente lluvia brillaban como pedrería, le prestaban el encaje de su sombra; era enero, aquella dama gozaba de la tibieza de un clima benigno, el agua renovaba ante ella sus tonos, el ambiente social era amable, los vascos son honrados, laboriosos, cordiales, expertos marinos que ya daban caza a la ballena en tiempos muy remotos su música, sus bailables, sus costumbres, sus juegos de viril reciedumbre, la pelota, el corte de troncos-revelan el vigor de su raza, la cocina vasca tiene bien ganada la fama de suculencia en toda la Península... y yo comprendí que también para la calma de la vejez, San Sebastián puede ser un paraíso.


(05.10.1997)


Origen de la boina

 Mucho se ha escrito sobre el origen de la boina vasca, y mientras unos se inclinan por sostener que fue una novedad importada de países extranjeros, otros sostienen que es una creación debida a nuestros antepasados. No ha habido manera de poner de acuerdo a tirios y troyanos. Los decididos defensores de la teoría de que la txapela nació en nuestra tierra están en contra de los que sostienen que la boina es una deformación de la gorrilla de raso a terciopelo de los antiguos caballeros, y de los que afirman que fue importada de las Países Bajos por los servidores que formaban el cortejo del emperador Carlos V. No faltan quienes defienden la teoría más cómoda, la de afirmar que la boina es de origen desconocido como el propio euskera, y que sería una manera como otra cualquiera de perder el tiempo si se quiere descubrir su verdadero nacimiento y procedencia.

Uno de los investigadores que hace muchos años estudió el origen de la boina sostiene esta teoría: Hasta que Colón descubrió América y los españoles fueron civilizando aquel continente, éste se hallaba poblado en buena parte por razas asiáticas, especialmente tibetanos y mongoles, cazadores nómadas, que al correr de los siglos fueron saliendo de sus ranchos hacia el norte de Asia y empujados por la necesidad y el afán de conocer nuevas tierras llegaron al estrecho de Bering atravesándolo en la época de los hielos, poniendo pie en el continente americano. Al correr de los años, por la continua inmigración y reproducción de las razas visitantes, fue aumentando su población, y en aquellos pueblos descubrieron los españoles muchísimas facetas idénticas a las de la vida y maneras mongólicas y tibetanas, especialmente en ritos religiosos y costumbres bélicas

En la América central, especialmente en la península del Yucatán, floreció una importante civilización, y cuando allí llegaron en el siglo XVI los españoles, los más destacados de sus personajes cubrían sus cabezas con una especie de lienzo o cuero que se adhería por completo, muy ceñido y en forma parecida, aunque menos airosa, a la actual boina vascongada. Y de aquí debió partir, según la teoría defendida por un historiador, la deformación de las gorras de trajes de caballero de aquellas épocas, hasta convertirse en la boina, que mejoraba el modelo indio y que se llegó a adoptar porque era más cómoda y de mayor abrigo que una y otra.

Hoy la boina se usa entre los hombres menos que hace cincuenta años, pero no faltan mujeres que la llevan con una gracia inigualable.


(05.10.1996)

domingo, 4 de octubre de 2026

Un día de otoño

 EL primer día de octubre de 1903 pasó la tormenta dejando algo más que el eco del trueno rodando por el infinito y la luz siniestra del relámpago. Llantos y lágrimas sembradas al paso al arrancar, tronchando árboles y arrasando vides, la última esperanza del labrador.

Al día siguiente amaneció espléndido, soberbio, que animaba a vivir la vida del campo, donde se respira el olor de heno mezclado con el suave aroma de la manzana, que iba cayendo...

Aquel día de octubre fue retratado en el periódico con la prosa que copio a continuación: *Fue ayer el primer día de vida escolar, día de los buenos propósitos, de las santas intenciones. Si no con los labios al menos con el pensamiento dijeron ayer los escolares dulces requiebros al libro de texto, colocado frente a ellos para saciar los más nobles apetitos: el ansia bendita del saber.

Quien el primer día de clase no acaricia con mimo el tomo de doradas tapas exornadas con los atributos de la ciencia y coronadas por ángel o mujer, que es lo mismo, que lleva en su mano corona de laureles y despide de sus ojos ráfagas de gloria... ese no llegará jamás a gustar el más dulce de los deleites. Ese no gustará en la vida la velocidad.

Son ya las tardes y las mañanas más calladas en la ciudad y en las aldeas, el labrador espera sólo las primeras aguas que ablanden el suelo para meter el arado y clavar la azada que remueve los terrenos sobre los que ha de caer pronto el grano arrojado por hábil sembrador, y sólo escucha a las madrugadas y a los atardeceres el esquileo de las mulas y las coplas del garrido mozo que se acompasa de coplas no exentas de poesía.

A propósito recordamos una de aquellas, oídas en pleno campo, mientras la yunta hacía surcos y surcos con monótona uniformidad, y que no resistimos a la tentación de transcribir: "En donde te habrás criado /manojo de violetas/que no tienes quince abriles/y ya por otro me dejas".

En las grandes poblaciones, el menestral y el obrero sólo se permiten el lujo de holgar el domingo y la vida de la fábrica y del taller es también callada; sólo la pizpireta costurera, la alegre modistilla, a la caída de la tarde, interrumpe el silencio de la calle con su charla, tanto más agradable cuanto más insustancial; como bandada de gorriones después de una nevada en corral abundante en granos, salen las oficialas queriendo hablar, con los breves momentos que median del taller a su casa, cuanto pensaron o imaginaron en ocho horas de trabajo.

Y así se va deslizando hora tras hora, día tras día, el tiempo del vivir.....

(04.10.2001)


sábado, 3 de octubre de 2026

Curiosidades

 Curiosidades

R.M.

UNA de las villas más bonitas de San Sebastián, que gozaban de una situación privilegiada, era Villa Barcaiztegui. Se encontraba en Miraconcha, la última subiendo al Palacio de Miramar, a un tiro de piedra de éste.

Esta espléndida posesión perteneció a los condes de Llobregat, después la familia catalana de Gener-Vidal y luego a doña Teresa Barcaiztegui de Zappino

El marqués de Caviades, Angulo de apellido, al llegar la fiesta de Santa Isabel de Hungría, quiso hacerle un obsequio a su esposa y la compró por 550.000 pesetas. La marquesa rebosaba satisfacción aquellos días de 1927, ante tan precioso regalo.

Aquella villa había sido residencia del embajador de Egipto en 1925 y en 1926 del embajador de Italia. El arquitecto don Francisco Urcola hizo una serie de reformas en la casa y allí se fueron a vivir los marqueses de Caviedes. Esta villa fue derribada hace unos años y sustituida por otra.

Unos días después de esta compra, Villa Zinza, situada en Ategorrieta, perteneciente a la familia Dotres, la adquiría el opulento noble francés conde de Labry por la cantidad de 450.000 pesetas. En esta villa estuvo alojado el mariscal Petain cuando era embajador de Francia en España, en 1939.

En 1902 la noticia fue una boda: la bailarina española Anita Delgado, que había actuado en San Sebastián, estaba bailando en un café de Madrid.

A la boda de Alfonso XIII y la princesa. Victoria Eugenia, vino el maharajá de Kapurtala, la vio actuar, se enamoró de ella y se casaron

¡Una bailarina malagueña. casada con el maharajá!

Veinticinco años después llegaron sus bodas de plata matrimoniales y en Allanabad las celebraron por todo lo alto. Al banquete asistieron dos mil invitados, muchos lores y representantes de las grandes potencias

Y otra noticia de sociedad de aquellos días otoñales de 1927: la muerte del sultán de Marruecos, Muley Yusef. Dejaba ¡trescientas viudas!

Un cronista comentaba que repartida asi la viudez entre tantas, les ha de tocar a poco el sentimiento del amado esposo desaparecido, como en vida de éste les tocaria igualmente a poco el amor.

Probablemente el Sultán fallecido no conocería ni de vista a muchas de sus esposas, pero no por eso dejaban de ser esposas, lo que les permite vanagloriarse de no haber quedado solteras y abura, en su viudez, pueden recordar con la misma emoción sentimental al marido y hasta tendrán derecho para hacer imprimir en sus tarjetas de visita el añadido de 'viuda de Muley Yusef.


(03.10.1997)


El Palacio del Mar

 El Palacio del Mar

FECHA importante fue la del 1. de octubre de 1928, día en que se inauguró el llamado Palacio del Mar. Todo había comenzado el 22 de septiembre de 1915, cuando la Sociedad Económica Vascongada de Amigos del País aprobó por unanimidad un proyecto presentado por don Ramón Luis de Camio.

Se acordó construir un edificio donde instalar todas las dependencias del futuro Museo Oceanográfico, Laboratorios y Acuario. Se pensó en un principio en la explanada que fue Batería de Bardocas, en Urgull, pero fue denegado el permiso, y después se acordó construirlo en el final del muelle y del Paseo Nuevo, Por fin el 22 de septiembre de 1925 se puso la primera piedra del Acuario. El arquitecto Juan Carlos Guerra hizo los planos y dirigió las obras.

Se gestionó con la Estación Zoológica de Nápoles, el envio de un técnico que asesorara en todos sus detalles la construcción del Acuario. Se designó al profesor Marco Fedele, subdirector del Acuarium de Nápoles, uno de los Acuarios mejor dotados y más visitados por el turismo y las grandes eminencias científicas. El citado profesor se propuso nutrir las piscinas con los ejemplares más curiosos de la fauna cantábrica y crear grutas que cautivasen a la gente.

El edificio construido sobre las rocas del mar costó 280.000 pesetas, las instalaciones 40.000, el material más de 60.000 y el resto de las instalaciones, mobiliario y museo alrededor de 120.000 pesetas. En la planta baja estaba el museo de historia natural y cuatro laboratorios de química y biología. En los sótanos, el Acuario con las piscinas. La sala recibía luz natural por la parte superior, y para los días nublados había una instalación eléctrica. Dos motores suministraban constantemente el agua del mar necesaria para las piscinas. Al final del salón se instaló la Escuela de Fogoneros.

En el piso superior estaba el Museo Naval en el que figuraban casas antiguas de navegantes famosos y reproducciones de navíos históricos, como el 'San Juan Nepomuceno', la nao 'Victoria' de Elcano y la iglesia de Guetaria. En el Acuario había trece amplísimas piscinas donde el público podía contemplar las especies vivas capturadas en nuestras aguas, sus formas, colores y costumbres.

El agua se aspiraba del mar y una bomba la arrojaba con presión a fin de que arrastrarse burbujas de aire y con ellas el oxígeno necesario para las especies que las poblaban.

A la inauguración asistieron los Reyes don Alfonso y doña Victoria Eugenia, la Reina Madre doña Maria Cristina y el presidente del Gobierno don Miguel Primo de Rivera

(03.10.1998)


Apellidos vascos

 EL apellido Garcia es uno de los que con mayor frecuencia se da entre los españoles. Pues bien, este apellido es de origen vasco. Don Ramón Menéndez Pidal, cuya autoridad en filología nadie pondrá en duda, en su obra “El idioma español en sus primeros tiempos”, asegura el origen vasco del apellido Garcia. 

Al referirse al dialecto leonés, heredero del romance cortesano de la época visigótica, dice: “Hay que tener en cuenta que las emigraciones del País Vasco fueron importantes, cuando hallamos varios pueblos con el nombre de Bascones en Asturias y tres en Palencia, Vascois, Bascus, en Galicia; Vascos, Vascao, Vascoes, Vasconicellos, en Portugal.

Alfonso III casó hacia el 870. con la princesa de la Casa Real de Pamplona llamada Jimena, con Ia cual parece que se introduce este nombre en León, uno de los hijos de esta reina se llamó García, nombre vasco que debe haber entrado también en el Occidente por la influencia

José de Arteche, en un trabajo del que tomo estos datos, dice que Garcia, lo mismo que Ochoa o Ozenáriz o su variante Aznar, más tiene traza de nombre pirenaico precristiano usado más tarde como apellido. Garcia evoca el oso -artza-, como Ochoa o Azenariz aluden al lobo y al raposo”

Gonzalo Manso de Zúñiga, en el Boletín de la Real Sociedad de Amigos del País de 1949, escribía sobre el hallazgo de nombres vascongados en la Rioja Alta, región que, tras el repliegue árabe, fue repoblada por vascos. Se puede asegurar que no hay una sola familia altorriojana que no tenga un alto porcentaje de sangre vasca

Muchos apellidos portugueses tienen origen vasco. El segundo apellido del que fuera durante muchos años jefe del Gobierno portugués, Oliveira Salazar, 'suena' a vasco. Cuando se leen las actas del proceso de beatificación de San Francisco Javier, sorprende la abundancia de apellidos vascos ostentados por portugueses que allí aparecen, muchos de ellos deformados. Araujo no es sino la deformación del vizcaíno Aravio, Aguilar, secretario del embajador portugués que acompañó al santo desde Roma a Lisboa, es un Aguirre, Saraiva, el médico que lo sangró en Mozambique, es un Saravia”

Hay muchos apellidos que por sus alteraciones fonéticas no parecen de origen vasco. Así, Miura y Murube, famosos en la historia de las ganaderías de reses bravas, proceden el primero de Fuenterrabía y el segundo de la anteiglesia de Galarza, en Arechavaleta

El escritor Mariano José de Larra era un Olarra, Narvaez. el general isabelino, un Narvaiza, el político Sagasta, un Sagasti y así enumerariamos decenas de apellidos vascos

(03.10.1999)

El nombre de San Sebastián

 Cuántas poblaciones en España llevan el nombre del santo mártir romano? San Sebastián, según los antiguos geógrafos, se llamó sucesivamente Saltus Bassiani, Collippo, Indanusa,Izurun y república Oiausense. Luego tuvo los nombres de Easo y Donostia, pero el de San Sebastián es el que lleva nuestro pueblo y por el que es conocido por todo el mundo.

Pero hay más lugares que llevan el nombre del soldado asaeteado por ser cristiano en la Roma раganа. Нace años Alfredo Laffitte publicó una relación de lugares que en la Península y en las islas que se Ilaman San Sebastián. A ella me atengo.

San Sebastián de las Reyes, en las proximidades de Colmenar Viejo en la provincia de Madrid

San Sebastián de la Gomera, capital de la isla del mismo nombre, en Canarias, con escasa población pero con una espaciosa rada con capacidad para más de cuatrocientos barcos. Pertenece a la provincia de Santa Cruz de Tenerife,

También en aquellas islas existe San Sebastián de Galdar, cerca del partido judicial de Guia

En Andalucía, en Córdoba, San Sebastián de los Ballesteros, pueblo agrícola por excelencia, donde se recogen copiosas cosechas de cereales gozando de fama sus garbanzos. Y en Cádiz San Sebastián de Barrameda, un grupo de cortijos de pocos vecinos

En Cataluña hay dos pueblos con el nombre de nuestro santo. En las proximidades de Sort, en Lérida, San Sebastián de Bahent, con muy pocos vecinos. San Sebastián de Montmayor, perteneciente al partido judicial de Granollers, en la provincia de Barcelona

En la montaña cántabra hay varios San Sebastián. Cerca de San Vicente de la Barquera, en Santander, está San Sebastián de Garabandal Próximo a Castro Urdiales existe una aldea llamada San Sebastián, sin más añadidos. Y no lejos de Potes está San Sebastián de Liébana.

En Asturias hay un pequeño pueblo próximo a Oviedo con este nombre. En la provincia de Pontevedra, no lejos de Vigo, hay otro San Sebastián perteneciente al Ayuntamiento de Gondomar. Y otros dos más, en tierras de Galicia uno es una aldea del Ayuntamiento de Salamonde, partido judicial de Celanova en la provincia de Orense, y el otro San Sebastián de Tabazos, poblado del Avuntannento de Viana del Bollo, partido judicial de Puebla de Trives, también en la provincia de Orense

El mártir romano tenía por lo que se ve gran ascendencia entre los españoles cuanto tanto prodigaron su nombre por los pueblos

(03.10.1996)

jueves, 1 de octubre de 2026

Lo que vió Jovellanos

 En aquel viaje de 1791, tras llegar a San Sebastián Gaspar Melchor de Jovellanos visitó otros pueblos de Guipúzcoa. Pero antes de partir a pie hasta la puerta de Tierra, visita a M. Cabarris en su quinta: Buen hombre, buena mujer, seis hijas feas, bien criadas; su hijo, empleado en la Compañía de Filipinas, residente en Pasajes. Visita a los marqueses de Rocaverde, ella Mazarredo, pudiendo estar más expresivos. Al caballo de Jovellanos le sacaron un clavo, pero continuó viaje hasta Hernani donde fue a ver la iglesia. Retablo de arquitectura, esculturas muy medianas; en el presbiterio, al lado del Evangelio, la sepultura del célebre Juan de Urbieta, que prendió a Francisco I de Francia en Pavía: inscripción en lienzo que copiara el beneficiario, con la cédula de Carlos V, en la que concedió el blasón y acaso el testamento y otras memorias,

Con referencia a Juan de Urbieta, expresa Jovellarios haberle mostrado en Madrid doña maría de Alzaraizaga, viuda del capitán Sebastián de Urbieta, la certificación que decía así: “Francisco, por la gracia de Dios rey de Francia. Hacemos saber a todos aquellos a quien tocare, que Juan de Urbieta, del señor don Hugo Moncada, fue de los primeros que se hallaron en mí riesgo cuando fuimos preso delante de Pavía, y nos ayudó con todo su poder a salvar la vida, en que le estamos en obligación, y entonces nos pidió diésemos libertad a dicho señor Hugo, su amo, nuestro prisionero, y porque esto es verdad dimos firmada la presente de nuestra mano. En Piquetón, a cuatro días del mes de marzo de 1525. Francisco”.

Describe luego la iglesia, digna de ser catedral y el pa seo con bellísima arboleda de altas hayas tras la iglesia, el juego de pelota, la plaza y la vega, a la espalda del pueblo. Dice que los hombres que iban al mercado de Tolosa vestían camisa hien limpia, calzón de lienzo o paño, justillo sin mangas, de bayeta o de estameña, una chamarreta con ella al hombro, nunca puesta, albarcas o alpargatas con peales de márraga negra con listas blancas o al contrario, en la cabeza, sombrero o montera achatada en lo alto, algunos con gorra flamenca, tegida, resto de los antiguos bonetes.

Las mujeres con justillo, en mangas de camisa, medio pañuelo al pecho (que es por lo común escaso), saya de bayeta o lienzo pintado, mandil de telilla del Bearn negra y encarnada, a cuadros, de graciosa vista en la cabeza, pañuelo blanco extrañamente atado. Son de regular estatura, algunas muy altas, ágiles y limpias. aunque no me parecen serlo tanto como las vizcaínas.

(02.10.1996)


La Batalla de Beotibar

 EN un estrecho valle de Guipúzcoa, con caseríos y aldeas pequeñísimas por donde corre un torrente nacido en los manantiales de Urio y Elosua, donde se alzan las villas de Ibarra, Elduayen. Berrobi, Belaunza y Berástegui, allí está Beotibar, un punto donde se desarrolló un capítulo de la historia de nuestra tierra. Allí tuvo lugar hace seis siglos una batalla sobre la que han llegado hasta nosotros noticias confusas, contradictorias, que pese a las investigaciones llevadas a cabo por historiadores de nuestro tiempo, no se han podido aclarar

La batalla tuvo lugar a un tiro de mosquete de esta villa de Berástegui, camino de Navarra, como escribió Henao en sus 'Antigüedades de Cantabria'. Fue en septiembre de 1321 entre navarros y guipuzcoanos, pero no se sabe el número aproximado de los que combatieron en aquella batalla. Algunos afirman que eran ochenta mil los que formaban el ejército franco-navarro que venía a conquistar Guipúzcoa, teniendo enfrente solamente a ochocientos guipuzcoanos. Pero ¿cómo un número tan reducido de combatientes guipuzcoanos pudo vencer a tan crecido ejército como era el invasor, al que causaron nueve mil muertos, logrando un botín valorado en cien mil libras?

Un autor de aquellos días, coetáneo del rey Alfonso el de las Navas y de la batalla de Beotibar, que no era ni navarro ni guipuzcoano, sino gallego, Rodrigo Yañez, en su "Poema de Alfonso VIII de Castilla" escribe sobre aquella legendaria lucha: Navarros e su campaña, con muy muy gran poder entraron/ por tierra de la montaña/ Amenazando (a) los cas-tellanos/ que todos serían muertos./ Supieronlo (los) lepuzcoanos/e tomaron los puestos./Con los de la montaña/ todos fueron ayuntados./ Asaz poca compaña/ todos apeonados

Los invasores entraron según el poeta «con muy gran poder, y se encontraron con un enemigo reducido, asaz poca compaña, gente de a pie, todos apenoados. Los guipuzcoanos con calderos llenos de piedras hicieron frente a la invasión, deteniendo al enemigo y haciéndolo huir Las calderas que tuvian/ con sogas ataron./De piedra las henchian/ e del monte las echaron-

Lo importante de la batalla fue las posiciones que ocupaban los guipuzcoanos: eran dueños de las montañas y las piedras y las calderas las arrojaban desde lo alto. Los que apoyaban estos datos fueron criticados. Arturo Campión califica de turbio historiador al bachiller Zaldivia, cuyo libro 'Suma de las cosas cantábricas y guipuzcoanas, el más antiguo libro de historia de nuestra provincia, escrito en el siglo XVI. relata la batalla de Beotibar ¿Cuál fue el dato auténtico?

(01.10.1999)

El viaje de Jovellanos

 Gaspar Melchor de Jovellanos, el escritor y político famoso, en sus Memorias íntimas, comprendidas de 1791 a 1801, se refiere al viaje que hizo a Guipúzcoa en agosto de 1791 y en ellas escribe sobre San Sebastián.

De la iglesia de Santa María dice que posee una pésima arquitectura en la portada, buen retablo mayor y colaterales, por dibujos de don Ventura, aunque el primero sobre un plano semicircular, y los otros interrumpido el cornisamento, mal escultura a excepción de una medalla de San Pío Papa; buenos y completos pasos de la Pasión en que hay figura de mucho mérito de la escuela de Hernández, pero que igualan. no le

Se refiere a dos casas de los Valencegui, «una del tiempo de Carlos V de mucha y buena escultura, inscripción en letra alemana que dice: Juan Martínez de Oyenarte, hijo de esta casa, año 1536'.

La otra de buena y seria arquitectura, aunque cortados por arriba los frontoncillos de las ventanas y con el defecto de tener sobre pedestales las columnas del primer cuerpo que resultan mezquinas sobre embarazar la calle.

En general buen caserío, indicio de mucha riqueza; las iglesias son como catedrales».

El convento de San Telmo es como una ciudad colocada al pie del monte en que está el castillo; grande iglesia gótica de una nave pero sobre columnas colosales, como otras de este país; buena escalera y claustro gracioso por el gusto de Carlos V, pero sin esculturas y tanto mejor. Bellísima plaza cuadrilonga la Plaza Nueva, sin ornato pero muy limpia, bien empedrada, uniforme de tres altos sin contar los soportales y con cuatro. entradas; al frente, la Casa pública en lo principal de la ciudad, y arriba el Consulado, la sala de éste adornada de estucos, es magnífica; mala fachada pero grandiosa".

Visita al Castillo, vista de la sublime peña sobre la que está fundada la parte del mar, de la costa de Francia, de la playa de Oriente: puente de madera en ella y hermosa campiña (...).

El puerto de San Sebastián tiene una entrada franquísima y sin barra, mas su concha no tiene fondo, por mejor dicho no la hay.

Las embarcaciones grandes corren en ella mucho riesgo y no caben en su dársena que es seca, estrecha y de mala forma, porque tiene dos se nos

Pero Jovellanos, en aquel viaje no sólo visitó San Sebastián sino también Guipúzcoa y, como veremos mañana. describe el paisaje y a sus gentes.

(01.10.1996)

martes, 29 de septiembre de 2026

2001 - CURIOSIDADES DE 1904

 Curiosidades de 1904

EN 1904 las ferias se instalaban en el paseo de los Fueros y allí acudía la gente a pasar unos ratos entretenidos. El domingo 25 de septiembre de aquel año los donostiarras invadieron el recinto ferial. Así lo registraba el periódico al día siguiente: Desde las tres de la tarde en que se pusieron en movimiento los carrouseles, empezaron a correr las cintas de los cinematógrafos y los ruidosos órganos lanzaron su trompetería a todo viento, has ta hien contadas las once y media de la noche, no cesa el movimiento.

La multitud hacía cola en las taquillas demandando localidades y la montaña rusa dio vueltas incontables y la murga sevillana no encontró ya coplas nuevas que cantar a los concurrentes de Olimpia y el hombre gordo y los de los churros y todos en una palabra debieron quedar archissatisfechos del resultado del día y de la noche de ayer en las ferias, aunque la roche convidaba ya a comer las castañas asadas al amor de la chimenea

Otra noticia de dos días antes: el gobernador civil remitió el 23 de septiembre a los alcaldes de los pueblos de la provincia diversas cantidades de dinero destinadas a los pobres de las respectivas localidades. Albiztur, Alegria, Alquiza, Alza, Anoeta, Arama, Astigarraga, Beizama, Berrobi, Cerain, C zurquil, Elduayen, Ezquioga, Gainza, Gaviria, Gaztelu, Go yaz, Hernialde, Ibarra, Icazteguieta, Ichaso, Idiazabal, Irura, Isasondo, Larraul, Lazcano, Leaburu, Legorreta, Lizarza, Mutiloa, Olaverría, Oreja, Orendain, Régil, Salinas, Segura, Urnieta, Usurbil, Vidania y Zaldivia, veinticinco pesetas cada pueblo. Donde más dinero envió fue al alcalde de San Sebastián, 2.000 pesetas. Otras cantidades enviadas: Fuenterrabia, 100, igual que Mondragón, Zarauz, Deva y Elgoibar. Doscientas a Eibar e Irún, 300 a Tolosa y 500 a Vergara

Una noticia triste de aquel mes de septiembre la muerte de Leonardo Brucheton y Muguruza. Era un donostiarra, uno de aquellos erriko-shemes que pertenecía al San Sebastián de murallas, a aquella época feliz y característica en toda la vecindad donostiarra unida por estrechos vínculos de la más sincera amistad.

En su mejor edad se marchó a París y entre las personas que se dedicaban a los grandes negocios e importantes empresas, el nombre de Brucheton era una verdadera garantía. Siempre demostró el gran amor que sentía por su tierra y por su milenaria lengua y en el certamen literario que celebró el Consistorio de Juegos Florales euskaros en San Sebastián en el año de 1882 concedió Leonardo-Brucheton un espléndido premio


2002 - LA GOTA DE LECHE

 LA 'GOTA DE LECHE'

Muchos donostiarras se acordarán de la Gota de Leche, la institución que durante tantos años trabajó incansablemente al servicio de los niños, al cuidado de la infancia, anticipándose a todos los demás centros de puericultura local.

Los que después se convertirían en sus fundadores se impresionaron en la Exposición de París del año 1900 al conocer los nuevos métodos de maternización de la leche. Enviaron al director de la granja Fraisoro, el francés Henry Delaire, a Fecamp, para que se informara sobre el método Gaertner, muy perfeccionado por Leon Dufourt, que era el director de las insti-tuciones de aquella población francesa.

Ocurría, sencillamente, que se había comprobado que por cada cien nifios a quienes sus madres no podían alimentar con leche propia, y por tanto les daban leche de vaca, se morían cuarenta y seis, mientras que por cada cien niños que se alimentaban con leche de vaca maternizada sólo siete morían.

La finalidad de la Gota de Leche era ser un centro de puericultura, de medicina infantil, preventiva y curativa, donde se facilitaba la dietética o alimentación láctea necesaria para los niños hasta los dos años de edad.

Nació como centro alimenticio, facilitando un alimento que en ninguna otra parte de la ciudad podía encontrarse, ni tampoco sus equivalentes. La institución se abastecía en su vaquería propia, que tenía en el caserío Iza, en el barrio de Igara.

Se fundó el 28 de septiembre de 1903 con asistencia de la Reina Madre Doña María Cristina y de Alfonso XIII, el ministro de Estado conde de San Bernardo, su fundador don Tomás Balbás, vicepresidente de la comisión provincial y presidente de la Caja de Ahorros Provincial y autoridades locales. Sus primeros médicos fueron don Francisco Tames y don Manuel Celaya.

La Gota de Leche estuvo primeramente instalada en la calle San Marcial, seguidamente se trasladó a unos locales junto al mercado de San Martín, más tarde fue a la hoy denominada calle Arrasate esquina a Vergara y por último a la calle Guetaria esquina a San Martín.

La Gota de Leche, además de la consulta médica disponía de una serie de servicios, todos gratuitos, como Rayos X, Rayos ultravioleta, análisis clínicos y dietéticos, y cuanto comprendía la puericultura y la pediatría.

Los servicios que prestaba iban en aumento y si en 1937 atendió a 2.578 consultas, en 1962 fueron nada menos que 12.118.

Ignoro por qué razones se clausuró la Gota de Leche hace ya unos cuantos años y cuyo recuerdo sigue vivo entre los donostiarras que conocieron la institución y no digamos quienes fueron en ella atendidos.


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